Dos años en el agujero

  • Hoy se cumplen 24 meses desde el inicio de la crisis más devastadora y global sin un horizonte todavía esperanzador: las cifras empeorarán en los próximos tiempos y España no creará empleo hasta finales 2011

El 9 de agosto de 2007 marcó el inicio de la mayor crisis económica y financiera de la historia moderna. Ni siquiera el crack del 29 y la Gran Depresión son comparables. Las quiebras de multinacionales se han sucedido y el bolsillo de las principales potencias se ha deteriorado hasta extremos inimaginables. A pesar de las ingentes inyecciones de capital de los gobiernos y bancos centrales, la recuperación aún parece lejana.

Aquel jueves de 2007 el Banco Central Europeo (BCE) inyectó 95.000 millones en los mercados monetarios para evitar la subida de los costes de los créditos. Fue la primera evidencia de que no era oro todo lo que relucía: en cuestión de horas el pánico se desató en las bolsas mundiales tras el desplome de las hipotecas basura en EEUU, que conllevó el cierre de dos hedge funds del banco de inversión Bear Sterns.

A esta inyección le siguieron otras muchas tanto de la máxima autoridad monetaria de la eurozona como de la Reserva Federal estadounidense y otros bancos centrales, que aunque han aliviado las dificultades, no han conseguido evitar que los costes de financiación de la banca crezcan. El sector financiero fue el detonante de esta crisis. A pesar de que los problemas financieros de la banca se iniciaron en EEUU, el efecto dominó no se hizo esperar y los bancos europeos también se vieron -aún hoy lo hacen- salpicados por la crisis. Las quiebras de algunos de los principales bancos, aseguradoras, cajas de ahorros o entidades hipotecarias han protagonizado muchas de las portadas de los últimos meses.

De hecho, los problemas económicos -paro incluido- se han convertido en la primera preocupación de los ciudadanos de los países desarrollados, por encima del terrorismo, la guerra, el acceso a una vivienda o la inmigración. Pero la crisis también afecta a los más pobres. El incesante incremento del desempleo causa estragos en las familias y la Organización Internacional del Trabajo (OIT) calcula que 50 millones de personas se sumarán a las listas de parados en 2009, con lo que la cifra total se situará entre 210 y 239 millones.

En esta coyuntura, la pobreza mundial se está disparando. Según la OIT, a finales de este año habrá alrededor de 1.422 millones de pobres, casi la cuarta parte de la población mundial. El empleo tampoco es garantía de estabilidad porque un alto porcentaje de los nuevos pobres tienen un puesto de trabajo, pero ganan menos de dos dólares diarios.

Aunque en la segunda mitad del año se espera que las cifras de crecimiento económico y paro empeoren, todos coinciden en que lo peor de la crisis ya se ha vivido. El apogeo de las dificultades se vivió este primer trimestre, apenas tres meses después de la quiebra de Lehman Brothers y las intervenciones de algunos de los bancos y entidades aseguradoras más grandes del mundo. El Banco Mundial pronosticó en junio un descenso del PIB global del 3% para este año. Sin embargo, a partir de 2010 el crecimiento mundial se elevará un 2,4%, según el Fondo Monetario Internacional (FMI). En esta recuperación será clave la evolución de la economía estadounidense, marcador del ritmo en el resto del mundo, que cerrará el año con un retroceso del 1,5%, para subir entre un 2,1% y un 3,3% en 2010, según la Reserva Federal. La tasa de paro alcanzará el 10,1% en 2009 y se reducirá ligeramente el próximo año, hasta el 9,8%.

En España, la recesión es mayor si cabe por un modelo basado en la construcción y con unos niveles de productividad y competitividad muy por debajo de lo que se supone a la séptima potencia del planeta. Las previsiones de las instituciones se han corregido a la baja mes a mes. Para hablar de recuperación aún deben cambiar muchas cosas, pero la ministra de Economía y Hacienda, Elena Salgado, ve en la moderación de la morosidad, la mejora de la confianza y los datos del paro, indicios positivos para pensar en el comienzo de la recuperación. También encuentra motivos para el optimismo en el reequilibrio del patrón de crecimiento, la contención del endeudamiento privado, el descenso de los precios o el de los tipos de interés. No obstante, la vicepresidenta segunda aboga por la "cautela". Todo puede pasar todavía.

La recesión ha provocado que el paro se dispare y según la Encuesta de Población Activa (EPA) del segundo trimestre, ya hay más de cuatro millones de desempleados en España. El empleo se ha convertido en el principal caballo de batalla del Gobierno, que frente a los augurios del PP, descarta que se alcancen los cinco millones. Trabajo reconoce que los datos de empleo de los meses de mayo y junio, en los que cesó la destrucción de puestos de trabajo, no suponen una reversión de la tendencia: el paro seguirá creciendo después de verano. Salgado reconoce que para volver a crear empleo la economía española tiene que crecer por encima del 2% y eso "está lejos".

La economía española no se recuperará hasta 2011, según el cuadro macroeconómico del Gobierno. En el primer trimestre, el PIB nacional cayó al -3% y las previsiones apuntan a que 2009 terminará con una caída del 3,6% y 2010 del 0,3%, para volver a crecer en los dos años posteriores, con tasas positivas del 1,8% y el 2,7%. La recesión se acompañará de un aumento del paro, que alcanzará el 17,9% este año -en los primeros tres meses se situó en el 17,36%-, aumentará al 18,9% en 2010 y seguirá por encima del 17% en 2011. Las malas noticias se extienden a la situación de las finanzas públicas. El déficit se dispara al 8,1% en 2009 para moderarse hasta el 7,9% en 2010 y el 5,2% en 2011. El Gobierno estima que hasta 2012 no volverá a situarse en el 3% que fija el Pacto de Estabilidad, algo que desde el PP ven "más que difícil".

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