Repsol pacta la venta del 25% de YPF al argentino Eskenazi

  • El empresario pagará primero 1.562 millones por el 15% en una operación que agrada al Gobierno de Cristina Fernández

La entrada de capital argentino en la filial de Repsol en ese país, YPF, se cerró ayer tras varios meses de negociaciones. La petrolera española que preside Antonio Brufau firmó con el empresario argentino Enrique Eskenazi la venta del 14,9 por ciento del capital de YPF por 1.562 millones de euros y, en una segunda fase por concretar en un plazo máximo de cuatro años, el traspaso de otro 10,1. Repsol ayudará a Eskenazi a financiar la transacción con un préstamo de 710 millones.

Esta operación cuenta con el respaldo del Ejecutivo de la recién elegida presidenta de Argentina, Cristina Fernández. Su marido y antecesor en el cargo, Néstor Kirchner, tiene una estrecha relación financiera con Eskenazi y es quien ha fraguado la operación en el último año.

Repsol adquirió la mayoría de YPF en 1999 justo al final del mando del ex presidente Carlos Ménem, pero Kirchner ha buscado durante todo su periodo el frente del Gobierno el retorno de capital argentino al accionariado de la petrolera. La entrada del Grupo Petersen, cabecera de los negocios de Eskenazi, es sólo el primer paso en esta estrategia.

Los planes para 2008 pasan también por sacar a Bolsa otro 20 por ciento del capital para permitir que los gobiernos de las regiones argentinas donde YPF tiene importantes activos (sobre todo yacimientos) entren en la compañía privatizada y, por tanto, participen de los beneficios de la compañía. Los ejecutivos de esas regiones ya participaban en YPF antes de su privatización entre 1998 y 1999. Con todo ello, la matriz española pasará a controlar el 55 por ciento desde el casi cien por cien actual.

El precio que pagará Eskenazi valora el conjunto de YPF (siglas de Yacimientos Petrolíferos Fiscales) en 15.000 millones de dólares, sustancialmente menos que los más de 17.000 que pagó Repsol al Estado argentino a finales del pasado siglo para hacerse con su control.

Tras la compra, Eskenazi será vicepresidente de YPF, su hijo Sebastián, vicepresidente ejecutivo, y Brufau retiene la presidencia.

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