Soluciones agrícolas que respetan el medio ambiente

  • ResBioAgro investiga y desarrolla compuestos a partir de microorganismos que estimulan el crecimiento de la planta y favorecen su resistencia al estrés externo

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Entre 1940 y 1970 se produjo un importante incremento de la productividad agrícola que se bautizó como Revolución Verde. Básicamente consistió en la agricultura extensiva de maíz, trigo y otros granos mediante la aplicación de grandes cantidades de fertilizantes y plaguicidas químicos, con lo que se sacrificaba sobremanera el medio ambiente.

Ahora, Manuel Megías, profesor de la Universidad de Sevilla y fundador de la empresa de base tecnológica (EBT) ResBioAgro, defiende la existencia de una segunda Revolución Verde, esta vez preocupada por la sostenibilidad a través del uso de productos naturales. Desde los inicios de su actividad empresarial en septiembre de 2009 se centraron en la generación de un conjunto de productos a los que denominan "compuestos moleculares para la elaboración de inoculantes" de aplicación agrícola.

Un inoculante es un concentrado de bacterias que se aplica a la agricultura para mejorar el rendimiento de la cosecha y la salud de la planta (evitar plagas y enfermedades) y, a la vez, hacer del cultivo una actividad sostenible con el medio ambiente. Esos inoculantes sustituyen, en parte, los insumos químicos (fertilizantes y pesticidas). "De lo que se trata es de que, cada vez, utilicemos menos químicos y más biológicos en la agricultura", subraya Megías.

ResBioAgro se dedica a la investigación y el desarrollo de compuestos que se extraen de microorganismos para aplicarlos de forma conjunta con inoculantes. "Así se les da un valor añadido a éstos, que se convierten en productos que estimulan el crecimiento de la planta y favorecen la resistencia a estreses ambientales". En definitiva, se mejoran los inoculantes. El concepto, indica Megías, es similar al del yogur al que se le añaden en el laboratorio proactivos que favorecen al ser humano, pero aplicado a la soja o el maíz.

Estos inoculantes enriquecidos no son aplicables a la agricultura española, puesto que están orientados a los cultivos extensivos -soja y maíz principalmente- y los grandes productores son Brasil, Argentina, Uruguay y Paraguay. "Allí es dónde está nuestro mercado", matiza Megías. "Como los inoculantes son un 99% de agua y un 1% de microorganismos, el transporte desde España es muy caro". Por ello, se han internacionalizado mediante alianzas estratégicas, especialmente en Brasil, donde tienen como socios a la empresa Total Biotecnología. Así, ResBioAgro fabrica el componente biomolecular y la empresa carioca lo añade a su inoculante, "de donde sale un producto altamente enriquecido".

De momento, ResBioAgro dispone de dos compuestos que prueban a nivel de invernadero en El Coronil (Sevilla), en una finca de 3.400 metros cuadrados. Y a través del Embrapa -un centro público brasileño de investigación agropecuaria- se llevan a cabo estudios en parcelas experimentales. "El objetivo es introducir el producto en el mercado brasileño durante el primer semestre de 2012".

Recientemente han logrado hacerse con un proyecto de I+D del programa Innpacto del Ministerio de Ciencia e Innovación para, en colaboración con la empresa Mycosym-Tritón, "dar un paso más allá y buscar microorganismos que permitan mejorar las condiciones organolépticas y alimenticias de ciertos productos". "Haremos ingeniería metabólica", afirma Megías. Y lo ilustra con un ejemplo: "Con microorganismos endófitos -dentro de la planta- controlaremos el metabolismo de ésta. Así, en una fresa incrementaremos el número de agentes antioxidantes o en la soja la cantidad de isoflavonoides para lograr productos enriquecidos sin modificación genética".

En la actualidad, ResBioAgro se encuentra inmersa en la búsqueda de foros de inversores para la comercialización e internacionalización de sus productos. Además, han sido nombrados empresa Neotec-CDTI, que apoya la creación y consolidación de las EBT, y son optimistas con respecto al nuevo Gobierno, del que espera que apuesten por las "empresas locales que crean tecnología diferenciadora e innovación, porque sin ello no vamos a ningún lado", defiende.

También tienen grandes esperanzas en su éxito empresarial. Barajan un volumen de negocio estimado de entre ocho y diez millones de euros en 2012-2013 durante la campaña de soja. Esa cifra supondría acaparar un 10% del mercado brasileño, donde crearán una filial de la compañía. "Luego a sofisticar el producto y colocarnos en primera línea", adelanta.

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