La valentía de Rogers acaba con premio

  • El australiano sorprende al pelotón y se resarce del susto de su supuesto positivo en la Japan Cup

Michael Rogers (Tinkoff Saxo) hizo valer sus dotes de contrarrelojista para ganar en solitario la undécima etapa del Giro de Italia, disputada entre Collecchio y Savona, en la que su compatriota Cadel Evans (BMC) mantuvo la maglia rosa de líder.

Rogers, de 34 años y triple campeón mundial en la lucha contra el crono, atacó en el descenso del segundo y último puerto de la jornada, el Naso di Gatto, a 27 kilómetros de la llegada, y aguantó en cabeza hasta el final, haciendo inútil la persecución del grupo del líder, que cruzó la meta a siete segundos del australiano. En la segunda jornada más larga de la presente edición de la ronda transalpina, con un recorrido de 249 kilómetros, Rogers logró una victoria especial que le sirve para olvidar el lamentable episodio de un positivo por clembuterol en la Japan Cup de 2013 que fue anulado por la UCI. La Federación Internacional aceptó las alegaciones del compañero de Alberto Contador y admitió que el positivo era debido al consumo de carne contaminada en su anterior carrera, la Vuelta a China.

El triunfo fue el premio a la valentía de Rogers, el único que hizo valer una escapada en una jornada interminable en la que no faltaron los aventureros, aunque el BMC de Evans supo mantener a raya a todos los rivales de la general para mantener inalteradas las diferencias.

El aliciente del día se encontraba en el Naso di Gatto, un puerto de segunda categoría lejos de la meta (a unos 30 kilómetros), de 7,2 kilómetros al 8% de pendiente media y con rampas de hasta el 13%. Allí se anuló la escapada de 14 corredores que lanzaron la etapa, se lució en la cima el colombiano Julián Arredondo y luego en el descenso apareció Rogers. Arredondo se conformó con reforzar su jersey azul de la montaña y ni siquiera intentó ir a por la etapa. Lo contrario que el austriaco Preidler, último superviviente de la fuga inicial, pero fue el BMC quien asumió la responsabilidad para evitar que Evans se dejara segundos por el camino en una jornada en la que, al menos, se libró de las caídas.

Mientras unos y otros se controlaban, Rogers fue a lo suyo, sin mirar atrás. Saltó con fuerza y comenzó una crono contra el pelotón. No ganaba desde aquella Japan Cup del susto, pero en Liguria volvió a mostrar su mejor cara, la de la victoria.

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