"Almería tiene que apostar por transformar más las hortalizas"

  • La actividad industrial debe reponer a la naturaleza lo que consume de ella, ya sea agua, suelo u oxígeno, para garantizar el desarrollo de las generaciones futuras

La industria en Almería tiene ciertas peculiaridades derivadas, fundamentalmente, del sector hortofrutícola, que aunque se trate de una actividad primaria, utiliza mecanismos de producción y comercialización propios de una industria, por lo que su aportación a la economía de la provincia es difícil de cuantificar con exactitud.

-¿Qué cantidad aporta la industria al PIB almeriense?

-Se encuentra en torno a un 9%, lo que la sitúa por debajo de la construcción. Éste es un dato que denota un desequilibrio en el sistema productivo, por lo que uno de los retos de Almería es incrementar el peso de la industria, pues es la que genera más I+D, más tecnología...

-Pero también hay que tener en cuenta la agricultura, que puede considerarse una industria.

-Sí, esa es mi teoría. La agricultura almeriense tiene tres aspectos: la actividad del invernadero en sí, intensiva en mano de obra y capital; la comercialización, que genera gran actividad alrededor; y la industria y servicios auxiliares de la agricultura que trata de complementar una cuarta pata, que tiene que ser la transformación de los productos hortícolas hacia cuarta y quinta gama para dotarlos de mayor valor añadido, aprovechando las oportunidades del mercado hacia la calidad, así como la menor disposición de tiempo libre de las familias para cocinar. También hay que avanzar en maquinaria para clasificar producto, en la logística o el transporte. Macael es otro foco, en torno al mármol, donde es necesario desarrollar más los servicios auxiliares, aunque ellos sí han avanzado más en traer y transformar la materia prima de fuera, además de la propia.

-También hay otros subsectores importantes en la industria.

-Toda la industria derivada de la construcción es importante, aunque ahora atraviesa una situación de desaceleración. También está la náutica, con sus peculiaridades, así como industrias señeras aisladas como Endesa, Holcim o Michelín, por citar algunos ejemplos, que son exógenas al entramado económico y que están en Almería como podrían estar en cualquier otro sitio. Lo importante sería vincularlas con el tejido productivo almeriense porque tecnológicamente y desde el punto de vista del capital humano, aportarían mucho. Si se lograse una mayor integración social con todas ellas, sería muy importante. Endesa podría introducir en la red eléctrica la energía procedente de los residuos agrícolas.

-¿Qué opina de los problemas de productividad que tiene la industria?

-Hay industrias tradicionales, que requieren poca tecnología y aportación de capital e intensivas en mano de obra, que son las tradicionales del calzado, el juguete y manufacturas en general, que tienen escasa productividad y se están viendo invadidas por los países emergentes como China o India porque el coste de mano de obra es el principal diferencial de ellos. Luego hay otras industrias que emplean alta tecnología, vinculadas a la era digital, que necesitan más capital y menos mano de obra, que están vinculadas a los alimentos funcionales, la biotecnología, la genética y todo lo relacionado con el sector alimentario, que es donde Almería debe buscar su especialización.

-La situación económica actual tampoco es muy favorable...

-La fortaleza del euro frente al dólar está provocando que en Estados Unidos bajen los tipos de interés, mientras que aquí no se puedan bajar porque si descendieran, generarían más presión sobre la inflación y con un dólar más barato que el euro es muy difícil competir en los mercados internacionales. No obstante, los productos que exporta Almería se comercializan, en su mayoría, en la zona euro, por lo tanto, no hay tanto problema en Almería.

-También existe una fuerte dependencia del petróleo.

-Sí, y gracias que el dólar está muy bajo, que si no, sería aún mayor. Pero el problema ha surgido por el aumento de la demanda de petróleo por parte de los países emergentes, que ha presionado al alza los precios. Para compensarlo, han aparecido los biocombustibles, que ha generado un uso de la tierra diferente al tradicional para alimentación, con lo que los precios de estos últimos se han disparado, sobre todo para producir piensos, incrementando los precios de la carne.

-¿Qué tiene que hacer la industria para contribuir decididamente al desarrollo sostenible?

-Igual que al comprar una máquina se dotan provisiones para que al final de su vida se pueda reponer y seguir produciendo, lo mismo con las externalidades que genera sobre el medio ambiente: sobre el oxígeno que consume, el agua o el suelo, debe reponerlos a la naturaleza, reduciendo las emisiones de CO2, reciclando y depurando agua. Hay que inculcar esta filosofía en las empresas.

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