Una cuesta de enero muy empinada

  • Los hogares españoles estrenarán 2008 con el bolsillo muy tocado por la subida de la cesta de la compra, el petróleo y el pago de la casa · Las previsiones apuntan a que hasta marzo no habrá respiro

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Escalar la próxima cuesta de enero requerirá pericia y mucha ingeniería financiera a los hogares españoles, castigados por un 2007 en el que el fuerte encarecimiento de la cesta de la compra, el petróleo y la hipoteca ha dejado temblando a los bolsillos. Quizás esto explique, junto con los 854.614 millones de euros que adeudamos a la banca, que en el último barómetro del CIS los problemas económicos (paro, vivienda y llegar a fin de mes) aparezcan como la principal preocupación de los ciudadanos en nuestro país. Es más, según las previsiones del Gobierno, las empresas y los propios consumidores, no habrá hueco para tomarse un respiro hasta la primavera de 2008, ya que no será hasta marzo cuando la inflación empiece a relajarse en su imparable ascenso.

Tan imparable ha resultado, que el IPC se despedirá del presente ejercicio en tasas cercanas al 4 por ciento, el doble del objetivo que se había marcado el Ejecutivo. Los principales culpables de esa evolución han sido los alimentos básicos -según Ceacu, hacer la compra nos sale hoy un 20 por ciento más caro que hace un año- y la incidencia de la carestía del crudo en los combustibles. En el caso de los alimentos, la escalada de los cereales y el aumento de costes que ello ha supuesto para los productores (los piensos se han disparado) ha propiciado este año -el último dato disponible corresponde a noviembre- repuntes del 30 por ciento en la leche, del 14,1 en el pan, del 11,4 en el pollo y de más de un 7 por ciento en la fruta, hortalizas y legumbres. A principios de 2008, las nuevas amenazas para la cartera serán la carne y las conservas. Se espera que estas últimas estrenen el año con un alza de precios del 20 por ciento en relación con lo que costaban hace tan sólo un mes.

La actualización de las pensiones y los salarios aliviarán nuestros agobios, pero lo cierto es que únicamente será en parte, ya que la carga es demasiado pesada -cada andaluz gasta una media anual de 1.144,45 euros en productos alimenticios-.

En cuanto al petróleo, las incertidumbres geopolíticas -Pakistán e Irán han ocupado muchos titulares- y las derivadas del pinchazo hipotecario estadounidense han hecho que, a estas alturas del ejercicio, la cotización del barril coquetee con los 100 dólares (ayer superó los 97), prácticamente el doble de lo que marcaba en enero. No es de extrañar, pues, que los combustibles y carburantes hayan subido entre noviembre de 2006 y el mismo mes de 2007 un 13,4 por ciento. En cualquier caso, los analistas calculan que el precio medio del oro negro se colocará entre los 70 y los 80 dólares durante 2008.

Pagar la casa también ha sido algo tortuoso en este año que toca a su fin, después de que el Euríbor, el índice al que se referencian la mayoría de las hipotecas en España, haya estado más de 20 meses consecutivos ascendiendo -en noviembre y octubre bajó un poco, pero en diciembre ha vuelto a avanzar-. Y es que el indicador acabará 2007 a menos de medio punto de su máximo histórico (ver página siguiente). La presión para las familias es importante, si se tiene en cuenta que, según los datos del Banco de España, en torno al 74 por ciento de todo lo que adeudamos a la banca se corresponde con hipotecas. Esa abultada proporción obedece, además, a que la subida de la vivienda -más de un 20 por ciento desde principios de 2005- ha obligado a los compradores a pedir préstamos de una envergadura cada vez mayor. Precisamente, el precio de las casas continuará desacelerándose en 2008 -el de las usadas, incluso está cayendo-.

Y todo esto en medio de una ralentización generalizada de la economía, a la que la fortaleza del euro frente al dólar le está haciendo flaco favor. Es por este motivo, que el Banco Central Europeo (BCE) ha hecho un paréntesis en su política de aumento de los tipos de interés y no se descartan recortes para 2008. En España, el Gobierno hace un balance positivo de la economía y, aunque reconoce que pasa por un "catarro", insiste en que el próximo ejercicio seguirá creciendo "con vigor".

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