La Junta exhibe tranquilidad porque en Andalucía "no existe ese problema"

La Junta exhibe tranquilidad porque en Andalucía "no existe ese problema" La Junta exhibe tranquilidad porque en Andalucía  "no existe ese problema"

La Junta exhibe tranquilidad porque en Andalucía "no existe ese problema"

Andalucía no se ha infectado con el sarpullido turismófobo. No al menos, de momento, con la virulencia que se ha dado en otros territorios, principalmente en Cataluña y Baleares y con un brote incipiente en el País Vasco. Por eso, la Consejería de Turismo, empezando por su máximo responsable, Francisco Javier Fernández, exhibe tranquilidad. "Andalucía no tiene ese problema, aunque hay que ser precavidos, analizar los fallos que se han dado [en otros lugares] y no cometerlos aquí", dijo ayer el consejero en Málaga.

¿Tiene Andalucía un antídoto? Según Fernández, la comunidad ostenta "una oferta turística complementaria, definida y que no es monocultivo. Nosotros no estamos en las mismas circunstancias". El titular de Turismo detalló que, al contrario que en Andalucía, "prácticamente el 70% del turismo catalán se concentra en Barcelona", mientras que Mallorca, Menorca, Ibiza y Formentera "tienen un monocultivo en el turismo".

Fernández sí admitió que en Andalucía han podido registrarse "problemas puntuales" en alguna ciudad "coincidiendo con sus fiestas locales", pero recalcó que "no es algo que esté generando enfado" y que son casos que están muy alejados de los ataques que se han producido en otras comunidades. Fernández hizo hincapié en que hay que saber "cuáles son las causas" de estos problemas, apuntando que "no son inmediatas". "Para tener un volumen de hasta 17 cruceros, como se pueden concentrar en Barcelona, hay que tener infraestructuras para 17 cruceros; que no se construyeron de la noche a la mañana sino con una planificación que en aquel momento en Cataluña fue errónea", argumentó el consejero.

Fernández se mostró partidario de gestionar la "presión turística" en Andalucía "distribuyéndola en sus ocho provincias" para abortar conflictos. "No queremos que ningún vecino se sienta turista en su ciudad" ya que "no tienen que perder la posibilidad de disfrutar de su ciudad". La clave, según el consejero, "está en que el turista se sienta parte de la ciudad, que la viva como la viven los vecinos". "Cuando crecen los enfrentamientos entre sociedad y turista, estamos faltando al avance de la sostenibilidad en el turismo, y estamos poniendo los primeros ladrillos para elevar ese tabique que nos separe del turista y haga que no se genere riqueza".

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