Brita se propone mejorar el sabor del agua del grifo en Andalucía

  • El grupo alemán introduce sus sistemas de filtrado, que absorben el cloro y los metales pesados, para competir con el agua de botella

Brita es una empresa alemana a punto de cumplir medio siglo que se concibió en España. Su fundador, Heinz Hankammer, pasó su luna de miel en una isla española, donde la mala calidad del agua le provocó tal cabreo al preparar su té que le empujó a buscar la forma de optimizarla. Y lo logró: inventó un filtro para desmineralizar el agua y lo incorporó a una jarra. Hoy por hoy, esta jarra filtrante, capaz de mejorar el sabor del agua al absorber el cloro y los restos de metales pesados como plomo o cobre, sigue siendo su buque insignia.

La empresa familiar ha logrado convencer a consumidores de 60 países de que su agua filtrada es mejor que la embotellada. "Es más económica y ecológica; estas ventajas cambiarán el mercado", asegura el actual consejero delegado del Grupo Brita, Markus Hankammer, hijo del fundador. A su juicio, la rebaja para el consumidor es notable: un litro de agua filtrada cuesta 3-4 céntimos frente a los 30-40 de la de botella, es decir, que es diez veces más barata. Y a ello hay que sumar el menor impacto medioambiental, ya que fabricar una botella conlleva un gasto de en torno a 10 litros de agua, un proceso en el que, además, se emite 27 veces más CO2 a la atmósfera (necesita transporte y distribución).

Brita facturó el año pasado 429 millones de euros a nivel global, un 18,5% más que en 2014, y este ejercicio prevé rozar los 500 millones por la explosión de consumidores en Turquía o China. Su objetivo para 2020 apunta a alcanzar los 724 millones, el doble que en 2014.

España, donde opera a través de una filial creada en 2003, forma parte de los diez principales mercados estratégicos para la compañía por dos motivos: la gran cantidad de agua que se consume y su baja calidad. Según explica Hankammer, el 80% viene de arroyos y aguas superficiales, donde hay microorganismos y algas que dejan un mal sabor, a lo que se suma que su desinfección se hace con cloro en las plantas de tratamiento. "Es terrible que un agua con cloro sea la mejor que se puede beber en España", sentencia. Brita tiene mayor presencia en la zona mediterránea, donde considera que hay mayores posibilidades de mejorar el agua. "Hay excepciones como Madrid o Sevilla que pueden presumir de tener un agua blanda, pero Cataluña, Valencia o el resto de Andalucía pueden mejorar la suya con nuestros filtros", reseña.

En medio de este panorama, Andalucía emerge como un mercado atractivo para la compañía, y no sólo en su vertiente mediterránea. Y es que, según los datos que maneja Brita, la zona sur es la primera de España en ventas de productos de filtración de agua. Así, este sector generó un negocio en Andalucía y el sur de Extremadura de más de 3,5 millones de euros el año pasado, seguidas de la zona de Levante con 3,1 millones.

En España, Brita emplea a 27 personas -sólo comerciales, ya que no cuenta con ninguna planta de producción- y en 2015 facturó 14,7 millones, lo que supuso un leve incremento del 1,03% respecto al ejercicio precedente. Sus planes, según el director general de Brita España, Javier Mainar, pasan por crecer de la mano de dos estrategias: lograr que las familias den un salto de la jarra a otros sistemas filtrantes, como los que se conectan al grifo; y conseguir mayor penetración fuera del hogar, gracias a productos portátiles e indiviuales, así como a dispensadores de agua profesionales para hospitales, colegios o gimnasios (éstos se lanzarán en 2017).

Brita tiene su sede en la ciudad germana de Taunusstein, cuenta con plantas en Alemania, Reino Unido, Suiza e Italia, y emplea a 1.430 personas. Con 23 filiales en todo el mundo -en el resto de países funciona a través de distribuidores-, la compañía quiere seguir creciendo de forma orgánica, aunque su consejero delegado admite que si surge alguna oportunidad interesante, se animarán a comprar. De momento, su proyecto prioritario es abrir una fábrica en China, en la zona de Shanghái, el año que viene tras una inversión de 20 millones. Contratará a unas 100 personas y fabricará más de 30 millones de filtros.

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