"Es curioso que el caso de Lehman Brothers se litigue a escasos metros de Wall Street"

  • El juez Carlo desgrana "la quiebra más grande en la historia de EEUU", alerta del poder que la 'corporatocracia' ejerce sobre Obama y los jueces y critica que la ley sólo esté pensada para salvar a las grandes compañías

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Los años han trazado en el mapa personal de Gerardo Carlo-Altieri (Cabo Rojo, Puerto Rico, 1942) las líneas maestras de su espacio vital. Vermont, Nueva York y San Juan son el núcleo de una actividad profesional donde la excedencia como juez le ha permitido dedicarse a la abogacía y la consultoría. Sevilla es su otro punto cardinal, el lugar donde leyó su tesis sobre Historia de América, un oasis de voluntaria y recurrente visita. Experto en quiebras, repasa los fundamentos del sistema estadounidense y algunas de las escaramuzas a él asociadas desde 2007, con Lehman Brothers como principal artista invitado.

-No sé por dónde empezar.

-Empecemos explicando el sistema. La ley de quiebra de EEUU es uniforme para los 50 estados. Los fundadores de la patria dijeron en el artículo 1 de la Constitución que habría un código para toda la nación. Ese código no se escribe hasta 1898. El de hoy es de 1978 y suma cinco enmiendas sustanciales. La última en 2005. La ley provee varias alternativas: la liquidación clásica; la reestructuración del negocio y el diseño de un plan de pago; y un procedimiento específico para individuos y consumidores (28% del total). Al contrario que en muchos de los sistemas europeos, en EEUU el 98% de las quiebras son voluntarias. Es decir, quien recurre a la ley lo hace porque entiende que le beneficia.

-¿Qué ocurre cuando se pulsa el botón de la quiebra?

-Instantáneamente, se paralizan todas las acciones. Nadie te puede demandar, ni ejecutar, ni enviar una carta exigiendo el cobro. Si insiste en hacerlo sabiendo de tu solicitud a los tribunales, se le puede interponer una demanda civil por daños. El código de quiebra también te da la oportunidad de un nuevo comienzo, concediéndote un periodo de 120 días para presentar un plan de rehabilitación. Cuentas con ese tiempo para respirar, consultar con los abogados tus datos contables y perder de vista a los acreedores. La otra ventaja del código es que te condona la deuda que no puedas pagar, excepto en el caso de las deudas garantizadas (las hipotecas)... Y sales de la quiebra limpio de deuda y limpio de estigma. El código dice que no puedes estigmatizar a una persona en el futuro porque haya decidido acogerse a la ley.

-La filosofía americana de los negocios es muy diferente a la que impera en Europa. Aquí un fracaso empresarial parece el final de tu aventura como emprendedor.

-En EEUU, los informes sobre tu capacidad para hacer frente a un préstamo pueden resaltar durante un periodo máximo de siete años que alguna vez quebraste. Oficialmente, sin embargo, no existe ese concepto de penalizar al individuo. Se entiende que la persona ha de tener una segunda oportunidad, y la ley le permite reciclar los activos y el negocio. Si el negocio se mantiene en marcha, los activos tienen más valor. Se trata más de un concepto de saneamiento que de liquidación. De todas formas, importar estos conceptos de un país a otro no es tan sencillo.

-Otra opción que contempla la ley es la posibilidad de que un ayuntamiento quiebre. Si esa herramienta existiese en España, los tribunales se colapsarían.

-Es una vía que casi no se usa, pero en algunos estados -California, Florida, Tennessee- se permite a los municipios que se declaren en quiebra sólo si el Estado en cuestión lo contempla en su constitución o por ley, y lo han hecho 25 hasta la fecha. Si se pide, se procede a una reestructuración de la deuda donde se negocian plazos más amplios y tipos de interés más bajos. Ahí, obviamente, no se puede liquidar.

-Confianza, estigma casi nulo, saneamiento... suena casi perfecto. ¿Qué dice la letra pequeña? ¿Dónde están las pegas?

-Un problema muy común, quizás el principal, es que el proceso es costosísimo. Los especialistas cobran mucho y cobran por hora, y a veces eso hace imposible que los pequeños negocios, o aquellos que acuden a la quiebra muy tarde y sin cash flow (liquidez), queden atrapados. El sistema trabaja mejor para corporaciones bien grandes como Enron, que estaba envuelta en un fraude, o American Airlines, que quiere renegociar con su plantilla y sus acreedores y vender parte de sus activos. Esas corporaciones entran a la quiebra y salen bien paradas con bastante frecuencia. Es el caso de Lehman Brothers, radicado ahora en Nueva York, que vendió a Braclays gran parte de sus negocios y activos, mientras otra parte se liquida. La rehabilitación muchas veces envuelve una liquidación dentro del sistema, o una liquidación parcial donde otra parte se mantiene operativa. Entretanto, los acreedores no están con las manos amarradas, tienen muchísimos recursos y los utilizan agresivamente, así que muchas veces el sistema de quiebra se convierte en una sucesión interminable de litigios.

-¿Qué pasó exactamente con Lehman Brothers?

-La historia de Lehman no se puede entender en un vacío. Hay que ver las raíces de la crisis financiera que se fue desarrollando a base del crédito excesivo, la burbuja en las viviendas, los prestamos marginales y la falta de supervisor y regulación adecuados. Todo explotó en septiembre de 2008 con la quiebra de Lehman y se convirtió en crisis global y en la llamada gran recesión. El apalancamiento alto y una securitización enrevesada también contribuyeron a llevarnos donde estamos.

-Y eso que hubo señales de la que se avecinaba.

-No podemos ignorar los avisos, claro. A principios de 2007, Bearn Sterns liquida dos fondos en EEUU, y la firma colapsa en marzo cuando los precios de la vivienda caen en picado. La quiebra de Lehman (septiembre de 2008) coincide con el rescate de AIG desde el Gobierno de EEUU y los tres bancos importantes a los que ayuda el Gobierno británico. La única institución financiera grande de EEUU que se permite quebrar es Lehman.

-¿Acierto o error?

-Los gobiernos rescatan o diseñan programas de ayuda para todas las firmas que son muy grandes para quebrar (too big to fail). Se aprueban ayudas a las demás instituciones financieras, incluso garantías de obligaciones, adquisición de activos tóxicos, inyecciones de capital y hasta inversión del Gobierno en acciones. La Administración Obama y la Reserva Federal lo prueban todo y, sin embargo, la crisis de las hipotecas que comienza en el centro del desarrollo económico del mundo, los Estados Unidos, se traslada rápidamente a Wall Street, a los países desarrollados, a los mercados emergentes y a las corporaciones globales. Es muy temprano para decir si la quiebra de Lehman debió o pudo ser evitada, pero no cabe duda de que el Gobierno Obama actuó rápidamente tras el estallido, con mucha flexibilidad y dinamismo, buscando alternativas. Todavía sigue probando fórmulas de toda clase que puedan evitar peores consecuencias mundiales.

-Déjeme insistir: la caída de Lehman fue extraña, o caótica, u opaca, probablemente las tres cosas a la vez. Es un hito que usted conoce bien. Explíquenos más.

-Primero, hay que tener en mente que este es un caso que se lleva según los parámetros del código de quiebra de EEUU y específicamente dentro del capítulo 11, pensado principalmente para la reorganización y rehabilitación de empresas insolventes. No es la primera vez que se usa este capítulo del código para liquidar un negocio, pero esto se ha criticado mucho en el pasado. A la vez, Lehman no deja de ser el caso más grande en la historia de las quiebras en EEUU y se litiga en el Tribunal de Quiebra federal en Manhattan, a sólo unos pasos de Wall Street. Esta cercanía llama la atención porque los jueces están muy al tanto de la importancia de sus decisiones.

-La reorganización-liquidación era un verdadero laberinto, ¿no?

-El capítulo 11 es de reorganización, pero el caso Lehman verdaderamente es una liquidación muy complicada y en etapas donde se vendieron al comienzo muy rápidamente los activos de valor a otras firmas y lo poco que queda se está rematando. Los beneficios al final serán para los competidores que compraron parte de la firma, para los acreedores garantizados, para los ejecutivos de la firma y los abogados y contables del caso, que se llevan gran parte de los activos. Los trabajadores de Lehman han sido casi completamente anulados, al igual que los acreedores no garantizados.

-Ahí está la confirmación de que la ley de quiebra de EEUU está pensada para los too big to fail.

-Hay que plantear la necesidad de enmendar el código para separar los megacasos como Lehman, Enron, American Airlines y otros que utilizan el capítulo 11 como subterfugio para eliminar sus contratos laborales y otras obligaciones no garantizadas y favorecer a los acreedores asegurados e instituciones financieras, a costa de los créditos laborales y los suplidores no asegurados.

-¿Le decepciona la política económica de Obama? Prometió recuperar parte de la supervisión eliminada por Bush y no lo ha hecho.

-Al ser magistrado procuro no meterme demasiado en asuntos políticos. Obama se rodeó de gente muy tradicional de Wall Street, insiders de los mejores bancos y universidades. Lo bueno es que no tuvo miedo, no sé si por su ignorancia o su buen sentido, a asumir cambios rápidamente. Eso generaba inseguridad por un lado, pero por otro era una audacia que supo usar para dar golpes y recibirlos. Si te quedas tres o cuatro años estudiando los problemas del país, hoy podríamos seguir en la depresión de los años 30. Ahora mismo todo el dinero del mundo está invertido en EEUU. Moody's redujo la calificación de la deuda soberana y sin embargo no han parado de venderse bonos.

-¿Cómo se ve la crisis europea desde el otro lado del charco?

-Obviamente, si tienen una moneda común hace falta una reglamentación común, y ahí viene el problema de la soberanía. Muchas veces, ante una crisis, se ponen parches al enfermo sin llegar a donde duele. Así no se cambia la estructura. Estamos demasiado habituados a reaccionar sólo cuando todo salta por los aires. La Gran Depresión sólo la arregló la Segunda Guerra Mundial. Hay que pensar en grande.

-También cabe la opción de que España imite a Puerto Rico, se convierta en Estado Libre Asociado y abrace el dólar salvador.

-No se lo aconsejo. Puerto Rico es el área geográfica más pobre de EEUU. La asociación no ha surtido los efectos deseados. Esa relación no es digna, es territorial. El promedio de ingresos de una familia puertorriqueña es la mitad del de una americana, y el 50% de la población es pobre. Somos ciudadanos de segunda clase: no votamos por el presidente y se nos aplica la ley federal sin tener representantes en el Congreso.

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