Industria anuncia un alza de la luz del 3,3% en enero por estrategia electoral

  • La orden ministerial no repercute todo el impacto inflacionista sobre consumidores y empresas, pero anticipa subidas más allá del 9-M · El objetivo es igualar ese porcentaje con el del IPC, cercano al 4%

Las tarifas eléctricas, tanto las domésticas como las industriales, subirán un 3,3 por ciento a partir del próximo 1 de enero, según la propuesta de orden que el Ministerio de Industria, Turismo y Comercio remitió ayer a la Comisión Nacional de la Energía (CNE) para que emita el informe preceptivo.

Los responsables de Industria con su titular, Joan Clos, a la cabeza, han repetido en las últimas semanas que el recibo de la luz subirá en línea con el IPC en el conjunto del ejercicio 2008. La inflación se situó en noviembre en el 4,1 por ciento interanual, según el dato adelantado, y cerrará el año en un porcentaje similar a ése.

Por ello, la diferencia de unas siete décimas entre la subida propuesta por Industria para enero y el IPC del conjunto de 2007 tendrá que repercutirse a lo largo del año que viene en alguna de las revisiones trimestrales de la tarifa de las que el Gobierno dispone desde este mismo año (abril, julio u octubre). El Ejecutivo hace así un cálculo electoral, a tres meses de los comicios legislativos, para no sumar al fuerte alza de los precios de los alimentos otra en el recibo de la luz, que afecta igualmente de forma directa al bolsillo del ciudadano.

La última subida se produjo en enero de este mismo año y fue del 2,7 por ciento, ya que el Gobierno no utilizó las dos posibilidades de revisión en julio y octubre.

Ignasi Nieto, secretario general de Energía, insistió precisamente ayer en que la tarifa eléctrica sólo subirá el IPC. Hizo estas declaraciones en la presentación de un informe de la consultora Everis y el Club Español de la Energía, que agrupa a las eléctricas, en el que se refleja que cada hogar español gasta al año de media 800 euros en gas y electricidad.

España se sitúa así entre los tres países europeos con facturas menos elevadas, junto a Holanda y Reino Unido.

Precisamente las eléctricas, por boca de Pedro Rivero, presidente de la patronal nacional Unespa, rechazaron ayer tajantemente esta posibilidad de manera indirecta en ese mismo acto. Rivero señaló que "alejar la tarifa mucho del precio del mercado en lugar de acercarla nos parece muy mal", insistiendo en el discurso que estas compañía vienen repitiendo desde hace años: que el precio de la energía refleje sus costes reales. Para ello la luz tendría que subir un 28 por ciento, según Unespa.

Ese desfase entre lo que una eléctrica gasta en producir y lo que ingresa por la eléctrica regulada por el Gobierno se conoce como déficit de tarifa, y este año rondará los 1.500 millones (frente a los 3.000 y los 3.800 de 2005 y 2006, respectivamente).

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