Competencia impedirá a las empresas sancionadas optar a los concursos públicos

  • Denuncia que el Gobierno no la apoya en la retención de talento y que le resta responsabilidades en energía y telecomunicaciones.

Competencia da un paso al frente en su lucha contra las prácticas anticompetitivas. A las multas a empresas y directivos, sumará una nueva medida: impedir optar a concursos públicos a las compañías sancionadas por participar en cárteles o pactos de precios. Para luchar contra los excesos de las grandes compañías, la Comisión Nacional del Mercado de la Competencia (CNMC) reclama que no haya obstáculos a su "labor independiente". Critica al Gobierno por haberle restado responsabilidades en los últimos años y por su falta de apoyo a la retención del talento.

El presidente del organismo público, José María Marín Quemada, explicó ayer que la prohibición de concurrir a concursos de las administraciones se aplicará sobre prácticas ilícitas detectadas desde 2015, ya que antes la ley no lo permitía. "¿Qué habría pasado si esta herramienta hubiera estado activa cuando se desmontó el cártel de la recogida de residuos en ayuntamientos de toda España? Pues que todos estaríamos aprendiendo más deprisa", reflexionó.

Junto a esta nueva vía, Marín Quemada incidió en que hace apenas dos semanas se empezaron a aplicar sanciones a directivos de empresas (tras desmontar un cártel de pañales para mayores), con una cuantía máxima de 60.000 euros. "No sólo es importante por la multa económica, sino por transmitir el mensaje de que hay responsabilidades personales en todo esto", explicó. La CNMC determina quiénes son esas personas en base a las "pruebas" que recogen en su investigación, tales como agendas, teléfonos móviles, actas de reuniones... "Sólo sancionamos a los directivos sobre los que tenemos pruebas fehacientes; no podemos apuntar a la cúpula de las empresas sin pruebas", explicó.

Durante su intervención en los Cursos de Verano en Santander organizados por la Asociación de Periodistas de Información Económica (APIE), la Universidad Internacional Menéndez Pelayo (UIMP) y BBVA, el presidente de la CNMC aclaró que las sanciones que imponen deben ser proporcionales al daño causado, pero también disuasorias. Nunca inferiores a los beneficios que podrían obtener las empresas con las prácticas anticompetitivas.

"Los cárteles hacen un daño enorme no sólo a los consumidores, sino que se llevan por delante a otras compañías del sector y todo esto tiene su efecto sobre el empleo, la productividad y el crecimiento", sentenció. Marín Quemada quiso desmentir que los tribunales tumben muchas de sus multas, pese a que casi todas las grandes compañías las recurren. "Sólo ocurre en un número muy reducido de casos", afirmó.

El responsable del organismo público se mostró muy crítico con el Gobierno. Denunció que les ha retirado responsabilidades en los sectores energético y de telecomunicaciones, y que tienen a la CNMC "atada de pies y manos" a la hora de retener y atraer al talento. "No tenemos problemas presupuestarios, pero sí han cercenado nuestra libertad en la gestión de las personas; tenemos a 300 de nuestros 500 trabajadores sin aspirar a una carrera profesional", explicó. "Lo que pedimos al Gobierno es que nos deje trabajar con independencia y sin trabas, como lo hacen otras agencias de referencia en Europa", reclamó.

Indicó que el papel de la CNMC es el de "neutralizar" los excesos de las compañías grandes y del poder del Gobierno. "Se acabó que determinadas enmiendas de leyes lleven el nombre de empresas", sentenció. Y se quejó de la fijación de tarifas en Aena y de los límites a los alquileres turísticos. No es normal que las tarifas del operador aeroportuario las establezca el dueño del 51% del capital, dijo, "¿no sería mejor que lo hiciera un organismo independiente?", se preguntó.

Y criticó que la Comunidad de Madrid obligue a que los apartamentos turísticos al que se alquilen, al menos, durante cinco días. "Se acabaron estas medidas fruto de presiones de los grupos hoteleros", avisó. Aseguró además que no se pueden poner trabas por siempre a la economía colaborativa que no entiende por qué los taxistas tiran huevos contra su sede: "Lo único que hemos dicho es que hay que adaptarse a los nuevos tiempos", indicó en referencia a su defensa de plataformas como Uber.

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