A la oficina en zapatillas

  • El antequerano Rafael Gómez crea Barqet, un calzado que aúna estilo y comodidad. En poco más de un año se ha hecho con un hueco en el mercado.

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Muchas veces, la mejor forma de empezar un negocio es crear algo que buscas, pero no encuentras en el mercado. Supones que como tú hay muchos otros consumidores con esa carencia y te pones en marcha para satisfacerla.

Eso es lo que le ocurrió hace más de año y medio a Rafael Gómez, un antequerano de 34 años que inventó un concepto diferente: las zapatillas de oficina. Se trataba de fabricar un híbrido entre el zapato tradicional y las zapatillas que destacara por su comodidad y versatilidad. Que lo mismo pudiera usarse para el trabajo que para una fiesta de amigos e incluso para estar por casa.

Así nació la marca Barqet, que responde a esa idea. "Ya había emprendido antes con una plataforma de intercambio de ropa y un portal de limpiadoras on line, lo que me sirvió para saber los errores que no hay que volver a cometer", afirma Gómez, que añade que apostó por el textil a pesar de que lo que había hecho siempre estaba vinculado de una u otra forma al marketing y a internet.

Gómez recorrió durante varios meses polígonos de Elche -lugar de referencia en la confección de calzado en España- para encontrar el proveedor adecuado de tejidos y el fabricante mientras ideaba sus modelos con sus propia imaginación y las referencias que ya estaban en el mercado. "Desde el principio tuve claro que no nos íbamos fuera, que eso iba a ser una barbaridad. En España podemos hacer un control de la calidad, y vamos tres veces al mes a la fábrica. Además, el proceso es muy artesanal: hasta conocemos a las costureras; le damos un valor de comercio justo a nuestro producto", afirma Gómez.

La primera colección, la de verano de 2015, se lanzó en marzo de ese año con cinco modelos. El precio era muy competitivo, 65 euros, igual en todos los productos -excepto una semibota, que vale 70- para identificarse más fácilmente ante el consumidor. Pese a que la formación de Rafael Gómez se dirigía más al mundo on line inició el proceso de venta en el plano físico, para testar la predisposición del cliente. Empezaron en lo que se llama pop up store en Madrid, una especie de mercado en el que cada ofertante alquila un expositor. Y Gómez observó que hasta nueve de cada diez personas que por allí pasaban compraban el producto. "El que se lo probaba se lo llevaba", dice, y todos los visitantes coincidían en la idea de comodidad como atributo fundamental.

Con este aval, Barqet fue a la tienda multimarca. Llegó a 10 en el verano de 2015, a 18 en el invierno. A finales del año pasado, activaron la venta on line y las redes sociales y ya crece más la facturación en este medio, y además con más margen, porque se ahorra los gastos asociados retail. La marca está ya en 28 tiendas de toda España y se han vendido más de 3.500 pares de zapatillas. De la colección de verano de 2016, de la que se hicieron 1.700 pares, ya sólo quedan 200 por vender.

Y en septiembre Barqet acudirá a una feria internacional en París, los días 2 y 3, desde la que pretende dar el salto a la distribución europea, aunque ya vende a otros países on line. El crecimiento de la facturación -todavía pequeña- es exponencial: de 100.000 euros el año pasado a la previsión de llegar a 200.000 este ejercicio y de doblarlo este resultado en 2017 por el salto internacional.

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