Informe técnico

El toque como alfa y omega del campeón

  • España dio otra inolvidable lección de cómo jugar al pie para controlar y cómo hacerlo a los espacios para ir a por Buffon

El toque como piedra angular. Como palabra sagrada de un equipo que se ha buscado un hueco en la leyenda del fútbol mundial. Del Bosque repitió ante los italianos el equipo inicial que alzó el telón el 10 de junio en Gdansk porque sabía que, con David Villa como espectador de excepción en la grada del coliseo ucraniano, ese equipo era el más fiel a ese ideario que tanta gloria trae a España desde hace cuatro años. Y el partido que brotó de las botas españolas fue un bello homenaje a ese ideario.

Defensa

Generosísimo y coordinado el esfuerzo de Xavi, Xabi e incluso Cesc, éste como pieza más adelantada, para acudir a hostigar a la luz que alumbra a los azzurri, Pirlo. Ninguno está para muchos alardes defensivos, pero se alternaron con más o menos eficacia. Pero De Rossi tampoco es cojo. Y fue el líder romanista el que empezó a colarse por los pasillos interiores para iniciar los ataques, casi siempre orientados a la izquierda, donde Cassano probaba su salida por ambas piernas, sin éxito, ante Arbeloa o Piqué.

Busquets sacó su escoba para barrer y ayudar por delante a los centrales. Aunque Sergio Ramos, que hoy está convencido de ser el mejor central del mundo, no necesitó a nadie para maniatar a Balotelli. La movilidad e intuición de Di Natale creó otra vez un problema al desmarcarse a la espalda de la zaga y recibir un pase de Montolivo, pero Casillas ejerció de Casillas.

Ataque

Prandelli tenía claro que había que ahogar la salida del balón de España y mandó a los suyos a apretar lo más arriba posible: hasta cinco azules en el mediocampo español. Pero La Roja no se dejó enredar como en el primer partido, tardó poco en llevar el partido a su terreno, es decir, que la circulación del balón se impusiera en los tres cuartos de campo, más cerca de Buffon. La calidad de Busquets, Xabi y Xavi al primer toque salvó la presión adelantada de Italia. Con el respaldo de Silva e Iniesta más abiertos, a la derecha y la izquierda respectivamente. Y ya el balón donde quería España, afloró el fútbol moderno. Toque y más toque. Pero toque con intención. Toque al pie para controlar y sofocar las embestidas italianas. Y toque a los espacios para sorprender en ataque y buscar a Buffon, como reflejó el primer gol: Iniesta se ofrece por dentro desde la izquierda, Cesc arranca a la derecha desde dentro y es Silva, desde la derecha, el que aparece en zona de remate. Como paradigma de la disertación, el símbolo de este equipo singular, fantástico: Xavi Hernández.

Con la lesión de Motta en el minuto 61 e Italia con un jugador menos, el partido murió. Se puso para que un nueve se ofreciera como referencia y el elegido, Torres, lo aprovechó.

virtudes

Tenía que hacer más historia siendo fiel a su credo. Y lo hizo.

talón de aquiles

Con uno más, lo vio tan claro que aflojó.

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