El talento siempre abre puertas

  • El galardón reconoce la lucha contra la epilepsia, el cine de no ficción, la creación de una 'app' de comunicación para empresas, la investigación de las plantas y la natación joven andaluza

Abrir puertas casi sin llamar es lo que caracteriza hoy a la juventud con talento. Ante el escaso empleo asalariado, ellos mismos se crean su propio currículum, exploran hasta dónde pueden llegar, prueban mil cosas y, sobre todo, no se ponen límites. Esta capacidad creativa de hacerse a sí mismos es lo que define a los galardonados en la VIII edición de los premios Andaluces del Futuro, organizados por Grupo Joly y patrocinados por Bankia, y que se entregan hoy en Málaga. En esta ocasión, han sido reconocidos Carmen Balbuena, malagueña de Torremolinos y gran promesa de la natación española; Aurora Gómez, sevillana, por su lucha por dar visibilidad a las personas que padecen epilepsia; la jiennense Fany de la Chica, por su tesón a la hora de hacerse un hueco en el difícil mundo de la dirección cinematográfica; Jesús Cordero, de Jerez, por el éxito obtenido con una herramienta de comunicación interna diseñada para empresas de la construcción; y David Posé Padilla, malagueño e investigador de prestigio que trabaja ahora en el proceso de maduración de la fresa.

La precocidad y el desparpajo son dos rasgos de Fany de la Chica, mujer de Jaén Capital que fue a Málaga a estudiar Comunicación audiovisual y a los 17 años ya había hecho su primer corto, "una cosa muy cutre en la que yo lo hacía todo, hasta la música, la tarareaba a un músico profesional y él me la arreglaba". Pero tenía madera y fue a Bilbao a cursar el último año de carrera con una beca Séneca, y luego a Barcelona, al Centro de Estudios Cinematográficos de Cataluña, a estudiar Dirección de Fotografía. Fue seleccionada por el Ministerio de Cultura con una subvención para rodar un corto documental, y de ahí salió Viaje de ida y vuelta, en el que narra la relación entre una niña saharaui, de siete años, que pasa sus vacaciones en un pueblo de Jaén, y la niña, de nueve, de la familia que la acoge. El final del corto es el del regreso de la saharaui a casa, y ahí empieza, precisamente, su segunda película, Un día en Smara, en la que narra la vida cotidiana en uno de los mayores campos de refugiados de Argelia. Viaje de ida y vuelta fue preseleccionado para los Goya y Un día en Smara pasó por 25 festivales y obtuvo una mención en el festival de documental de Londres.

La capital del Reino Unido fue la etapa siguiente de la itinerancia de De la Chica. Allí cursó un máster para especializarse en el documental, aunque eso no le impidió seguir rodando. Un día, vio en La Vanguardia un reportaje sobre el gran número de niños mutilados en Camboya. Llamó al periodista, le pidió información y se fue sola para allá a rodar. "Los de este mundillo estamos un poco locos -afirma-, lo hice del modo más natural, pensé que era lo que quería hacer y lo hice, a lo mejor si lo hubiera pensado...". De ahí salió La visita, que se emitió en el Festival de Málaga fuera de concurso. Ahora termina Tiempo entre olivos, un retrato del modo tradicional de hacer aceite de oliva en su tierra, y vive en Nueva York gracias a una beca de la Fundación Rafael del Pino para cursar un máster de guión en la Columbia University. Ya piensa en seguir su carrera en Los Ángeles, y en hacer ficción. Y piensa también en hacer cine sobre mujeres con mirada de mujer, algo que, reflexiona, escasea en el cine actual.

Otra premiada, Aurora Gómez, transmite entusiasmo. En su parcela, ha dinamizado el ámbito del voluntariado en Sevilla y visibiliza en lo que puede una afección tan presente en nuestras vidas como desconocida: la epilepsia. Iba para bióloga, pero se implicó -por su padre, que es epiléptico- en la asociación Ápice Epilepsia, hasta el punto de llegar a ser su coordinadora en 2010. La asociación, gracias a ella, pasó de 7 a 40 voluntarios, multiplicó las salidas de excursión, organizó cursillos, fue a colegios a impartir charlas... "En algunos casos estaban marginados -explica Gómez- porque creían que la epilepsia se contagiaba". No se cansa de hablar del tema: "Hay una epilepsia refractaria, que no se puede controlar al 100%, aunque tengas medicación"; "si te sucede desde pequeño puedes llegar a tener discapacidad intelectual por las descargas eléctricas que sufre el cerebro"; "por los medicamentos que toman, sufren de somnolencia y hablan más lento"... "Si tú y yo tomáramos nueve pastillas diarias estaríamos todo el día en el suelo".

Su sueño es una residencia especializada en epilépticos, "con suelo de tarima, cuartos de baños acolchados y asistencia específica" y un centro especial de empleo que permita, con subvenciones, fabricar productos de marquetería a precios competitivos. De momento, cuenta con un centro ocupacional en el que hay formación en este oficio y grupos de refuerzo escolar. Aurora Gómez es, además, secretaria de la Plataforma del Voluntariado Social de Sevilla, desde donde trabaja en la nueva ley del voluntariado a nivel autonómico.

Jesús Cordero se dedicaba al diseño de páginas web y al diseño multimedia cuando alguien cercano hizo notar, un día, lo escasamente actualizadas que estaban las comunicaciones internas en el mundo de la construcción. Todavía se usaban los informes en papel, el correo electrónico tradicional, fotografías de las mismas obras, etc. Cordero tuvo la visión suficiente para crear la aplicación EPC Tracker, una herramienta para dispositivos móviles con la que gestionar toda la información de una obra, con chat integrado, correo interno y gestor documental. Muy sencilla de manejar ("en la obra son muy reacios a las tecnologías", afirma), la aplicación "ahorra entre dos y cuatro horas de trabajo diarias", con el incremento de la productividad que ello supone. El proyecto fue seleccionado por la aceleradora Minerva de la Junta y Vodafone en 2013, ensayado con Iberdrola a nivel internacional y probado también con Sacyr en varios proyectos, hasta el punto de que EPC Tracker recibió un premio de esta multinacional a la mejor startup de innovación en 2015. Isolux, Gestamp y Uribe Cobra son otros de los clientes de la firma, que arrancó de forma definitiva a finales del año pasado con grandes posibilidades de rápido crecimiento. Consultores tecnológicos ya han mostrado interés en promocionar el producto en China, la India y Lationamérica.

David Posé Padilla es un científico atípico. No por hacer algo muy diferente sino porque, para ser español, ha tenido suerte. Tras un exitoso periplo en Alemania pudo volver a su tierra gracias al programa Ramón y Cajal de retorno de talentos y hace poco obtuvo 1,5 millones de euros del programa Starting Grant de la European Research Council de la Unión Europea. Es algo difícil de conseguir: en la Universidad de Málaga, donde trabaja, sólo dos proyectos lo han logrado. El suyo es una extensión a una escala mayor de algo que ya venía haciendo desde que volvió a España en 2013. Posé Padilla investiga cómo se regula la maduración del fruto de la fresa, qué genes son importantes en este proceso. "Antes me centraba en un gen concreto y ahora puedo hacerlo a mayor escala, ya que cuento con un equipo de cinco personas, incluyéndome a mí". Antes de regresar, este científico malagueño había sido seleccionado por un grupo de investigación del prestigioso instituto alemán Max Planck, un equivalente del CSIC allí. Sus trabajos se centraron en cómo se regula el momento de la floración de las plantas por la temperatura y algunos de sus resultados fueron publicados en revistas de prestigio como Nature y Science. Ahora que está aquí, y pese a ser un privilegiado, habla del tapón que supone para muchos científicos el hecho de no poder volver a su tierra. "El problema no es irse -afirma-, es volver. Irse es necesario, tienes que conocer gente, adquirir experiencia, hacer colaboraciones, pero después se tiene que abrir la posibilidad de volver", afirma el científico malagueño.

También malagueña, de Torremolinos, es Carmen Balbuena. Émula de Mireia Belmonte (su especialidad, igual que la de la catalana, es el estilo mariposa) irrumpió en 2014 en el campeonato de España con su triunfo en 50 y 100 mariposa. En 200 fue tercera, pero llegó a ganar una serie a Belmonte. Fue, también subcampeona de Europa junior en 200 mariposa ese año y en 2015 sexta en los Juegos Olímpicos Europeos.

Hasta hace pocos meses, estaba siendo entrenada por Francis Medina, marido de la mítica Nina Jivanevskaya. Él la descubrió en el colegio, se ofreció a entrenarla y quedó fascinado por su extraordinaria elasticidad y su disciplina. Ahora Carmen Balbuena trabaja en el Centro de Alto Rendimiento de Sant Cugat, en Barcelona, donde, dice, hace más gimnasio que antes.

Su horario es infernal: entre clases, piscina y gimnasio, de siete de la mañana a nueve de la noche. Su objetivo inmediato es el próximo campeonato de Europa junior que se celebrará en julio en Hungría. Ve los juegos de Río de este año como casi una quimera y su sueño es llegar a Tokio en 2020. En paralelo, estudia Primero de Bachillerato (es una estudiante brillante) y se ve en una carrera universitaria relacionada con los animales.

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