El Banco de España alerta de nuevo sobre las altas tasas de morosidad

  • Fernández Ordóñez recomienda al Ejecutivo que modere el gasto público y augura que la inflación volverá al 2% en 2009

El gobernador del Banco de España, Miguel Ángel Fernández Ordóñez, reconoció ayer que ve con "moderada preocupación" el incremento de las tasas de morosidad, un indicador que, a su juicio, "seguramente seguirá creciendo en el futuro". Pese a todo, recordó que el dato estaba en niveles "excepcionalmente bajos" y que era previsible un crecimiento, al tiempo que subrayó que los registros actuales se mantienen lejos de los de otros mercados.

Durante su intervención en unas jornadas, Mafo subrayó que en España existen prácticas financieras que tienden a limitar el alcance de esta fuente de riesgo, como el hecho de que el incumplimiento por parte de las familias de sus obligaciones de pago derivadas de las hipotecas tienda a ocurrir sólo en condiciones realmente extremas.

El gobernador del Banco de España restó también trascendencia a la situación generada por el cierre del grifo financiero de la banca a la promoción inmobiliaria, ya que, a su juicio, hay un colchón que permitiría absorber perturbaciones comparables a la peor crisis de los 90.

Asimismo, subrayó que las proyecciones fiscales coherentes con el previsible escenario macroeconómico apuntan a que en 2009 el superávit fiscal "podría casi desaparecer". En este sentido, incidió en que los estabilizadores automáticos con que cuenta el Banco de España son los instrumentos más adecuados para afrontar la fase de desaceleración.

Así, abogó por evitar actuaciones discrecionales de aumento del gasto público o de reducción de impuestos que vayan más allá de esos estabilizadores ya que, en su opinión, pueden comprometer el mantenimiento de la estabilidad presupuestaria y eliminar el margen de maniobra de la política fiscal. Insistió, además, en que las entidades de crédito afrontan la situación actual "desde una posición de solidez, que no es sinónimo de inmunidad", y añadió que sería "imprudente e impropio de un supervisor" no considerar los posibles riesgos presentes.

El gobernador reiteró su confianza en los resortes de la economía española para afrontar con éxito la "inevitable" fase de desaceleración, incluso en un contexto externo desfavorable, y confió en que la inflación vaya descendiendo progresivamente en Europa hasta situarse por debajo del 2% "en algún momento" de 2009.

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