"El empleo no es el objetivo; ha de ser la consecuencia"

  • El presidente del Instituto de la Empresa Familiar, Ignacio Osborne, defiende en Jerez "un ministerio de la simplicidad" que acabe con el laberinto burocrático en España.

Ignacio Osborne, presidente del Instituto de la Empresa Familiar, una institución formada por cien empresas y más de un millar de agregadas, utilizó ayer el foro de los Desayunos Informativos que organizan el Banco Santander y el Grupo Joly para ofrecer una visión de "lo que importa, del mundo real" dentro de lo que es la escena empresarial. Y en ese escenario hizo una petición que podríamos llamar política: la creación de "un ministerio de la simplicidad". Porque Ignacio Osborne, al frente de una de las principales bodegas y empresas alimentarias de nuestro país, detecta que el laberinto de la burocracia se ha convertido en uno de nuestros grandes problemas para el desarrollo económico.

"Si cronometramos el tiempo que se dedica a cada cosa en un telediario, y yo lo he hecho, veremos el día a día de los políticos hasta el último detalle. Congresos nacionales, regionales, provinciales... Están constantemente. Se escuchan muchas descalificaciones y pocas ideas constructivas. ¿Esto aporta algo a la sociedad? A continuación veremos una serie de noticias que parecen extraídas de El Caso, a lo que seguirán no ya los partidos de fútbol, sino los entrenamientos de los equipos de fútbol. Insisto: ¿aporta eso algo a la sociedad? Eso es lo que se comunica, pero pasan otras cosas y no le prestamos atención", diseccionó.

A continuación, contó algunas de esas cosas que pasan. Por ejemplo, en la localidad donde está asentada la casa Osborne, El Puerto de Santa María. "Tenemos un alcalde, David de la Encina, que está preocupado por que la localidad progrese. Hay inversores esperando para hacer cosas en El Puerto, pero se encuentran con que hay un plan urbanístico parado, que se les ponen decenas de trabas burocráticas, que los tiempos de licencia son exasperantes. Y el propio alcalde, que quiere cambiar las cosas, se desespera por todo lo que cuesta poner en marcha esa maquinaria administrativa". Ya puesto, aprovechó para dar un coscorrón a la alta política: "¿Le preocupa a alguien que esa maquinaria se agilice?".

También quiso dar a conocer el trabajo que se realiza desde la Cátedra de Emprendedores de la Universidad de Cádiz, y que pilota con un "impresionante trabajo" José Ruiz Navarro. "En Cádiz, la ciudad con más paro, los jóvenes se apuntan a esta Cátedra y comprueban de primera mano las dificultades administrativas a las que se enfrentan. Y son ellos los que van a bajar el paro, son ellos los que tienen esa misión y los que quieren hacerlo. Pero si no se les ayuda, si ni siquiera se conoce la labor que desarrollan, no será fácil que la empresa tenga éxito".

Como ejemplo práctico y sencillo, Osborne aportó lo que él llama el "plan estratégico del taxista". Es una historia real que le contó un taxista en Madrid. Había barajado realizar una mejor explotación de su principal activo, el taxi, con un incremento del cien por cien de la plantilla. Es decir, un conductor más. Una vez echadas las cuentas comprobó que un incremento en esa explotación le supondría un salto en el tramo fiscal, a lo que habría que añadir otros gastos que, en total, le podrían reportar un beneficio mensual no superior a 120 euros, a lo que habría que descontar el gasto por un deterioro más rápido del vehículo. "¿Resultado? Que decidió no contratar a nadie y un parado más siguió en las listas del desempleo".

El actual consejero delegado de Osborne, que será presidente a partir de mayo, quiso con estos ejemplos dar una pequeña muestra de la realidad. Para Osborne, lo principal es crear empleo duradero, verdaderamente estable. Y ese empleo no es el que sale de las ayudas directas de las administraciones. A las administraciones les pide más facilidades que ayudas: "Una empresa es viable si es viable en el día a día, no por la cantidad de subvenciones que reciba. Es posible que sí hagan falta al arrancar, pero luego una empresa tiene que seguir sola y lo que necesita es que no se le pongan tantas trabas". Mencionó, por ejemplo, el impuesto de sociedades, que no mira lo que cada empresa revierte en la sociedad. Considera Osborne que una menor carga fiscal para las empresas permite una mayor creación de empleo y con ese empleo se aumenta la recaudación.

El Instituto de la Empresa Familiar que Osborne preside no pretende funcionar como lobby, sino como una laboratorio de ideas que nacen de los numerosos estudios que realiza o solicita. Con esos datos afirma que "en el Instituto de la Empresa Familiar no nos planteamos el empleo como objetivo porque ese es el concepto de las administraciones cuando crean empleo público poco duradero y poco productivo. Nosotros nos planteamos la creación de un tejido empresarial honesto y buscamos fórmulas para que nuestras empresas crezcan. De este modo, el empleo se convierte en una consecuencia. Se habla de si las empresas quieren abaratar el despido, pero ese no es el debate porque lo que realmente quieren las empresas es contratar y de la manera más estable posible. Ese es el síntoma de que la empresa funciona".

Su último mensaje fue optimista de cara al futuro. Considera que España, durante esta crisis, ha sabido reaccionar cuando nadie en Europa creía en ella. "A los españoles se nos da muy bien la crítica de café. Si nuestra sociedad civil es capaz de canalizar esa crítica hacia un proyecto que llamaríamos España Sociedad Anónima, en el que los accionistas somos todos, los empresarios, los funcionarios, los trabajadores... si logramos eso, entonces estaremos en condiciones de alcanzar el desarrollo y el bienestar que todos deseamos. Y para ello el papel de un tejido empresarial fuerte es fundamental".

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