Rato sostiene que presentó un plan cuatro veces más barato al Gobierno y asegura que nadie le forzó a la fusión

  • El ex presidente de Bankia asegura que su equipo actuó bien, descarta "agujeros" en las cuentas y asegura que dimitió porque las autoridades no compartían su criterio.

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El ex presidente de Bankia, Rodrigo Rato, ha defendido a capa y espada su gestión y ha descartado "agujeros" en las cuentas. El también ex ministro, que dimitió porque las autoridades no compartían su criterio, ha asegurado que el exgobernador del Banco de España Miguel Ángel Fernández Ordóñez le sugirió incluir a Bancaja en la fusión de Caja Madrid, aunque ha aclarado que no fue obligado a ello. Al mismo tiempo, Rato ha argumentado que su plan de saneamiento, de 6.000 millones, era hasta cuatro veces más económico que el del nuevo equipo gestor.

Un Rato con rostro serio y flanqueado por diversos dirigentes del PP, como el portavoz parlamentario del Grupo Popular, Alfonso Alonso, llegó este jueves ante una gran expectación mediática a la Comisión de Economía y Competitividad del Congreso para dar cuenta de su gestión en Bankia. Pasados diez minutos de las doce del mediodía, la hora prevista de su comparecencia, Rato se ha dirigido a la citada comisión parlamentaria, pero a su entrada, a la que ha llegado custodiado por los responsables del PP, no ha querido hacer ningún tipo de declaraciones.

Durante su comparecencia en la Comisión, Rato ha cargado de forma sutil contra las autoridades, sobre todo, el Banco de España, que siempre aprobó los pasos de la entidad financiera, menos el último plan presentado por Rato, que incluía una ayuda pública de 6.000 millones de euros, muy inferior a los 24.000 millones que necesita ahora.

Sobre la fusión, Rato ha precisado que el día 2 de junio de 2010 Fernández Ordóñez le citó "con urgencia" en su despacho, donde también acudió el presidente Bancaja, José Luis Olivas, y el entonces subgobernador del Banco de España, Francisco Javier Aríztegui.  En este encuentro, según Rato, Fernández Ordóñez pidió que Bancaja se incorporara al SIP de Caja Madrid y le "conminó a negociar los detalles de inmediato", lo que suponía un cambio de tamaño para el proyecto, que pasaría de ser el cuarto jugador del mercado a uno de los primeros.

Posteriormente, el ex presidente de Bankia ha aclarado que el Banco de España no le forzó, sino que le propuso una fusión que comenzó a estudiar y en la que vio viabilidad y condiciones "equilibradas" para los diferentes actores implicados. "No fui forzado a fusión con nadie", ha aseverado.

Para asegurar por tanto la fusión, se encargaron auditorías que, según Rato, no desvelaron riesgos significativos, por lo que se fue negociando la integración, que se hizo efectiva el 3 de diciembre con la constitución del Banco Financiero y de Ahorros (BFA) a través de un proceso "transparente y riguroso".

El también exministro económico con José María Aznar ha defendido así la fusión porque tenían "todas las certezas" de las valoraciones de todas las entidades que forman parte del SIP. "Esa es la realidad", ha dicho.

Las razones para la fusión "exclusivamente económicas"

Según ha indicado, las razones para la fusión fueron "exclusivamente económicas, nunca políticas", ya que tras la reunión con el Banco de España en la que sugirió la entrada de Bancaja se vio que había potenciales de sinergias mucho mayores con esa fórmula que con cualquier otra.

Durante la fusión se realizó un saneamiento que el Banco de España consideró "excesivo", aunque todo el equipo se sentía "confortable", y el objetivo era poner en marcha el plan de sinergias para aprovechar las ventajas de la nueva entidad resultante, algo que se hizo con celeridad y se cumplimentó casi en su totalidad en 2011. Sin embargo, la elevación del ratio de capitalización en el marco de la reforma financiera a entre el 8% y el 10% llevó a la salida a Bolsa de Bankia. Esta operación, según Rato, se puso en marcha el 14 de marzo tras aprobar la marca Bankia y separar activos en un banco no cotizado (BFA) y otro cotizado (Bankia) para ofrecer al mercado algo puramente bancario.

De hecho, Rato ha asegurado que la salida a Bolsa de Bankia no se podía haber retrasado a después del verano porque, de haberse hecho así, no se habría producido la capitalización. Además, Rato ha recordado que el Banco de España aprobó de nuevo la operación, aunque le pidió que fuera más ambiciosa de lo que se había planteado inicialmente, lo que llevó a que intentar mover entre 3.000 y 4.000 millones. A partir de entonces, se inició el proceso habitual sin que se pusieran de manifiesto riesgos adicionales en las cuentas. El precio se fijó en 3,75 euros por acción en un momento especialmente difícil del mercado, "significativamente más bajo" del previsto inicialmente, según Rato, lo que implicaba un descuento sobre el valor previo del 70% que reflejaba los riesgos de la entidad y de la evolución económica, pero que también lo hizo más atractivo. 

Ante la penalización en el mercado y el abandono de inversores extranjeros, el Gobierno y el Banco de España trasladaron su preocupación por las consecuencias de la salida a Bolsa, por lo que y tras cumplir con las exigencias fijadas por el Gobierno, se empezó a trabajar en un esfuerzo adicional de saneamiento para calmar las crecientes inquietudes.

Un plan económico que fue rechazado

Así, el equipo de Rato planteó el 4 de mayo un plan de mejora al Ministerio de Economía para reducir el balance de la entidad en 40.000 millones en tres años y que incluía un plan estresado de saneamiento anticipando pérdidas futuras de más de 8.500 millones para duplicar el nivel de provisiones.

Para llevarlo a cabo, Bankia pedía un línea adicional al FROB de 7.000 millones de los que una parte se iría devolviendo a lo largo del ejercicio, por lo que se quedaría en un volumen total de 6.000 millones en préstamos públicos, una cantidad muy inferior a la que ha presentado el nuevo presidente de Bankia, Ignacio Goirigolzarri. "El plan nunca fue aprobado", ha lamentado Rato, tras asegurar que hubo un intercambio "intenso" de opiniones y que se incorporaron todas las sugerencias de las autoridades a un plan que, además, incluía ajustes en el gobierno corporativo para reducir consejeros, comités y la estructura de matriz.

"Actuamos correctamente"

El ex presidente de Bankia ha confiando en que los grupos políticos reconozcan que su equipo de gestión actuó "correctamente", en colaboración y sintonía y con el control de los organismos correspondientes, atendiendo de forma "estricta" a la ley y sin coste alguno para el contribuyente. Además, el expresidente de Bankia también ha aclarado que las cuentas de Bankia no cambiaron después de que llegara el nuevo equipo de gestión, ya que simplemente se modificaron dos partidas al incluir futuros deterioros. "No hablamos de pérdidas ni de agujeros. El resultado operativo es el mismo", ha señalado Rato explicando que el cambio se explica por una reformulación de la reclasificación de créditos al corriente y por la revalorización de las tasaciones. Además, el exministro ha resaltado la influencia del contexto económico en esta situación y ha afirmado que en 2013 se cumplirán cinco años de recesión económica. "Es algo que no he vivido nunca y no creo que ninguna persona de mi edad ni mayor lo haya vivido", ha dicho, tras pedir que no se desprecie la verdadera situación económica. Rato también ha asegurado que dimitió porque vio que las autoridades correspondientes no compartían su mismo criterio y cree "firmemente" que hizo lo correcto en ese momento. Rato ha explicado que se dio cuenta del desencuentro el fin de semana del 5 y 6 de mayo, en un momento en que el diálogo "es fundamental".

Por último, Rato ha aclarado que la operación con La Caixa no llegó a formalizarse ni a contar con un banco de negocio que iniciara el procedimiento de forma oficial. "Nunca ha sido una negociación formal. Me podrá creer o no", ha respondido a la diputada canaria Ana Oramas.

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