Citagro trabaja en la primera avena no tóxica para celíacos

  • La certificadora andaluza desarrolla el proyecto denominado Avenasin junto a la empresa biotecnológica Biomedal y la productora alimentaria Sanavi

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La avena es un producto de primera necesidad básico en la alimentación de cualquier persona. Sin embargo, para el celíaco era impensable hasta hace poco realizar la cesta de la compra asegurando la presencia de avena apta para su consumo y poder incluirla con la máxima seguridad a su dieta. Citagro, Centro de Tecnología e Innovación Agroalimentaria, será la encargada de colocar los certificados de garantía que verifiquen avena no tóxica para celíacos.

El proyecto Avenasin, en colaboración con la empresa biotecnológica Biomedal y la productora alimentaria Sanavi, nació en 2008 a través de la unión del trabajo de los investigadores Carolina Sousa y Francisco Barros, puestos en relación por Citagro. El proyecto contó desde el principio con una subvención a fondo perdido procedente de la Junta de Andalucía.

En España, más del 2% de la población es celíaca y un 10% intolerante al gluten. Francisco Montes, director gerente de Citagro, advierte que el consumo de avena se ha incrementado en un 30% en buena medida "porque se ha generado una demanda de este cereal como base de la dieta Dukan". No obstante, Citagro no encamina el esfuerzo innovador del proyecto hacia ese colectivo, ya que no hay una necesidad real.

La empresa, afincada en Málaga y con oficinas en Sevilla, tiene como accionista mayoritario al Instituto de Tecnología Andaluz (IAT), que controla casi el 90%, y a Unicaja Banco, al que pertenece el resto. Su origen se relaciona directamente con la puesta en marcha del Sistema Andaluz del Conocimiento, una apuesta de la Administración por la creación de entes relacionados con la generación, transmisión y difusión de conocimiento en la comunidad. Concretamente, Citagro se relaciona con la innovación tecnológica como certificadora acreditada a nivel andaluz y nacional de producción integrada, es decir, productos de alta calidad con el mínimo daño al medio ambiente.

En la actualidad, Citagro tiene dos líneas estratégicas, la seguridad alimentaria, donde se integra el proyecto Avenasin, y la eco innovación. La empresa apuesta por una organización horizontal donde "las alianzas son fundamentales en la comercialización", aclara el director gerente de Citagro, utilizando como ejemplo el proyecto Avenasin. Citagro también colabora con Aenor en la certificación de productos dentro de la comunidad andaluza.

La facturación anual de Citagro se encuentra por debajo del millón de euros y su plantilla está integrada por un equipo de siete personas: un biólogo, una veterinaria, una doctora en química y en alimentación y nutrición, un ingeniero agrónomo, un ingeniero de montes, una ingeniera técnico agrícola y un diplomado en empresariales. Respecto a los trabajadores, Francisco Montes considera indispensable la involucración dentro del proyecto, sobre todo en una empresa pequeña.

Citagro orienta su línea de trabajo hacia el sector primario -donde Andalucía es la primera comunidad productora a nivel nacional- como entidad mercantil, separándose cada vez más de su origen como entidad sin ánimo de lucro. Aunque el director gerente de la empresa afirma que "las ayudas al sector primario vienen porque la alimentación es un tema de seguridad nacional, no por su necesidad de subvención". Por ello, Montes considera imprescindible contar con el apoyo de la Administración y no dejar "la investigación de alta repercusión social en manos de multinacionales a expensas de mercados".

Además de Avenasin, Citagro tiene otros proyectos más enfocados hacia la rama de la eco innovación como es el sello de la huella de carbono. Este certificado, novedoso en el mercado actual, estudia medir el impacto sobre el medio ambiente en el proceso de producción agraria. Hasta ahora, el sello se le colocaba al producto que venía de la industria. "Citagro quiere dar valor a los cultivos que tienen balance positivo en sostenibilidad medioambiental en Andalucía", comenta Montes.

Muchos son los problemas a los que se enfrentan las empresas dedicadas a la innovación tecnológica como Citagro. Su director gerente dice que "los españoles no somos buenos vendedores, no se nos da bien el marketing". La solución puede estar, según él, en el autoconsumo: "Creernos que somos buenos para luego convencer fuera". Montes también apunta a que faltan traductores bilingües entre tecnología y cuestiones empresariales.

Citagro confía en "mantenerse viva", consolidarse y llegar a mercados como el latinoamericano. Para lograrlo espera ser esa jirafa que mutó para conseguir alimento y llegar donde otras empresas no lo hagan.

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