Gas Natural lanza una tecnología para refrigerar edificios con energía solar

  • La compañía instala la primera central de este tipo en el mundo en la Universidad de Sevilla, fruto de un proyecto con la CTA

El sol enfría. No es una locura, sino una posibilidad que ofrece la tecnología que ha instalado Gas Natural sobre el tejado de la Escuela Superior de Ingenieros Industriales de Sevilla. Una planta construida en colaboración con dos grupos de investigación de este centro y con el apoyo económico de la Corporación Tecnológica de Andalucía (CTA), que cubre el 38% de su coste, 500.000 euros sobre 1,3 millones. CTA es una fundación privada impulsada por la Consejería de Innovación.

La instalación es, según sus impulsores, única en el mundo precisamente por el tipo de tecnología que utiliza, que permite generar frío en verano y calor en invierno gracias a una máquina climatizadora de absorción de doble efecto. Sus 174 kw de potencia son capaces de cubrir un tercio de la demanda máxima de energía para enfriar el edificio de la escuela y la mitad de las necesidades cuando hay que calentarlo, según detalló ayer en la presentación de la planta Juan Puertas, director de Ingeniería y Tecnología de Gas Natural. Además, permitirá ahorrar hasta un 50% del consumo de energía de la escuela, detalló su director, Emilio Freire.

La planta está compuesta de una base de espejos móviles -captadores solares de concentración, técnicamente- del tipo Fresnel, que ocupa 350 metros cuadrados. El sol se refleja en ellos y converge en un tubo central -fabricado por Schott, firma alemana instalada en Aznalcóllar (Sevilla)- por el que circula agua que alcanza 180 grados de temperatura. Es este líquido el que acciona la máquina climatizadora. Si la radiación no es lo suficientemente intensa, la central quema gas natural para calentar el agua hasta ese nivel. La climatizadora se refrigera con una toma de agua del Guadalquivir heredada de la Expo 92.

Isabel de Haro, secretaria general de Desarrollo Industrial y Energético del Gobierno andaluz, explicó que el objetivo es probar esta tecnología -se hará durante un año- y luego extender su utilización a otros edificios públicos como hospitales o colegios. Además, la CTA ya respalda otros proyectos para adaptar esta tecnología a edificios de viviendas.

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