Doha fracasa de nuevo en la liberalización del comercio

  • Las diferencias entre el tándem China-India y EEUU dan al traste con diez días de negociaciones y siete años de intentos fallidos

El director general de la Organización Mundial del Comercio (OMC), Pascal Lamy, no ha podido ganar su apuesta por poner de acuerdo a los 153 países miembros de su institución sobre las nuevas medidas de liberalización del comercio mundial. "No me andaré por las ramas; esta reunión ha fracasado", sentenció ayer.

Lamy se lo jugó todo a una carta al forzar a los estados a acudir a Ginebra a negociar, tratando de obtener un acuerdo tras casi siete años de negociaciones. "Porque las oportunidades de éxito superan el 50%", Lamy convocó en Ginebra a una treintena de países para intentar buscar una salida al atolladero.

Tras constatar que las negociaciones patinaban desde el inicio, Lamy tomó durante los diez días de discusiones dos decisiones que pudieron cambiar el rumbo de la reunión: convocó a un reducido G7, formado por EEUU, la UE, Brasil, India, Australia, Japón y, por primera vez, China, y puso sobre la mesa una nueva proposición.

Un viento de optimismo invadió Ginebra cuando la mayoría de los siete grandes aceptaron el texto Lamy, lo que llevó incluso a uno de sus colaboradores a lanzar un prematuro: "Este hombre ha salvado la Ronda de Doha".

Sin embargo, los diez días de reuniones en Ginebra, pese a que se han convertido en el proceso más largo de los mantenidos hasta ahora en la Ronda de Doha, no han llegado al ansiado final feliz.

Diferencias insalvables entre India-China y EEUU fueron el detonante del fracaso. La delegación india insistió en que debía permitirse a países con una alta proporción de población campesina pobre imponer protección arancelaria a su producción en casos de un aumento sustancial de las importaciones agrícolas, y EEUU rechazó esta propuesta por ver una forma encubierta de proteccionismo. La India y China contaban con el respaldo de un centenar de países en desarrollo. Y EEUU con el de los desarrollados.

Lamy confirmó que se invirtieron "más de 60 horas en intentar encontrar un puente entre esas dos posiciones, pero se vio que esas diferencias no podía reconciliarse". El director general de la OMC indicó que cada cual tiene que asumir sus responsabilidades en el fracaso de este proceso.

Sobre lo que sucederá ahora con la liberalización mundial del comercio en las áreas agrícola, industrial y de servicios, consideró que "tendremos que dejar que el polvo se asiente" y reconoció que, por el momento, "es difícil mirar hacia el futuro".

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