El FMI anima a España a perdonar parte de las hipotecas de las familias

  • El organismo dice que, tras el apoyo a los bancos, es hora de ayudar a los hogares · Señala como ejemplo la amnistía inmobiliaria de Islandia · Esta opción, afirma, mitigaría el impacto de la morosidad sobre el consumo

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Es hora de que las familias reciban apoyo de los programas estatales como antes lo tuvieron los bancos. Así de contundente se muestra el Fondo Monetario Internacional (FMI) al proponer a los países más afectados por la burbuja del ladrillo la reestructuración de las deudas de los hogares para mitigar el impacto de la morosidad sobre el consumo y el precio de la vivienda.

El organismo pone como ejemplo los "programas audaces" de reestructuración "aplicados en Estados Unidos en los años 30 y en Islandia en esta crisis". Este país ha declarado una amnistía inmobiliaria, pues los bancos de la isla -muchos de propiedad estatal- han perdonado créditos equivalentes al 13% del PIB islandés. Esta estrategia, dice el FMI, "pueden reducir significativamente la carga de la devolución de la deuda y el número de impagos y ejecuciones hipotecarias".

Así se recoge en uno de los capítulos de su informe Perspectivas económicas mundiales, donde apunta que las consecuencias de la crisis se ven agravadas en países donde ya existía previamente un excesivo endeudamiento privado, como Islandia, Irlanda, España, el Reino Unido y Estados Unidos.

Uno de los autores del informe, Daniel Leigh, recomienda reestructurar exclusivamente las deudas de los hogares que ya han incurrido en impagos de sus obligaciones hipotecarias, y sólo en casos de primera vivienda.

Los autores del análisis destacan que los problemas inmobiliarios y la recesión tienden a ser "más severos y prolongados" en estas economías, cuya debilidad persiste al menos durante cinco años más, puesto que las personas endeudadas "reaccionan más ante cambios en los ingresos y patrimonio", reduciendo sus gastos, lo que puede originar un círculo vicioso "con efectos negativos a largo plazo sobre la economía".

En este sentido, los expertos subrayan la importancia de las políticas macroeconómicas y de la relajación monetaria a la hora de tejer redes de protección social y de evitar una contracción excesiva de la actividad durante tales crisis.

No obstante, el informe del FMI advierte que "las políticas macroeconómicas tienen límites". Así, unos criterios de aplicación excesivamente restrictivos y sin incentivos pueden limitar su efectividad, mientras que una amplitud excesiva puede causar graves efectos colaterales.

Consciente de que es difícil volver a recetas de hace 80 años o llegar a un acuerdo como el islandés, el FMI apunta a que "se pueden dar estímulos monetarios" en países donde las hipotecas funcionan con tasas de interés variable, como España o el Reino Unido, reduciendo el pago hipotecario y el riesgo de impago. Si nada de esto funciona y el problema de la deuda de los hogares es tan grave que provoca atrasos e impagos que pueden poner en riesgo al sector inmobiliario, "la intervención del gobierno puede estar justificada", concluye, aunque sería la última opción, concluye.

El FMI celebrará entre el 20 y el 22 de abril su tradicional reunión de primavera, junto con el Banco Mundial, en la que se analizará la situación de la economía global.

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