La empresa andaluza sorprende al tirar del carro de la I+D en plena crisis

  • La inversión privada sube un 23% frente al avance del 3% del sector público en 2010

Andalucía busca un golpe de timón en su economía. El repetido mensaje de que el futuro está ligado a un cambio de modelo productivo parece haber calado, y aunque pasar del ladrillo a la innovación no es cosa fácil, se están dando algunos pasos. Basta con echar un vistazo al esfuerzo que hizo la comunidad en actividades de investigación y desarrollo (I+D) el año pasado. Según los datos del Instituto Nacional de Estadística (INE), dos cosas saltan a la vista: la inversión andaluza creció mucho más que la española, con lo que aceleró su convergencia con la media, y el sector privado tomó el testigo del ámbito público al ejercer de motor del gasto innovador en la región.

Yendo a la letra pequeña, esto se traduce en que el gasto andaluz en I+D creció un 9,4% en 2010, hasta los 1.726,7 millones de euros, frente a la inapreciable subida del 0,1% de la media nacional, para situar el desembolso final en 14.588,4 millones. En resumen, Andalucía avanzó, mientras que España se estancó. Y, encima, la comunidad lo hizo a un ritmo tres veces mayor al del año anterior, cuando la inversión en I+D subió un 2,5% -en España cayó un 0,8%-. Eso sí, aún se ve lejana la alegría de los ejercicios previos a la crisis con alzas del 22% en 2007 o el 15% en 2006.

El hecho de que Andalucía haya pisado el acelerador en este terreno tiene otra consecuencia inmediata: que el impacto del gasto innovador en el Producto Interior Bruto (PIB) regional se eleva. Tanto es así, que la región camina con paso firme hacia la convergencia con España. Aún hay distancia, pero menos: aquella inversión representa el 1,20% del PIB regional versus el 1,39% a nivel español. En 2009, la cosa estaba peor: 1,10 frente a 1,38.

Bajo el prisma sectorial, los datos apuntan a que también se va por el buen camino. El sector público andaluz está dejando paso a las empresas como motor de la I+D, un reto perseguido desde siempre y que sorprende que se esté logrando justo en época de crisis. Pese a las estrecheces económicas que atraviesan las compañías, es el sector privado el que tira del carro. De hecho, incrementó su desembolso en 2010 un 23,2%, hasta los 620,4 millones -entre las enseñas y las instituciones privadas sin fines de lucro (IPSFL)-, mientras que el gasto público -las administraciones y la enseñanza superior- mostró un avance considerablemente inferior, del 2,9%, hasta 1.106,3 millones. Aún así, éste siguió acaparando el 64% del pastel total.

En España, la situación fue bastante diferente. La inversión en I+D se estancó ante la falta de liderazgo del sector privado, que redujo su aportación. El ámbito público salvó los muebles en un año malo sin paliativos. El reparto de fuerzas en la foto fija, sin embargo, fue diferente: la mayor parte de la tarta la aportaron las empresas, el 52%.

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