"Ha sido un error transferir a Egmasa las obras hidráulicas"

  • Con 65 empresas y una facturación global de 500 millones en 2007, Asica se debate entre el 'boom' de las infraestructuras ferroviarias y las dudas sobre el futuro del agua

"Al contrario de lo que ocurre con los edificios, una semana después de arreglar una carretera nadie se acuerda de cómo estaba antes". No suena a reproche, pero el comentario del presidente de la Asociación de Ingenieros Consultores de Andalucía, Francisco Muñoz Almonte, ofrece pistas sobre el papel secundario que el colectivo al que representa ha ocupado en las últimas décadas en España pese al boom de las infraestructuras. Con más de 4.500 profesionales en su plantilla y una facturación global de 500 millones en 2007, las 65 empresas que dan forma a Asica sólo pretenden "que se hable de las obras por sus beneficios, no por sus perjuicios".

-En la asamblea anual celebrada hace unas semanas se hizo especial hincapié en la importancia de las estructuras ferroviarias para el colectivo. ¿Pasa por ahí el futuro de las consultoras de ingeniería?

-La Junta ha realizado una apuesta decidida por las líneas férreas, los metros, tranvías y ferrocarriles. Estamos trabajando en la SE-40, los metros de Sevilla, Málaga y Granada; el ferrocarril de la Costa del Sol, las futuras líneas de alta velocidad o los tranvías de Jerez, Jaén y Córdoba. Nos sentimos muy cercanos a esos proyectos. En los casos de los metros de Sevilla y Málaga, por ejemplo, han cambiado los criterios iniciales: antes era por concesión; ahora se construye y se decide luego la explotación. Eso nos ha permitido integrarnos a las consultoras tanto en los proyectos como en la asistencia técnica y dirección de las obras. En total, tenemos una cuota de mercado del 80% en la contratación del Ente Público de Ferrocarriles Andaluces, y estamos presentes en los contratos de la Administración central y de ADIF.

-Ese optimismo contrasta con la preocupación por el parón en las obras hidráulicas.

-Ese tema nos tiene muy preocupados. La transferencia de las competencias desde Giasa [Gestión de Infraestructuras de Andalucía] a Egmasa [Empresa Pública de Gestión Medioambiental] ha paralizado la inversión. No hay más que comparar los datos de proyectos y licitaciones que aparecen en un mismo día en sus páginas web. Egmasa tiene otras funciones, y delegar en ella las obras hidráulicas les ha complicado, es un error. La gestión del agua debe ser independiente.

-¿Se enredará aún más ese escenario con la transferencia a la Junta de la CHG?

-Si la Confederación Hidrográfica del Guadalquivir no se transfiere con una independencia de gestión, nos tememos un descenso en la actividad del sector, además de un problema de funcionamiento. Cambiar un sistema que funciona desde hace 80 años sería un error. Se pretende crear agencias provinciales del agua. Que un señor mande sobre el agua que circula por su provincia... No tener un único mando, un único presidente, va a ser muy problemático.

-La Administración aporta el 90% de los contratos de obra civil. ¿No es excesivo ese peso?

-La Administración creó el sistema. Antes incluso hacían sus propios proyectos, pero eso ha cambiado. Una obra no tiene un único autor: son necesarios asesores medioambientales, geotécnicos, hidráulicos, de trazado, proyectistas... La Administración no puede mantener esa plantilla. Somos el brazo técnico de la Administración y al mismo tiempo la necesitamos. ¿A quién le íbamos a proyectar una autovía, un ferrocarril o un metro si no fuera a una Administración?

-¿Está pasando factura al sector la desaceleración económica?

-No, porque el superávit del Estado impulsó las infraestructuras. Sí se nota en el sector inmobiliario, pero la mayoría de nuestras empresas no entran ahí porque hay que tener mucho cuidado: un fracaso económico te puede machacar.

-¿Qué queda por hacer en las infraestructuras andaluzas?

-Las carreteras se han abandonado. Han quedado en un segundo nivel para dar prioridad al desarrollo del ferrocarril o de los metros, que han tomado impulso. Incluso Portugal nos supera. También habría que potenciar el abastecimiento, saneamiento y depuración de aguas, sobre todo ahora con las nuevas directivas de la UE.

-¿Le molesta que un trasvase o un socavón se conviertan en arma política, relegando el origen técnico del error a un segundo plano?

-En esos casos nos sentimos heridos. El ingeniero, en su ámbito, está resolviendo, contestando a preguntas. Antes aportábamos soluciones, pero ahora los políticos están por encima. Te sientes incómodo. No podemos estar siempre apagando fuegos.

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