La distribución andaluza rebaja sus expectativas por la incertidumbre política

  • El presidente de la patronal CAEA reduce medio punto el crecimiento previsto del 2% ante la caída de la confianza del consumidor

El Índice de Confianza de los Consumidores que elabora el Centro de Investigaciones Sociológicas (CIS) lleva cinco meses bajando, entre otras cosas por la parálisis política. Ayer, en el IV Foro de la Empresa Agroalimentaria y de la Distribución, el presidente de la patronal de la distribución andaluza (CAEA), Luis Osuna, rebajó medio punto la previsión de crecimiento del sector, en principio fijada en el 2%, precisamente por esa mayor desconfianza del consumidor. Las empresas de distribución que operan en Andalucía facturaron 15.222 millones de euros en 2015.

Osuna admitió que esta situación de cierto retraimiento del consumo preocupa al sector. "Las aperturas nuevas y la agresividad comercial crecen y sin embargo el consumo se mantiene estable. La conclusión es que es más difícil para las empresas sacar su cuenta de resultados", afirmó el también director general de Covirán. Pese a esta perspectiva, Osuna confió en "un esquema de Gobierno estable cuanto antes" y puso el énfasis en que se seguirá creciendo, aunque no tan rápido como antes.

En el foro -organizado por CAEA y la patronal agroalimentaria Landaluz como punto de encuentro de estos dos elementos de la cadena alimentaria- se presentó la segunda edición del Estudio del sector agroalimentario en Andalucía, elaborado por la auditora KPMG. El informe analiza las 29 empresas agroalimentarias con mayor facturación en Andalucía y, aunque los datos están referidos a 2014, permite sacar algunas conclusiones sobre la evolución del sector en los últimos años. Ya se sabía, por ejemplo, que había mejorado su cifra de negocio desde 2011 año a año, incluso en los peores ejercicios de la crisis. 2014 no fue una excepción y la facturación creció un 0,69%, hasta 4.030 millones de euros. Lo que sí es novedoso es que por primera vez desde 2011 esta industria mejora la rentabilidad, o lo que es lo mismo, el margen bruto de beneficio, que pasa del 36,76% de las ventas al 37,83%. Sin embargo, el resultado de explotación (Ebitda) cae del 9,28% al 8,34% de la facturación por aspectos no relacionados con el negocio recurrente como incrementos de determinadas partidas de gasto como personal y explotación, y por deterioros.

El empleo crece de 10.140 personas a 10.215 sin que ello suponga una merma de la productividad. Y, en cuanto al resultado financiero, el balance mejora por los tipos a la baja y el desapalancamiento progresivo de las empresas. El punto negativo, según afirmó José Antonio Gómez, socio director de KPMG, es que "no ha habido actividad inversora por parte del sector", aunque eso es precisamente lo que ha permitido a las compañías ir devolviendo la deuda.

El informe también tiene una parte de encuesta entre empresas que da pistas sobre la percepción del sector sobre la realidad actual y el futuro. Así, se percibe cómo es prioritaria la reducción de costes para poder competir en precio. Para el 47%, ése es el factor más importante para tener éxito en el mercado global y el 34% enfoca hacia ese aspecto la inversión. Las redes sociales aparecen, por otro lado, como el medio más importante para comunicarse con el consumidor (el 37% lo considera así) y el 36% cree que el factor más determinante del futuro será el comercio on line. En lo que se refiere a la exportación, las empresas lo tienen claro: la mayoría, el 36%, cree que EEUU es el mercado con más oportunidades.

Comentar

0 Comentarios

    Más comentarios