El consumo de energía eléctrica se desploma a niveles de hace siete años

  • La demanda sólo cayó en otras dos ocasiones desde 1960, coincidiendo con periodos de recesión · La producción renovable retrocede un 10% pero la termosolar se triplica

Si el consumo de energía es uno de los termómetros más fiables para calibrar el estado de la economía, el análisis de 2011 es desalentador. La demanda de electricidad en España descendió un 1,9% hasta los 251.706 gigavatios/hora (GWh), según el avance estadístico de Unesa, la patronal del sector eléctrico. La estimación de la agrupación empresarial, que incluye el autoconsumo de los cogeneradores, va en consonancia con el último balance diario de Red Eléctrica Española (REE), el ente público responsable del transporte de la energía, que apunta un retroceso del 2% a falta de cuatro jornadas para cerrar el ejercicio.

La gravedad de la situación no se desprende de las cifras en sí sino de la tendencia que arrojan. En los últimos 50 años, el balance anual resultó negativo únicamente en dos ocasiones, en 1993 (-0,3%) y en 2009 (-5,8%), coincidiendo con fuertes recesiones de la economía española, según la memoria estadística de Unesa. Este dato confirmaría la advertencia lanzada el pasado lunes por el ministro de Economía, Luis de Guindos, que anticipó el crecimiento negativo para el último periodo del año.

La otra consecuencia del descenso de la demanda es que apretará aún más las costuras del mercado eléctrico, con una dura pugna entre las diferentes tecnologías por ganar protagonismo en el mix eléctrico. Las proyecciones del Plan de Energías Renovables, aprobado en los últimos estertores del anterior gobierno, se fundamentan en un crecimiento del consumo del 2,4% anual hasta el año 2020, cifra que debe ser puesta como mínimo en cuarentena.

Las estimaciones de Unesa arrojan un descenso de la producción hidroeléctrica del 28,4%, tres décimas superior a lo que muestra el último balance diario de REE. Tras un año excepcional en pluviometría como 2010, las causas de esta caída hay que buscarlas en una "hidraulicidad inferior a la media histórica", según la patronal. La disminución de la hidráulica arrastra a las energías renovables a un retroceso total del 10,2%, según REE. A este descenso contribuye además el mal comportamiento de la eólica. En un año en el que la incorporación de nuevas plantas se frenó considerablemente, la generación eólica cae un 4,5%.

En cambio, la producción solar crece por encima del 30%. Aunque su peso en el mix es aún pequeño, irrumpe con fuerza la termosolar, cuya producción casi se triplica en relación con 2010, según el balance de REE, hasta los 2.010 GWH. También avanza la fotovoltaica, con un incremento del 25%.

La producción nuclear disminuye en torno a un 7% "por la coincidencia de la parada para la recarga de combustible de todas las centrales a lo largo del año", según Unesa. El ciclo combinado registra también un descenso cercano al 20%. El gran triunfador del régimen ordinario es el carbón, cuya producción casi se duplica como consecuencia de las ayudas aprobadas por el Ejecutivo socialista.

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