El nuevo pacto fiscal europeo no logra convencer a los mercados

  • Moody's también amenaza con rebajar la nota de los países del euro · El Íbex cae por debajo de los 8.500 y la prima de riesgo escala a los 377 puntos tras rebasar los 400

El acuerdo europeo para reforzar la disciplina fiscal y atajar la crisis, en el que están dispuestos a participar todos los socios de la UE menos el Reino Unido, plantea de momento más preguntas que respuestas y no logró ayer calmar a los mercados, que de nuevo registraron una tendencia bajista.

La Comisión Europea (CE) se esfuerza por convencer de la viabilidad y contundencia de las medidas, pero no ha tenido más remedio que admitir que nada se sabe aún del desarrollo concreto del acuerdo ni del modo en que se podrá supervisar su cumplimiento e imponer sanciones.

"No tiene fundamento decir que este tratado es inaplicable", afirmó el comisario europeo de Asuntos Económicos y Monetarios, Olli Rehn, que insistió en que se trata de un pacto "efectivo y viable". Rehn sostuvo que la mayoría de los compromisos que incluye el nuevo pacto fiscal puede aprobarse sin necesidad de modificar el Tratado de Lisboa, pero evitó destacar que para que la CE pueda decidir de manera más directa sobre la apertura de procedimientos por déficit excesivo -ahora tiene que aprobarlo el Consejo- no basta con un apaño rápido con legislación secundaria.

Además, la negativa de Reino Unido a participar en el acuerdo, complica su puesta en marcha y obliga a los países a buscar rodeos legales que permitan implicar a las instituciones comunitarias. "La clave está en cómo se sanciona a los países que incumplan ese tratado", comentó una fuente comunitaria, que recordó que "la CE no puede implicarse en sanciones de cuestiones acordadas fuera de la UE". "De momento, tenemos un acuerdo sin sanciones".

El pacto también se enfrenta a problemas internos en los países. La introducción en las constituciones nacionales de la "regla de oro", para garantizar el equilibrio en los presupuestos de los países y limitar el déficit estructural anual al 0,5 % del PIB, es rechazada por los socialistas franceses, que pueden ganar las próximas elecciones en el país galo.

La incertidumbre que rodea al nuevo tratado motivó ayer la advertencia de la agencia de calificación Moody's de revisar la nota de las deudas soberanas de los países de la zona del euro en el primer trimestre de 2012, por la falta de adopción de "medidas decisivas" en la cumbre europea de la semana pasada.

La prima de riesgo española, que mide el diferencial entre la rentabilidad del bono alemán a diez años con el equivalente español, llegó a dispararse por encima de los 400 puntos básicos, aunque terminó la sesión en 377. El principal indicador bursátil, el Íbex, perdió ayer 269 puntos (-3,11%) y cerró en 8.381, lo que aumenta la caída anual hasta el 14,99 %. La bajada más fuerte de Europa la registró el selectivo de Milán, un 3,79 %, lo que no facilita la difícil semana a la que tendrá que hacer frente el primer ministro de Italia, Mario Monti, en la que se han convocado huelgas contra su plan de ajuste de 30.000 millones de euros.

El instituto Bruegel, uno de los principales centros de estudios de Bruselas, considera que la cumbre se quedó corta y no sienta las bases de la estabilidad ni del crecimiento en la zona del euro, mientras que el European Policy Centre (EPC) señala al BCE como verdadera solución a la crisis.

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