Las grabaciones a Fernández Díaz dinamitan el final de la campaña

  • Todos los partidos salvo el PP exigen la dimisión por intentar incriminar a CiU y ERC en casos de corrupción en un diálogo con el jefe de la Oficina Antifraude de Cataluña

El caso Fernández Díaz estalla en el peor momento para el Partido Popular, a cuatro días de unos comicios que se decidirán por décimas y en los que los indecisos serán claves para el resultado final. El ministro del Interior en funciones, uno de los miembros del Gobierno más cercanos a Mariano Rajoy, habría pretendido implicar a CiU y ERC en casos de corrupción para intentar desactivar la consulta soberanista del 9-N. En una conversación con el director de la Oficina Antifraude de Cataluña (OAC), Daniel de Alfonso, desvelada por Publico ygrabada en dos encuentros en el despacho del ministro en octubre de 2014, ambos señalan a Felip Puig, ex consejero de la Generalitat, por el supuesto ascenso de dos funcionarias cuñadas suyas gracias a Francesc Homs, actual cabeza de lista de CDC al Congreso. Además, el director de la OAC se muestra dispuesto a agilizar investigaciones sobre Oriol Junqueras, líder de ERC y actual vicepresidente de la Generalitat, o el ex consejero Felip Puig. "El presidente del Gobierno lo sabe", afirma supuestamente Fernández Díaz, que llega a ofrecer a que la Fiscalía "afine" los expedientes.

Todos los partidos salvo el PP salieron ayer en tromba para exigir la dimisión de Fernández Díaz, mientras que éste se presentó como "víctima de un atropello".La filtración "se hace de forma editada, sesgada, dirigida y descontextualizada", denunció el ministro del Interior en funciones, que negó que Mariano Rajoy estuviera al corriente de las conversaciones.

Precisamente, el presidente del Gobierno en funciones cerró filas con su ministro y aseguró que desconocía estas conversaciones. "Yo no sabía quién era el jefe de la Oficina Antifraude ni sabía que existía ese cargo", aseguró Rajoy, quien añadió que "hay gente con ganas de organizar un problema donde no existe".

No obstante, la inquietud por el escándalo es evidente en el PP, cuya dirección es consciente de que "interrumpe" la estrategia electoral destinada a colocar sus mensajes, en especial, su llamada al voto útil. Otras fuentes del partido consultadas por Europa Press dudan que esta polémica pueda tener consecuencias electorales, pero no ocultan su preocupación por esta filtración y cómo puede desarrollarse este asunto en los próximos días."Van a estirar este tema como un chicle", dice un veterano dirigente del partido.

Uno de los primeros en pedir que dimita el ministro fue el presidente catalán, Carles Puigdemont, por lo que calificó de "guerra sucia" contra el proceso soberanista, mientras que el presidente de ERC, Oriol Junqueras, los tachó de "actos criminales" y de "conspiraciones" de un Estado que ha intentado "falsear la verdad" como ocurrió, dijo, tras el 11-M.

El líder del PSOE, Pedro Sánchez, también exigió la dimisión del ministro, de quien dijo que se "avergüenza". "A los independentistas hay que ganarlos con argumentos y no con persecuciones", señaló Sánchez, que insistió en que si Rajoy no le destituye "se hará a sí mismo responsable de su conducta".

El candidato de Podemos a la Moncloa, Pablo Iglesias, cree que las conversaciones que se han publicado tienen la "suficiente gravedad como para que haya dimisiones inmediatas". También el líder de Ciudadanos, Albert Rivera, reclamó la dimisión de Fernández Díaz y le acusó de conspirar contra la oposición, "igual que en Venezuela". Mientras tanto, el Parlament exigió que Daniel de Alfonso comparezca hoy y ha activado el procedimiento para destituirle como director de la OAC a petición de todos los grupos salvo el PP catalán.

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