El núcleo de Abengoa se resquebraja

  • Inversión Corporativa, participada por las familias fundadoras y principal accionista de la compañía, fuerza que la junta del 30 de junio aborde el cese de Javier Benjumea como consejero

El enfrentamiento entre las familias fundadoras de Abengoa sale a la luz. Inversión Corporativa, que todavía ostenta la mayoría del capital de la compañía, ha forzado que la junta de accionistas del próximo 30 de junio vote el cese de Javier Benjumea como miembro del consejo de administración. Inversión Corporativa es la sociedad que articula la participación de las familias Benjumea, Aya, Abaurre, Solís o Sundheim en Abengoa. Su decisión evidencia la ruptura de la unidad de acción del núcleo duro del capital, aunque las consecuencias sean más bien simbólicas. Javier Benjumea Llorente, vicepresidente ejecutivo entre 1991 y 2007 y el último de los hijos del fundador con sillón en el consejo tras la dimisión de sus hermanos María Teresa y Felipe, está alejado de la gestión y su salida es más que probable de todos modos una vez que se cierre el rescate de Abengoa por parte de sus acreedores, ya que la participación de su todavía principal accionista se reducirá por debajo del 2%. Si la votación sale adelante, no habrá ningún representante de la familia Benjumea en el consejo de administración de Abengoa por primera vez desde su fundación en 1941.

Tras varios intentos infructuosos, Inversión Corporativa se ha acogido al derecho consignado en la Ley de Sociedades de Capital y en los estatutos de Abengoa para forzar la inclusión de la votación del cese en el orden del día de la próxima junta de final de mes. Según la justificación aportada por la sociedad, la junta de accionistas de Inversión Corporativa celebrada el pasado 4 de noviembre -apenas unos días antes de que Gonvarri presentara su fallida oferta de compra- nombró a los consejeros que la debían representar en Abengoa "sin que entre los designados en la citada junta se encuentre Javier Benjumea Llorente".

Un mes más tarde, el consejo de administración de Inversión Corporativa acordó comunicar a Abengoa que Javier Benjumea no la representaba "a la vista de que dicho consejero no presenta su dimisión voluntaria".

El siguiente intento fue a través de un burofax remitido por los consejeros de Inversión Corporativa Ana y José Joaquín Abaurre Llorente, exigiendo la inclusión del cese en el orden del día de la junta, el cual fue aprobado el pasado 25 de mayo por el consejo de administración de Abengoa. Finalmente, al comprobar que su petición fue desoída, envió un requerimiento apelando a su derecho como titular de más del 3% del capital social de Abengoa, según informó ayer a la Comisión Nacional del Mercado de Valores.

Mientras tanto, siguen las negociaciones entre la banca acreedora y los bonistas para articular el rescate de la compañía. La reunión prevista para el día de ayer fue cancelada finalmente, aunque la intención de las partes es retomar el diálogo la próxima semana para intentar cerrar definitivamente el acuerdo y empezar a recabar las adhesiones necesarias para su homologación por el juez.

Las conversaciones se centran en determinar la financiación que Abengoa requerirá para seguir operando. Aunque el preacuerdo homologado por el juez el pasado mes de marzo contemplaba la inyección de hasta 1.800 millones, las cantidades podrían ser sensiblemente menores, hasta situarse en unos 1.000 millones. En lo que sí hay acuerdo es en el reparto del capital de la Nueva Abengoa. El 55% correspondería a los fondos y entidades que inyecten la liquidez. Otro 35% correspondería al resto de acreedores; un 5% para las entidades que aporten determinadas garantías que Abengoa necesita para sacar adelante proyectos clave; y otro 5% para los accionistas actuales, que sufrirán una quita del 95%.

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