Francisco moreno muruve. presidente de fedeme

"Todo el mundo apoya el Pacto por la Industria pero nadie sabe sus medidas"

  • El máximo responsable de la patronal del metal aboga por definir ya el contenido del pacto para ponerlo en marcha

  • Afirma que el sector auxiliar se anticipó al ajuste de Airbus

Francisco Romero Muruve, en su despacho. Francisco Romero Muruve, en su despacho.

Francisco Romero Muruve, en su despacho. / víctor rodríguez

-¿Cómo afecta a la industria auxiliar la reducción de la producción del A400M y del A380 de Airbus y la reestructuración laboral?

-Hay preocupación, aunque ya se han buscado alternativas. Creo que podrá soportar el envite. Llevan viéndolas venir desde hace año o año y medio y han trasladado trabajadores a otros países donde tienen sede, han buscado cargas de trabajo fuera o han actuado sobre los contratos temporales.

-Casi lo mismo que Airbus.

-La diferencia es que ellos lo veían venir antes, sin que nadie les dijera. Quizás sea menos llamativo que se haya ido reestructurando el sector auxiliar, pero ha pasado. En el sector del automóvil pasó lo mismo. En la prensa salía que una fábrica despedía a 300 y la Administración ponía ayudas para parar el tema. Los distribuidores afrontaron las pérdidas a su costa. Es más noticia que Airbus despida a 200 personas que 200 empresas echen a otras tantas.

Andalucía debe luchar para que vengan programas de aviación civil, que es donde está el futuro

-Lo que está claro es que, aunque se garantice la cadencia del A400M por 10 años, hay una incertidumbre fuerte a largo plazo si no se logran nuevos contratos.

-Andalucía debe luchar para que vengan programas de aviación civil, que es donde está el futuro. Gobierno y Junta tienen que forzar esos temas, sin denostar que el A400M se ensamble aquí. Pero este avión depende de unos presupuestos y si no los hay... Ni industria auxiliar ni gobiernos regionales pueden hacer mucho, aunque hay que presionar siempre.

-Parece que Cádiz va mejor que Sevilla, quizás por la pujanza de los aviones civiles.

-Cádiz depende mucho del A380, que no está de moda. Y hay empresas de allí que han montado su sede en Sevilla y viceversa. Es un ir y venir.

-Pero con la pujanza de la familia A320 el empleo parece ir mejor en esa provincia.

-Es que viene de más abajo, ha llegado después de Sevilla, empezó a posteriori y tiene un mayor margen de evolución.

-Hablando más en general, ¿cómo ha sido la salida de la crisis en el sector del metal? ¿Dónde observa más avances? ¿Hay ya velocidad de crucero?

-Para eso queda un poco. Van bien instalaciones, climatización, herrajes, al amparo de un pequeño boom de la construcción. El sector del automóvil aumenta ventas, pero le queda por recuperar porque se vino muy abajo. La minería tiene perspectivas y evoluciona tecnológiccamente muy rápido. Estamos más cortos en I+D y lo estamos intentando potenciar. También en esta etapa hemos contactado con fábricas como Renault y General Dinamics para buscarles proveedores de aquí, porque muchos eran de fuera. Eso ha hecho que empresas condenadas a desaparecer hayan mantenido el empleo e incluso lo han aumentado.

-Me viene a la mente Abengoa y su crisis.

-Mucha gente se ha recolocado, emprendedores que han fundado su empresa han salido de allí. Sería una fantástica noticia que volviera a ser un motor.

-Ahora parece estar en una especie de stand by.

-Creo que sobrevive como puede. Se diseña una estrategia y, como se dice, el hombre propone y Dios dispone. Si ese diseño lo consiguen llevar a su final quedará una Abengoa parecida a la de los principios y esa podrá ser la semilla para su resurgimiento.

-Se habla mucho de subir salarios. ¿Cómo se ven desde Fedeme las demandas laborales?

-Ahora negociamos un nuevo convenio, ya que en 2017 expiró el que teníamos, que afecta a 60.000 trabajadores y 9.000 empresas. Se da la imagen de que uno lo pide todo y el otro no da nada y se llega a un punto medio. Así no se negocia. Hoy los convenios empiezan mucho más cerca porque cada parte sabe lo que tiene que hacer, y luego se liman asperezas. Los empresarios son conscientes de que tiene que haber una subida. Ha habido grandes sacrificios y eso hay que compensarlo de forma paulatina. Para nosotros lo más importante es la productividad. Cuando se piden subidas de sueldo con el IPC o por encima hay que ver quién paga eso y si puede, por eso es tan importante una medición objetiva de la productividad.

-Es casi vox pópuli que hay escasez de personal especializado.

-Nosotros damos formación desde hace una década sin subvenciones. Hay cursos con realidad aumentada, de mecánica, gases fluorados, frigoristas. En general, ha habido un lustro en el que la formación profesional se ha perdido. Hay por lo menos una generación de gente no preparada y hay que prepararla. La formación ha sido muy denostada.

-Ahora parece que sí hay dinero. Vamos a ver cómo se emplea.

-El dinero debe estar muy controlado y en manos de profesionales. En el pasado, muchas patronales y buenos centros de formación lo han pasado mal, habiendo hecho las cosas bien. No se ha hablado de formación buena y mala, sino que toda la formación era sospechosa.

-¿Qué opinan del Pacto por la Industria?

-Hay que desarrollarlo y hay que comprometerse. Soy muy contrario a las fotos. Nosotros lo apoyamos, los sindicatos también, todo el mundo, pero nadie sabe cuáles son las medidas. Habrá que poner negro sobre blanco: ver qué necesita la industria. Si nos ponemos a diseñar protocolos y mesas de trabajo estaremos en el pacto de 2030, no el de 2020.

-¿Y cuáles deberían ser esas medidas?

-Debería haber paz social, seguridad jurídica, seguridad fiscal. No estar pendiente de un cambio en un ayuntamiento, una comunidad o un gobierno central. Andalucía necesita mucha industria. Se nos llena la boca de decir que exportamos más que nadie, pero sólo exportamos dos cosas: alimentos y aviones. Tenemos que fijar plazos y ponernos en manos de expertos.

-No sólo para desarrollar industria propia sino para traerla de fuera, para que ejerza de tractora

-Es importante salir fuera y llevar un catálogo de nuestras bondades. Los vascos tienen un libro y se lo dan a todo el que pasa. Pero hay que cumplir lo que dice: si te doy una exención fiscal en una zona tiene que ser así. Tenemos que enamorar porque cosas buenas ya tiene todo el mundo, sin menoscabo de la gente que hay aquí, a los que también hay que ayudar.

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