El segundo rescate a España planea sobre la cumbre europea

  • Aunque la cuestión no estaba en la agenda de la reunión y el Gobierno español insiste en que no es necesario otro rescate, los líderes europeos estudian la cuestión.

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Aunque el Consejo Europeo de Bruselas no tiene en su agenda oficial la hipótesis de un segundo rescate a España, blando, virtual o light, según las múltiples nomenclaturas barajadas en los últimos días, está siendo uno de los temas dominantes: la eurozona no puede permitirse el derrumbe de su cuarta economía. Según apuntan fuentes diplomáticas comunitarias, el presidente del Gobierno, Mariano Rajoy, podría intentar una maniobra política compleja: terminar de sentar las bases de un acuerdo final que abra las puertas a un rescate más o menos suave (el segundo tras el salvamento de los bancos españoles en julio pasado), sin condiciones traumáticas a la griega, con despidos masivos de funcionarios o recortes en pensiones.

A pesar de que Moncloa negó que la palabra rescate se haya pronunciado, según apuntan fuentes diplomáticas el asunto fue abordado de manera oficiosa por el presidente galo, François Hollande, junto con la canciller germana Angela Merkel, y el primer ministro italiano Mario Monti. Mariano Rajoy tuvo oportunidad de abordar el asunto en encuentros separados con todos ellos. No trascendieron detalles de esos encuentros a varias bandas.

El pulso entre Madrid, Berlín, Bruselas y el BCE se volvió a escenificar, aunque entre telones, lejos de los micrófonos y los flashes, sobre el ring negociador de la cumbre de Bruselas, donde aunque no se tomarán decisiones, se fijarán claramente las posiciones de cara al Consejo Europeo de diciembre y se mostrará el camino, de cara al rescate de España y a una posible reestructuración de la deuda griega, a los ministros de Finanzas del Eurogrupo. No falta quien en Bruselas o en el propio FMI, con su directora gerente, Christine Lagarde a la cabeza, desearían que Rajoy abandonase su estrategia dilatoria y concretase pronto la petición de rescate, con el objetivo de evitar un efecto contagio a Italia, la tercera economía del euro tras Alemania y Francia, en un escenario que podría precipitar una auténtica debacle en la eurozona.    

 Sobre el posible segundo rescate a España se han producido en los últimos días múltiples lecturas, muchas de ellas cargadas de matices semánticos o marcadas por distintos enfoques interpretativos: la más curiosa es la que apunta, según fuentes diplomáticas comunitarias, a un "rescate virtual" o, en otro eufemismo, una "línea de crédito preventiva". España parece tener miedo a pronunciar la palabra "rescate" y, al igual que hizo con el salvamento del sector bancario, se afana desde hace semanas y meses por construir alternativas gramaticales, mediante el uso de sinónimos, y legales, intentando que el rescate no sea asumido por el Estado español, para frenar el impacto negativo sobre la deuda y el déficit, ya desbocados.

La línea de acción que podría seguir Rajoy pasaría por hacer una carambola legal a dos bandas: pedir una línea de crédito preventiva para lograr acceder, en caso necesario, a los fondos del Mecanismo Europeo de Estabilidad (MEDE), pero sin que éste deba desembolsar el dinero. El objetivo es cumplir con las condiciones establecidas por el Banco Central Europeo (BCE) para poner en funcionamiento su programa de compra de bonos y maniobrar para lograr un efecto gatillo asimilable a la dinámica del billar: poner en movimiento la primera bola y dejar que, por efecto rebote, sea el BCE quien haga el último movimiento: la compra de bonos en el mercado secundario, para relajar las tensiones sobre la prima de riesgo española, que en los últimos meses ha rozado en varias ocasiones sus picos históricos máximos.

Se relaja el calendario del supervisor bancario

Los líderes de la UE rebajaron el calendario para la puesta en marcha del supervisor bancario único de la eurozona ante las divergencias entre Francia y Alemania y otros socios sobre la fecha efectiva de su entrada en vigor. Los líderes pactaron un cambio en el texto de las conclusiones de la cumbre europea, en el que se comprometen a "acordar" las propuestas legislativas para la creación de un supervisor bancario único antes de finales de año, dijeron fuentes diplomáticos.

En la versión inicial el objetivo de la UE era "completar" el trabajo hasta el 31 de diciembre para que entrara en vigor la primera fase de la supervisión el primero de enero de 2013. España, Francia e Italia llegaron a la cumbre con la intención de presionar a favor de una rápida puesta en marcha del supervisor bancario, articulado en torno al Banco Central Europeo (BCE), mientras que Alemania y otros países abogaban por dilatar los plazos.

La puesta en marcha del supervisor bancario es una precondición para que el Mecanismo Europeo de Estabilidad (MEDE) pueda recapitalizar directamente a la banca en dificultades, una herramienta que aspira utilizar España para limitar el impacto en sus cuentas de la ayuda pública en la reestructuración del sector financiero. Sin embargo, el Gobierno español no considera fundamental este asunto al estimar que ya están muy limitadas las necesidades de capital de la banca, que supondrían 4 puntos del PIB.

Discrepancias entre Francia y Alemania

La cumbre de los líderes de la Unión Europea (UE) arrancó en Bruselas marcada por las diferencias entre Alemania -centrada en aumentar a medio plazo la integración de la eurozona- y Francia, para quien la prioridad es aplicar ya y sin cambios los acuerdos sobre la unión bancaria cerrados en junio.

El presidente de Francia, François Hollande, llegó a la cita con un mensaje claro para la canciller de Alemania, Angela Merkel, con quien mantuvo un encuentro bilateral antes de reunirse con el resto de jefes de Estado y de Gobierno. "Voy a decirle que debemos aplicar las decisiones que tomamos juntos el pasado 29 de junio, que eran buenas decisiones", explicó Hollande a la prensa. Hollande se refería, principalmente, al compromiso de los países de la zona euro para poner en marcha antes de fin de año la supervisión bancaria, que abrirá la puerta a la recapitalización directa de los bancos en problemas y que debería aliviar la carga de países como España o Irlanda.

París apoya a Madrid y a otros socios y quiere que se respete el plazo fijado en junio, mientras que países como Alemania, Finlandia y Holanda no ven factible el calendario. El presidente francés, en una acusación poco habitual en la escena europea, atribuyó al "calendario electoral" la reticencia de Merkel a cerrar el asunto cuanto antes, recordando que Alemania celebra elecciones en septiembre de 2013.

La canciller alemana, a su llegada, dijo querer avanzar "con rapidez pero con mucha precisión" en la creación del supervisor bancario único, tarea que asumirá el Banco Central Europeo (BCE), y aseguró que se dejará a los titulares de Finanzas la discusión sobre los detalles de la iniciativa. Los ministros serán, por tanto, quienes deban aclarar si el uso del fondo de rescate para apoyar a los bancos debe limitarse a nuevos rescates, como quieren Berlín y otros países del norte, o si cubrirá también los "activos heredados", tal y como pretenden España, Italia o Irlanda.

Mientras tanto, el Ejecutivo alemán insiste en su idea de seguir impulsando la integración fiscal del euro y defiende la propuesta de crear un "supercomisario" europeo con capacidad para revisar los presupuestos nacionales e incluso vetarlos y devolverlos al parlamento correspondiente. París, sin embargo, dejó claro que con varias normas en esa misma línea todavía en fase de ratificación cree que no es el momento de ese debate. El choque franco-alemán quedó escenificado en una acalorada discusión que mantuvieron ante las cámaras Merkel y Hollande mientras se dirigían juntos a la sala en la que les esperaban el resto de líderes para comenzar la cumbre.

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