Antonio Garrigues Walker. Presidente de Garrigues

"La austeridad a ultranza está secando España"

  • El jurista aboga por ajustes en el sector público y las comunidades, junto a un impulso del empleo juvenil.

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"¿Cómo afrontar la crisis? Sinceramente, no tengo ni idea". Con este ejercicio de honestidad, el jurista Antonio Garrigues Walker inauguró este jueves la conferencia que ofreció en Sevilla y que, precisamente, llevaba como título esa pregunta. A lo largo de su alocución, sin embargo, sí dio pistas de por dónde deben ir las cosas, pero sobre todo trató de inyectar optimismo sobre el potencial de España al abarrotado auditorio que siguió sus reflexiones durante hora y media.

"España no es el peor país de la comunidad internacional en ningún sentido; cuando haya crecimiento, será uno de los más beneficiados", analizó el presidente del despacho de abogados Garrigues en el marco de los Diálogos Loyola, foro impulsado por Loyola Leadership School y La Caixa. Desde su punto de vista, no hay ni un solo país en el mundo que sepa lo que hacer, y subrayó que hay dos pensamientos enfrentados: austeridad total o combinación de recortes y estímulos al crecimiento.

Si bien admitió que España "ha vivido una borrachera económica que hay que controlar", afirmó que "mantener la austeridad a ultranza va contra natura". De ahí que el jurista asegurara que aún quedan por hacer "ejercicios de austeridad en determinados ámbitos como el sector público y las comunidades autónomas", pero subrayase la necesidad de encontrar a la vez fórmulas para impulsar el empleo juvenil. "Hay que encontrar un equilibrio, no podemos seguir secando a España así", sentenció.

Garrigues Walker criticó a los que tienen un talante catastrofista ante la crisis. "Son unos irresponsables", dijo. "Que nadie dude de que saldremos de ésta a finales de 2013 o en 2014; España ha sufrido una transformación tremenda en las últimas décadas y poner en duda que puede volver a hacerlo es una necedad", vaticinó. Eso sí, enumeró los deberes que España tiene por delante. Además de mejorar su capacidad tecnológica, innovadora e idiomática, y sentar las bases para construir una sociedad civil vigorosa y crítica, el abogado puso el acento en dos retos. Por un lado, fomentar el diálogo entre los líderes que gobiernan el país. "Dialogar es una obligación, sobre todo, en un entorno difícil e incierto como el actual; daría credibilidad internacional", indicó. Y, por otro, tener una mente global que potencie la relación con otros países. "Deberíamos estrechar lazos especialmente con EEUU, el país que va a liderar el mundo; en estos momentos se debate un acuerdo de libre comercio entre EEUU y Europa que podría ser la salvación de nuestro continente", concluyó.

"La Constitución hay que mejorarla; si hay diálogo, no debe asustarnos"

"En época de cambio, hay que hacer la mudanza". Con esta curiosa variante del dicho popular, el presidente de Garrigues quiso dejar claro ayer que vería con buenos ojos una reforma constitucional. "La Constitución actual ha sido muy útil, ha proporcionado estabilidad a España durante muchos años, pero quizá haya llegado el momento de mejorarla", indicó en la conferencia organizada por Loyola Leadership School y La Caixa. No entró a concretar qué contenidos habría que modificar, pero indicó que este proceso "no debe asustarnos, siempre que lo respalde un amplio diálogo entre todas las partes y el cambio venga soportado por una gran mayoría". El jurista subrayó que todos los modelos se agotan y que, si tanto centralistas como nacionalistas se sientan a hablar y llegan a un entendimiento que apoya la mayoría, los cambios serían asumibles y el correcto funcionamiento de la Carta Magna estaría garantizado. "Si la sociedad civil, la ciudadanía española ve que el diálogo político es serio y se llegan a puntos de encuentro, aceptaría las modificaciones sin problema", aseguró.

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