El desempleo golpea los andamios

  • El paro en la construcción, el segundo motor laboral de Andalucía tras el sector servicios, se ha disparado un 58% en el último año · El incremento supera en todas las provincias el 30% y en Almería roza el 100%

Si es usted almeriense, su edad fluctúa entre los 25 y los 44 años, se gana el sustento como peón de albañil y su formación académica quedó frenada en los estudios primarios, mejor no siga leyendo. Puede hacerlo, pero sepa que las estadísticas acumuladas durante el último año no deparan un futuro especialmente halagüeño a quien responda a ese perfil laboral, como tampoco al resto de quienes engrosan las listas del hasta hace poco idílico y bien remunerado sector de la construcción.

La burbuja estalló hace tiempo y ha dejado un rastro de empresas insolventes y manchas en las cuentas de resultados de grandes emporios, pero también una sangría laboral de preocupantes dimensiones. Los números no engañan: según las cifras del Observatorio Argos, el sistema de prospección del mercado de trabajo de Andalucía (el brazo estadístico de la Junta en materia de empleo desde que asumió esta competencia), el sector del ladrillo acumulaba al cierre del pasado mes de mayo un total de 93.635 desempleados. La cifra esconde un inquietante trasfondo: el número total de andaluces que no encuentran un hueco para subirse al andamio ha escalado el 58% en un año (59.222 parados en el mismo mes de 2007), más del doble del tirón del 21% que despidió diciembre. Y también augura un fuerte factor de corrección respecto a años anteriores, ya que la Encuesta de Población Activa del primer trimestre de este año sólo contabilizaba 83.700 desocupados en la construcción.

El peor mayo para el empleo desde 1996 traza una senda negativa a lo largo de toda la comunidad. El incremento interanual en el número de desocupados del sector no baja del 30% en ninguna de las provincias y se mueve (ver gráfico) entre la escalada del 32,3% de Córdoba y el abrumador 97% de Almería, que ha visto cómo casi se duplicaba el número de demandantes que constaban en las oficinas del SAE hace sólo 12 meses. Sólo un dato esperanzador: el incremento medio en España se situó en el último mes en el 62%, cuatro puntos por encima de la marca registrada en Andalucía, aunque eso debe de resultar un leve consuelo para quienes se han visto obligados a colgar el casco.

Lejano aquel arranque de década en el que el insaciable pulmón de la construcción incluso engullía y compensaba el desempleo de otros sectores (en el conjunto de 2007 la ocupación incluso creció en algo más de 17.000 personas), el escenario actual se ha invertido y dibuja un panorama sombrío. Tanto que Andalucía, con las últimas cifras en la mano, contribuye a la estadística nacional con 26 de cada cien parados que acumula la construcción en todo el país. El parón se intuía: los propios servicios de empleo de la Junta, en su informe El sector de la construcción en Andalucía (2007), ya alertaban de que el índice de población ocupada en las actividades inmobiliarias y de edificación había mejorado en 2006 en Almería, Cádiz, Sevilla, Córdoba y Jaén, pero que al cierre del último año destruía puestos en Granada, Huelva y Málaga. Ahora la crisis iguala la marca: un ocho de ocho provincial.

La riada de datos negativos alcanza también al volumen de contratos suscritos, que en el pasado mayo retrocedió hasta los 55.951, con un parón del 22% respecto al mismo mes del ejercicio anterior. Y de esa cifra, sólo 1.642 (un minúsculo 2,9%) tenían carácter indefinido, frente a la temporalidad que imperó en el resto. La combinación es explosiva: mucho menos empleo y de menor calidad.

Visto el panorama, la pregunta recurrente es hasta qué profundidad puede ahondar la crisis en la herida del sector de la construcción. Los datos oficiales de la Junta arrojan que hasta 63.371 empresas dependían al cierre de 2007 de esa rama de actividad en Andalucía, el 12,3% de todo el tejido productivo de la comunidad. Una aportación decisiva al PIB regional que, como en el resto de España, merma mes a mes porque el sector aceleró tanto que ha acabado por descarrilar.

¿Cómo reciclar a miles de trabajadores que, salvo milagro coyuntural, difícilmente van a volver a ingresar en un mercado en autorregulación? Tanto el Gobierno central como la Junta han apostado en los últimos meses por desviarlos hacia la innovación, el que se supone nuevo maná económico. Durante su intervención en mayo en el Foro Joly, Javier Gómez Navarro, ex ministro y ahora presidente del Consejo Superior de las Cámaras de Comercio, rebajó ese optimismo: "No nos engañemos. El nivel empleador de las nuevas tecnologías frente a la construcción es minúsculo".

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