"Ocupamos la posición 17 del ranking nacional por volumen de negocio"

  • Cajamar ha cumplido su Plan Estratégico 2007-2009 en un sólo año, el pasado, al tener presencia en 27 provincias de España · Al cierre de 2009 tendrá oficinas en 35 provincias

La primera cooperativa de crédito de España pisa fuerte y continúa batiendo récords año tras año. Al cierre de 2007, ha obtenido un resultado neto de 120 millones de euros, un 12,2% más que el año anterior, unas cifras que hablan por sí solas y que ponen de manifiesto la buena marcha de la entidad, en un año clave, en el que Cajamar se ha fusionado con la vallisoletana Caja Rural del Duero.

-¿Después de la fusión, cuál es la situación operativa de Cajamar?

-La firma de fusión con la Caja Rural del Duero se cerró el pasado 19 de diciembre en Valladolid. Después quedaban los trámites registrales, una vez formalizada la escritura de fusión, tanto en el Registro Mercantil como en el Registro de Cooperativas y en el Banco de España. Ahora nos encontramos en el proceso de integración operativa y de los sistemas informáticos, que se ha culminado hace tres semanas. Para hacer un balance hay que valorar los primeros cien días, y se puede decir que ha sido un éxito.

-¿En qué posición se encuentra ahora Cajamar en el panorama financiero nacional?

La fusión no ha variado nuestra posición en el ranking nacional de entidades financieras. Entre los más de 200 bancos, cajas de ahorro y cajas rurales que operan en España, Cajamar está entre las veinte primeras; en concreto, en el puesto 17 del ranking por balance y volumen de negocio. Lo importante es que nos ha aportado un equipo humano de 280 profesionales que atienden 121 oficinas y dan servicio a 25.000 socios y más de 90.000 clientes. Convierte a Valladolid en la sede de nuestra dirección territorial norte, en la plataforma desde la que expandirnos por el norte de España. En 2008 completaremos nuestra presencia en Castilla y León, con la apertura de oficinas en Burgos, Salamanca, Zamora y Soria, y también llegaremos al Principado de Asturias y a Cantabria.

-¿En algún momento vio peligrar la operación a nivel legal o ante posibles reticencias de la competencia?

-Hubo reticencias por parte de la Asociación Española de Cajas Rurales y de las cajas rurales de Castilla y León, no por el volumen que podría adquirir la entidad resultante, sino más bien por criterios de índole política de actuación de la asociación. Nosotros nos salimos de la asociación en su día y, lógicamente, se crea ahí una situación de rechazo para que una caja rural no se integre en otra que se salió de allí. Nunca vimos peligrar la fusión, a pesar de los recursos legales que se interpusieron, pues el tiempo demostró que todo era correcto y se han desestimado. Además, hubo voluntad por parte de los empleados y apoyaron los sindicatos.

-¿Cuáles son los próximos objetivos que se han marcado?

-En lo que se refiere a expansión territorial, el Plan Estratégico 2007-2009 planteaba que al término del mismo Cajamar estuviera presente en 27 provincias. Un objetivo que se ha visto cumplido en un sólo año, el primero del plan estratégico. En 2007 iniciamos nuestra actividad en cinco provincias -Córdoba, Huelva, Jaén, Lérida y Palma de Mallorca- y la fusión con Caja Rural del Duero aportó cuatro más -Valladolid, Palencia, León y Ávila. Los resultados de un sólo año han superado nuestras expectativas y ahora nos marcamos un nuevo objetivo, que Cajamar esté presente en 35 provincias a la finalización del actual plan estratégico, es decir, cuando termine el año 2009.

-Con la delicada situación económica que vivimos y, especialmente, la que atraviesa la construcción, ¿cómo influye en la estrategia de negocio?

-Cajamar, por sus orígenes y por sus principios sociales, por su misión como entidad y por vocación, presta una atención preferente al medio rural y al sector agroalimentario. Tenemos un negocio más diversificado que otras entidades. La situación presente nos está afectando al igual que a las demás bancos y cajas, si bien es cierto que nuestras operaciones no están tan expuesta como las de otras entidades a la circunstancias de la actual coyuntura, puesto que nuestra actividad se dirige a particulares, autónomos, y pymes. Además, al contrario de lo que ocurre con otras cajas, contamos con una baja participación empresarial en el sector inmobiliario, por lo que la situación actual no nos afecta tanto. Dentro de nuestra actividad, un 24% se dedica a construcción, promoción y operaciones de suelo, mientras que el 60% corresponde a los préstamos para particulares, sobre todo, viviendas.

-También hay más restricciones para solicitar hipotecas...

El impacto de la nueva situación es menor de lo que parece. Nosotros seguimos atendiendo a nuestros clientes y concediendo créditos hipotecarios con normalidad. Por ejemplo, en este momento, aportando la nómina, cualquiera puede acceder a una hipoteca al euribor+0,40. Es cierto que hay una caída en el crecimiento del crédito hipotecario, pero no responde tanto a una restricción de las entidades bancarias sino a una menor demanda de los clientes. Los tipos de interés han subido en los últimos años y hay personas que tenían capacidad de pagar con los tipos de hace 3 ó 4 años y ahora no la tienen. Las entidades no podemos atender peticiones de crédito si quienes los solicitan no tienen capacidad de pago.

-¿Y cómo está afectando en cuanto a morosidad?

-El aumento de la morosidad es un hecho. No solo ha aumentado en los últimos meses sino que lo va a seguir haciendo en los siguientes. Con las nuevas normas contables, un cliente que no paga tres recibos entra en mora. En nuestro caso, hemos registrado un leve aumento, muy por debajo de la media que ha registrado el sector durante el primer trimestre del año. En febrero nuestra tasa de morosidad se sitúa en el 1,27%, frente al 1,10% de diciembre de 2007. Sin lugar a dudas, el gran reto para 2008 para todas las entidades financieras españolas será contener el crecimiento de su morosidad.

-¿Qué opina de lo ocurrido con las hipotecas subprime?

-En una economía globalizada ocurren estas cosas. Se han realizado malas prácticas en Estados Unidos, pero están afectando a toda Europa. En España, gracias a la política de prudencia, a los criterios de control establecidos por el Banco de España, las entidades apenas se han visto afectadas. Por otra parte, era evidente que el dinamismo de la construcción de los últimos años debía ajustarse, y ahora toca trabajar entre todos.

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