La UE mantiene las ayudas al brandy y aplaza a 2018 la liberalización de la vid

  • La reforma fue aprobada tras dos días de intensas negociaciones y entrará en vigor en 2009 · Elena Espinosa expresa su "satisfacción" ya que España seguirá siendo el primer receptor de fondos del vino

Los países de la UE alcanzaron ayer un acuerdo para reformar la organización común del mercado (OCM) del vino que mantiene los fondos agrícolas para este sector, las ayudas a la destilación por un periodo transitorio, tanto para la de crisis como para la producción de licores y brandys, y retrasa hasta 2018 la abolición del sistema de derechos de plantaciones para su liberalización. El documento fue aprobado por mayoría cualificada, con el voto en contra de Malta y Dinamarca y la abstención de Estonia, después de dos días y medio de intensas negociaciones. La reforma entrará en vigor en agosto de 2009, un año más tarde de lo previsto.

La comisaria de Agricultura, Mariann Fischer Boel, señaló que "ha sido un viaje muy largo desde el verano de 2006", cuando presentó un primer documento que fue rechazado mayoritariamente. "No ha sido una reforma fácil", dijo antes de añadir que "el acuerdo es razonable, pero no exactamente lo que quería".

Por su parte, la ministra de Agricultura y Pesca, Elena Espinosa, manifestó su "satisfacción" porque la nueva OCM "da solución a todos los problemas que teníamos en las diferentes producciones del sector". El acuerdo mantiene el "equilibrio presupuestario" de 1.300 millones que se persiguió en todo momento y permite que los Estados miembros financien con sus propios fondos las medidas que más les convengan. En este sentido, España se mantendrá como el principal receptor de fondos con el 31 por ciento del presupuesto, lo que supone alrededor de 420 millones de euros.

El acuerdo amplía el catálogo de acciones que los Gobiernos europeos podrán financiar con sus sobres nacionales, dando cabida a las ayudas a la destilación para la producción de alcohol de uso de boca y a la destilación de crisis.

Por lo que atañe a la abolición de los derechos de plantaciones y la liberalización del cultivo, el acuerdo incrementa de 2013 a 2015 el plazo mínimo, pero hasta 2018 deja en manos de los Estados y, en el caso de España, de las comunidades autónomas, determinar si se liberaliza o no.

La ministra también celebró que el arranque de viñedos ha dejado de ser "el eje de la reforma para convertirse en una medida de carácter social". El acuerdo cifra en 175.000 las hectáreas de viñedo que habrá que arrancar y los agricultores percibirán una prima que será de mayor cuantía cuanto más se apresuren.

A pesar de las presiones españolas, la reforma mantiene la chaptalización, el enriquecimiento del vino con azúcar, aunque solo en las zonas que la hayan empleado tradicionalmente. Queda fuera, sin embargo, la obligación de especificar esta práctica en el etiquetado del vino, que modificará sus normas.

Por ejemplo, se incluirá el concepto de "vinos de calidad de la UE", que se basará en vinos con Indicaciones Geográficas Protegidas y en vinos con Denominación de Origen Protegida.

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