Políticos en la Red, de escaparate a campo de batalla

  • La campaña electoral comenzó hace meses en internet, donde políticos y simpatizantes tratan de que sus mensajes cuajen y, sobre todo, de que no lo hagan los de sus rivales.

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Si todavía hay alguien que piensa que la campaña electoral empieza, como mandan los cánones, con la pegada de carteles, es porque entra poco en internet o no es activo en las redes sociales. La contienda del 20 de noviembre lleva tiempo copando el ciberespacio. Internet ha dejado de ser un bonito escaparate en el que los partidos repiten sus propuestas, cuelgan fotos de sus candidatos u ofrecen vídeos de todas sus intervenciones. Ahora es también un auténtico campo de batalla.

Twitter lo ha cambiado todo. Si en las elecciones de 2008 eran los blogs o contadas presencias en Facebook y las típicas páginas web, en 2011 triunfa la red social de los micromensajes. Todos, sin excepción, se han apuntado al carro: o eres tuitero o no eres nadie. Algo parece haber influido la demanda ciudadana de un mayor diálogo entre la clase política y los electores, esa democracia participativa que muchos dicen defender y que la mayoría lleva en sus programas electorales.

Y lo hacen desde la Red que, en España, utilizó el movimiento del 15M de forma masiva para organizarse y dar a conocer su indignación ante la crisis. Todos los partidos se afanan en la plataforma del pajarito por responder a los ciudadanos, que no sólo les hacen preguntas, también aprovechan para lanzarles algún improperio.

Políticos en campo abierto

Desde la campaña electoral de Obama los políticos españoles no dudan de que hay que estar en la Red. Algunos, convencidos desde el principio y pioneros en iniciativas como la de Gaspar Llamazares, que llegó a tener un álter ego virtual en Second Life y que dio incluso un mitin en ese mundo virtual. Otros se han ido sumando poco a poco y tímidamente a internet y, aunque algunos se desenvuelven como pez en el agua, a otros se les ve el plumero. De hecho no fueron pocos los candidatos que en las pasadas elecciones municipales y autonómicas desembarcaron en internet pregonando las virtudes del 2.0, pero que mantuvieron activas sus cuentas sólo hasta que se cerraron los colegios electorales. Después... el silencio.

Ser político en la red es duro. Etiquetas como #rubalcabaSi o #preguntaleamariano se han vuelto en contra de sus protagonistas y han servido para que muchos tuiteros hicieran burla de los principales candidatos. Que le pregunten a Esperanza Aguirre, que ha denunciado incluso que recibe amenazas en Twitter y que llegó a ser tema del momento a raíz del incidente en el portal de su casa con la etiqueta #atentadoaguirre.

Rajoy aventaja a Rubalcaba

Tanto Mariano Rajoy como Alfredo Pérez Rubalcaba están presentes en internet con sus respectivas páginas web -además de las del partido- y, por ahora, es el presidente del PP el que va ganando.

Su cuenta de Twitter roza los 80.000 seguidores, frente a los poco más de 50.000 del candidato socialista. Desde los sitios de ambos se puede acceder a Twitter, Facebook, YouTube, Google+, LinkdIn o Flickr, y en el caso de Rajoy a su vídeoblog Rajoy en acción. No obstante, ninguno de los dos principales aspirantes a la Moncloa se suele mojar directamente y sus cuentas se dedican más a anunciar sus actos o a destacar frases o propuestas del día. Para las trincheras ya están sus equipos electorales.

Los soldados y sus escaramuzas

Cómo no, son los dos mayores, PSOE y PP, los que más luchas dialécticas protagonizan en Twitter, aunque IU y UPyD no se quedan atrás y también participan en las discusiones que surgen con cualquier tema del día. Son muchos los dirigentes y candidatos que a diario comentan propuestas y critican al contrario: Elena Valenciano o Antonio Hernandoen el PSOE, Esteban González Pons en el PP, Josep Antoni Duran Lleida en CiU, Josu Erkoreka en el PNV, o los hiperactivos Toni Cantó (UPyD) y Gaspar Llamazares (IU) son algunos ejemplos de una lista interminable de soldados con ganas de guerra.

En las últimas semanas ha habido polémicas sonadas: sobre la posible reforma de la ley del aborto por parte del PP, los recortes en educación y sanidad, la sugerencia de González Pons de que es idiota el que quiera que el PSOE siga gobernando... Esto no ha hecho más que empezar.

Estrategia respaldada en Ferraz y Génova

Al secretario de comunicación del PP, Carlos Floriano, le parecen "fenomenal" estas discusiones, que aportan frescura al debate político, son un ejemplo de transparencia y la muestra de que los políticos no tienen un mensaje de cara a la galería y otro "entre bambalinas". Por su parte, la secretaria de Innovación y Nuevas Tecnologías del PSOE, María González, cree igualmente que este diálogo aporta "normalidad" y a los socialistas les gusta porque les permite abrir más espacios de convivencia y llevar a la práctica en la Red, asegura, el lema de Rubalcaba: "Escuchar, hacer, explicar".

No todo en la vida es Twitter

En cualquier caso, González advierte de que no hay que perder la perspectiva, porque el porcentaje de participación ciudadana en Twitter es aún pequeño. Tanto ella como Floriano recuerdan, así, que las campañas de sus partidos abarcan mucho más: las actualizaciones de las web oficiales, las páginas propias de Rajoy y Rubalcaba o la presencia en otras redes como YouTube, Facebook y Flickr.

Sin olvidarnos, claro, de Tuenti, la web preferida de los jóvenes españoles -según María González la utiliza el 90 por ciento de ellos- en la que las campañas, sobre todo la socialista, también se han volcado. La juventud, la más activa en la Red, es el pastel que todos quieren en unos comicios en los que, según las encuestas, por primera vez está dirigiendo más la vista al PP.

Un impacto mínimo, según los expertos

Y a pesar del furor tuitero, de los vídeos, de los mítines en directo en la Red y de las páginas de los candidatos, hay quien advierte de que internet no influirá en estos comicios tanto como algunos esperan. El catedrático de Sociología de la Universidad Autónoma de Madrid y presidente del CIS entre 2000 y 2004, Ricardo Montoro, admite que las redes sociales son muy llamativas, pero no cree que tengan mucho impacto a la hora de decidir el voto. Montoro recuerda que los líderes políticos están aún descubriendo este fenómeno, y critica que los medios de comunicación recurran a las redes sociales "de manera tremenda", aunque admite que, si existe un soporte como éste, hay que apuntarse al carro y utilizarlo.

Por su parte, el catedrático de Ciencia Política en la Universidad Autónoma y presidente del CIS entre 2004 y 2008, Fernando Vallespín, también cree que el impacto va a ser escaso, porque redes como Twitter las utiliza sólo una minoría, que suele ser además la que ya está informada a través de la prensa. Sí tuvieron un peso "bestial" las redes sociales en la campaña de Barack Obama para la Presidencia estadounidense, porque consiguió activar a la juventud, que generalmente no participaba en los comicios, recuerda. En España todavía no se hace, en su opinión, un uso intenso de las redes que provoque seguimientos masivos.

De modo que, si hay quien quiere estar tranquilo de aquí al 20N y no oír hablar de la campaña, ya no bastará con apagar la tele y la radio: tendrá que desinflar sus cuentas en las redes sociales para que no le lleguen toda clase de mensajes, polémicas, críticas y batallitas.

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