Sevilla- Villarreal

El telón no puede echarse

  • Perder la estela de la Champions puese ser fatal para la entidad Bajas El mejor visitante llega en el peor momento

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Cuando el calendario se elaboró nadie podía prever que el Sevilla se iba a jugar tanto ante el Villarreal con tan pocos efectivos. La plantilla se le ha quedado corta a Manolo Jiménez en el peor momento, precisamente cuando está obligado a no fallar y cuando por el Sánchez-Pizjuán pasa el mejor visitante de la Liga, el equipo que más puntos ha sumado fuera de casa y más partidos ha ganado fuera de casa por delante incluso del Real Madrid, líder del campeonato y último verdugo de los nervionenses y también –aunque hace nueve jornadas– de los de amarillo. En el Santiago Bernabéu sí ofreció el cuadro que adiestra el arahalense una imagen cercana a lo doloroso y la situación se le ha puesto tan enconada que no ganar esta tarde al Villarreal puede significar empezar a echar el telón de la Champions y provocar aún más cortes en la ya castigada epidermis de la afición blanca.

Han cambiado las cosas desde la última comparecencia de Jiménez y los suyos ante la hinchada propia. Aquel Atlético que luego humilló en El Madrigal llegaba a tiro para que los blancos le arrebataran esa cuarta plaza que ahora, dos jornadas después, está a cinco puntos. La empresa ahora es acortar cuando antes era adelantar a un rival directo, aunque la lectura negativa en esta ocasión pesa más, pues perder sería prácticamente convertir en un imposible ya el objetivo inicial planteado por Del Nido y cacareado aún por el presidente allá por cada peña que pasa.  

Y no por repetirlo se acaban los  padecimientos de una plantilla castigada por el infortunio desde que comenzara la temporada. La defensa la tiene Jiménez más que cogida con alfileres, Poulsen no está para nada y, para rematar el cuadro, los dos delanteros se han pasado toda la semana entre algodones y hasta última hora no se sabrá si alguno de los dos de esa pareja de quilates que forman Kanoute y Luis Fabiano se puede caer. Fuera están gente de mucho peso. La baja de Escudé quedó confirmada ayer, pero todavía es bastante posible que el preparador sevillista se vea sin poder contar con alguno más.

Todo eso afila más los cuchillos del Villarreal, un equipo que viene en racha y que no pierde desde finales de enero, desde aquella jornada en la que el Sevilla se imponía con apuros pero con casta y un golpe de suerte a Osasuna con Iturralde señalando sobre la campana un penalti salvador. El equipo del chileno Manuel Pellegrini es el ejemplo que hoy admirarán todos esos aficionados que se agarran a su asiento para mantener la calma ante la autodestrucción del proyecto a la que está asistiendo. Jiménez ha apelado a la profesionalidad de la plantilla para manejarse en un final de Liga que puede ser complicado si hoy acaba otra vez la noche como terminó ante el Atlético. Tal y como algunos futbolistas están imaginando ya su futuro, sería muy malo para la entidad que el Sevilla perdiera la referencia de esa posibilidad que aún mantiene viva de entrar en la Champions. Si no, podría peligrar hasta la UEFA y eso sí que sería verdaderamente grave.

La afición debe sumar y tener paciencia. Sobre el campo, y en puestos de responsabilidad además, estarán hoy jugadores noveles que no están preparados para desenvolverse en situaciones de presión como el caso requiere. Ya habrá tiempo de hacer balances y lanzar culpas y lo que la situación pide es que aflore el Sevilla que puso corazón en tantos y tantos partidos en este escenario y también fuera. Choques como los que Jiménez sí supo manejar en la primera vuelta: en su debut arrasador ante el Valencia, la victoria autoritaria sobre el Real Madrid, la goleada al Racing, al Zaragoza ya en la segunda parte del campeonato y también (por qué no aunque perdió) el choque que el Sevilla remontó en Villarreal con un hombre menos y que acabó arruinando –como tantos– la debilidad defensiva en las jugadas a balón parado.

Pero no conviene mentar la bicha. Baste con confiar en que los Daniel, Diego Capel, Luis Fabiano y Kanoute estén atinados... Y que los problemas físicos se lo permitan, claro está.

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