Empleo y riqueza, dones del comercio tradicional

  • Consumir en un establecimiento de cercanía supone un beneficio que permanece, que se reinvierte en el entorno y en la economía del lugar

REFLEXIONAR sobre los valores y atributos positivos más relevantes que caracterizan a nuestro pequeño y mediano comercio tradicional, ese comercio local, de nuestros barrios, del centro de la ciudad, nunca está de más para llamar la atención de ese consumidor que, en muchas ocasiones llevado en volandas por la lógica del consumismo, pasa de largo ante esa tienda de siempre, de toda la vida, sin ser consciente de lo que pueden ofrecerse mutuamente.

¿Qué nos ofrece el pequeño comercio? ¿Qué virtudes tiene que lleven a un potencial cliente a decidirse a cruzar la puerta de una tienda de barrio?

Comprar en un comercio local supone un beneficio que permanece, que se reinvierte en el entorno, en la economía del lugar y que repercute finalmente en beneficio también del cliente que adquiere ese producto. Evidentemente, la crisis de demanda y del consumo ha tenido una fuerte repercusión en el sector del comercio minorista andaluz. La caída de las ventas ha sido generalizada en todos los formatos, grandes y pequeños, pero el reparto de la cuota de mercado no ha sido ni mucho menos equitativo.

Hay empresas para las que la merma en los ingresos no ha impedido que su peso en el total del mercado haya incrementado. Por el contrario, si echamos un vistazo a la mayoría, a las pequeñas y medianas empresas comerciales minoristas que suponen el 97% en Andalucía, la caída de la facturación ha supuesto echar el cierre en muchas ocasiones, ocupando ese espacio vacío otras empresas, sobre todo las grandes.

Por ello es importante saber que adquiriendo productos en el comercio local, tradicional, estamos contribuyendo a generar riqueza en la zona y que esa riqueza no es sólo para el comerciante sino para todos los que viven en el lugar.

La directora general de Comercio de la Junta de Andalucía, María del Carmen Cantero, lo tiene bastante claro: "El pequeño comercio articula la ciudad, es vida, es empleo estable y es sostenibilidad. Un tejido comercial sano en los centros urbanos, en nuestros pueblos, en los barrios, dinamiza y contribuye a incrementar la economía local, genera empleo y hace que nuestras calles sean más seguras y vitales".

Además, en este comercio el cliente encuentra productos frescos de temporada y de la zona, con las máximas garantías sanitarias y con los controles de calidad que pueda exigirse a otras empresas de mayor tamaño.

En el comercio local resulta asimismo fácil encontrar establecimientos que colaboren con artesanos y artesanas de Andalucía comercializando sus productos. Por ello, el cliente también ha de ser consciente que con su acto de compra está contribuyendo a que muchos de nuestros oficios tradicionales no se pierdan.

Por ello, el pequeño comercio debe desarrollar una serie de puntos diferenciales de cara a sus potenciales competidores y que van en consonancia con sus puntos fuertes; esto es, especialización, localización, diferenciación, profesionalización y asociación.

Un pequeño comercio puede ser rentable desarrollando en un surtido de un producto o una estrecha gama de producto. En este sentido, es un hecho demostrado que el pequeño comercio especializado se defiende mejor de las grandes cadenas. Por ello, la idea debe ser combinar la especialización y la explotación de algunas de las fortalezas del comercio tradicional: calidad de los productos, adaptación las peculiaridades del consumidor de la zona, atención y servicio personalizado y adecuación a la compra diaria y de urgencia.

Todo ello nos lleva a la necesidad de superación que debe primar en el comercio tradicional, consiguiendo la fidelidad del cliente mediante la mejora de la calidad de servicio.

Por último, como afirma la directora general de Comercio, "resulta crucial potenciar fórmulas de organización comercial como los Centros Comerciales Abiertos que canalicen la cooperación de todos los agentes implicados en una zona comercial y que no son sólo los comerciantes, sino también otro tipo de empresas que están presentes en el entorno, como entidades bancarias, inmobiliarias o de otro tipo de servicios y que se benefician del flujo de clientes sin aportar nada a cambio en muchas ocasiones".

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