La banca islámica crece en España al calor de la crisis

  • Santander, La Caixa y Bancorreos ya ofrecen productos adaptados al Corán y el primer banco islámico podría ver la luz en un año

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Las dramáticas consecuencias de la crisis y de la ambición de unos cuantos por enriquecerse a toda costa está siendo un caldo de cultivo idóneo para la extensión de la banca islámica. Basada en una versión más ética de los negocios financieros, ha llegado a España para quedarse. Regida por los preceptos de la sharia -ley islámica-, prohíbe tanto la usura -riba-, es decir, el cobro (o pago) de intereses, como la financiación de actividades consideradas ilegítimas por el Corán, tales como producción de bebidas alcohólicas, la carne de cerdo, el armamento, las apuestas, la bolsa...

Su objetivo es llegar a los más de dos millones de musulmanes que viven en el país, pero también atraer a otros clientes desencantados con el actual sistema financiero. "Puede servir para dar confianza a los mercados y fomentar una economía menos volátil, más real", indica Alberto Priego, doctor en Ciencias Políticas y profesor de la Universidad de Comillas, que ayer ofreció una conferencia en Sevilla organizada por la Fundación Tres Culturas, bajo el título de Banca islámica. ¿Un modelo económico alternativo a la crisis actual?

De momento, ya son tres las entidades que, en España, ofrecen la posibilidad de acercarse a productos de este corte. Bancorreos -marca de Deutsche Bank y Correos- fue la que abrió la veda hace unos años con una cuenta corriente a interés cero, pero hoy por hoy tanto La Caixa como el Santander también ofrecen hipotecas islámicas. En este caso es el banco el que adquiere la casa y la alquila al comprador hasta que haya satisfecho el total de la deuda. No se pagan intereses, pero el banco es el que establece el precio final del piso en el que incluye sus gastos de gestión.

Pero, quizá, el proyecto más ambicioso que España tiene ahora entre manos sea el de contar con su primer banco islámico. "Puede que vea la luz el año que viene", indicó Priego. Una tarea que no será sencilla, ya que para crear una entidad desde cero el Banco de España exige una garantía de 18 millones en inmovilizado y, después, aquélla necesita más o menos el doble para empezar a operar. Ésta vendría a sumarse a los 300 bancos de este tipo que ya hay repartidos en 48 países por todo el mundo -no sólo árabes o musulmanes, sino que están bien implantados en EEUU, Reino Unido, Francia, Suiza, Italia...- y que cuentan con más de 8.000 sucursales. En conjunto, estas finanzas, que tomaron verdadero empuje allá por los años 70, mueven entre 300.000 y 500.000 millones de dólares en activos, según datos correspondientes a 2008.

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