la crisis del mercado laboral La CEOE defiende los microempleos, Rajoy los estudiará y los expertos recelan

El milagro bajo sospecha del 'minijob'

  • Los contratos de 400 euros y 15 horas semanales generaron dos millones de empleos en Alemania pero multiplican la precariedad

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La iconografía del mercado laboral es caprichosa. Primero pisó la alfombra roja de los focos el modelo alemán. Después el austríaco. Ahora no se habla más que del minijob, y de nuevo Alemania es la musa: contratos muy flexibles con un tope salarial de 400 euros, una carga máxima de trabajo de 15 horas semanales, cero impuestos para el trabajador y una tributación ventajosa (aproximadamente 120 euros extras por cada 400 retribuidos) para el empresario.

Gerhard Schröder perfeccionó esta modalidad contractual en 2003 y le dio al país dos millones de puestos de trabajo adicionales. A cambio, la precariedad se disparó hasta los 7,3 millones de infraempleos de hoy. Cuando el BCE salvó a España (e Italia) de la quema comprándole deuda soberana en los mercados secundarios, Trichet, que aún disponía, envió una carta a Zapatero que filtraron los sindicatos. Una de las condiciones era ésta: minitrabajos para reactivar el peor mercado laboral de la UE. La CEOE, vía Juan Rosell, ya ha dicho que la medida le gusta (por lo tanto, también le gusta a la CEA). Y Rajoy ha prometido estudiarla.

El problema es atribuir al parche efectos milagrosos. No los tiene. Jesús Cruz Villalón, catedrático de Derecho Laboral en la Universidad de Sevilla, cree "el impacto de esta medida en España sería limitado" y genera algunas sombras. La principal, "que quizás repercuta en la protección social y deje al trabajador fuera del sistema contributivo de pensiones, lo cual es preocupante dado que cada vez se exigirán más años de cotización para lograr la pensión completa". "Lo ideal sería fomentar directamente el empleo juvenil [el minijob no distingue en función de la edad, pero en España la tasa de paro entre los jóvenes roza el 50%]. Y reformar el empleo a tiempo parcial suavizando a la vez los costes tributarios y de cotización".

También enfría las expectativas el secretario general de CCOO-A, Francisco Carbonero, temeroso de que el invento "provoque mayor precariedad e incite al empresario a echar a quien ya tiene para fichar a esta gente por 400 euros al mes". "En una situación de cuasi pleno empleo como la de Alemania (su tasa de paro es del 6,4%), algunos optan voluntariamente por este tipo de puesto porque están estudiando o cuidan a sus hijos recién nacidos", explica.

"No, no resuelve el problema, pero con cinco millones de parados y un crecimiento cero del PIB se tiene que recurrir a este tipo de herramientas", advierte Rogelio Velasco, catedrático de Análisis Económico de la Universidad de Málaga. "En Alemania hizo aflorar la economía sumergida", añade. En realidad, el minijob está pensado para supuestos marginales. Nadie contempla esta posibilidad sino como plataforma de lanzamiento al verdadero mercado laboral. "Como pasen cinco años sin que encuentres un empleo vinculado a lo tuyo, despídete", apunta Velasco. ¿Más precariedad, más dualidad, menos protección, trabajos de escasa o nula cualificación? No está claro si un microtrabajo sería hoy en España agua oxigenada o gasolina.

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