Abengoa alerta de que la industria del etanol corre peligro de extinción

  • El primer productor de este sustituto de la gasolina en la UE califica de "campaña brutal" la cascada de ataques de la ONU o el FMI · Reitera que el biofuel "no es la causa principal" del alza de los alimentos

La guerra dialéctica entre partidarios y detractores del biocombustible está librando estos días la batalla más virulenta hasta la fecha. La acumulación de informes y declaraciones de organismos multilaterales, que critican las implicaciones ambientales y sobre el mercado de materias primas de la producción de estos carburantes extraídos de vegetales, ha provocado la reacción del sector empresarial creado a su alrededor en las últimas tres décadas.

Carlos Sebastián, consejero de Abengoa y de su filial Abengoa Bioenergy, ha tachado esta semana en Sevilla esta cascada de declaraciones como un "show mediático repugnante". Y alertó de forma contundente de que esta "campaña brutal puede acabar con la industria del etanol y con las perspectivas de la biomasa"; es decir, con el llamado etanol de segunda generación que se produce ya a pequeña escala de manera mucho más eficiente y utiliza los residuos agrícolas.

En cualquier caso, las cifras de Abengoa Bioenergía en 2007 mostraron un comportamiento positivo. Facturó 613 millones, un 28,9% más que en 2006 y más del doble de los menos de 300 millones de 2003, cuando inició sus operaciones en este negocio. Esta progresión es la que Abengoa teme ver truncada ahora debido al creciente cuestionamiento mundial del biofuel.

Sebastián hizo estas afirmaciones en la Escuela de Energía y Cambio Climático, organizada por Abengoa en Sevilla. La multinacional es el primer productor europeo de etanol (sustitutivo de la gasolina) y el quinto en EEUU, y también está presente en Brasil, pionero mundial en etanol.

Con ello respondía a las palabras de Jean Ziegler, relator especial de la ONU para el Derecho a la Alimentación, quien reiteró la semana pasada que destinar un creciente volumen de la producción mundial de cereales u oleaginosas a la fabricación de biocarburantes "es un crimen contra la humanidad". Este experto, que ya afirmó lo mismo en octubre pasado, atribuía así a los biocombustibles la mayor responsabilidad en el espectacular aumento de los precios de las materias primas para la alimentación, lo que podría provocar hambrunas. La misma opinión han expresado el FMI y el Banco Mundial. Informes de la OCDE o el Parlamento Británico también han cuestionado el respeto ambiental de los métodos de producción de biofuel, sobre todo de primera generación.

Las palabras de Sebastián están en consonancia con el duro alegato lanzado en febrero por Felipe Benjumea, presidente de Abengoa, ante el presidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero, en demanda de un mayor compromiso con las energías renovables "para que el dinero que se invierte en I+D no se tire por la ventana". La firma está sufriendo desde septiembre pasado en sus carnes el encarecimiento de los cereales y tiene paralizada la planta de etanol de Salamanca ante la imposibilidad de rentabilizar su producción.

Sebastián se empleó especialmente en desmentir categóricamente que los biocarburantes sean los principales responsables del alza de los materias primas vegetales. Sí reconoció que contribuyen en una "pequeña parte" en el caso del maíz o las oleaginosas, aunque "nada" en el del trigo o el azúcar. El directivo señala que las subidas se deben al desajuste entre oferta y demanda desde hace años, unido al descenso paralelo del volumen almacenado (stocks). "El mercado reúne todas las condiciones de fondo para definirlo como volátil y atractivo para los especuladores".

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