Barómetro del CIS

El CIS pega el 'sorpasso'

  • Podemos adelanta con fuerza a Pedro Sánchez, que se hunde y queda tercero. El PSOE sería decisivo para formar Gobierno, pero reducido a categoría de bisagra. Rajoy ganaría con un apoyo más precario y sin capacidad de sumar con Ciudadanos.

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EL barómetro del CIS ha colocado el marco de esta campaña: si el socialista Pedro Sánchez no logra romper la tendencia, el PSOE tendrá que elegir si apoya a Pablo Iglesias como presidente del Gobierno o si se abstiene en la investidura de Mariano Rajoy. El partido de Felipe González sería decisivo, pero reducido a la categoría de bisagra. Los socialistas volverían a enfrentarse a una duda que los tiene atrapado desde diciembre, elegir entre el susto o la muerte, o más bien, intentar saber que le lleva al sobresalto y qué a la oposición de la oposición. Según el CIS, el PP volvería a ganar las elecciones pero por un margen aún menor, le atribuye una horquilla que se sitúa entre los 118 y 121 escaños. Ahora cuenta con 123, por lo que el resultado sería francamente malo para Mariano Rajoy, aun ganando. Podemos rentabiliza de un modo extraordinario la absorción de IU y, junto a sus confluencias, sacaría de 88 a 92 diputados, ahora cuenta con 69. El PSOE se hunde, ganaría entre 78 y 80 escaños, diez menos que ahora, mientras que Ciudadanos  también perdería la decena y se quedaría con 38 y 39 diputados. Por tanto, todos pierden escaños, menos Podemos, de lo que se deduce que estas reelecciones han sido un regalo para Pablo Iglesias, la oportunidad para pegar el sorpasso al PSOE, el sueño frustrado de Julio Anguita en los años noventa.

Cabe preguntarse por la fiabilidad del CIS. Se trata de la mejor encuesta que se realiza en España, han sido 17.488 entrevistas realizadas entre el 4 y 22 de mayo pasado. Con motivo de las elecciones del 20 de diciembre, el CIS acertó en el caso del PP y del PSOE, pero erró en el orden de Podemos y Ciudadanos, sobredimensionó a los naranjas frente a los morados. Pero en honor a la verdad hay que apuntar que fue la campaña electoral la que provocó la remontada de Pablo Iglesias. Llegó cansado a inicios de diciembre después de un fulgurante ascenso desde la nada, y Albert Rivera gozaba en ese momento de la altura de una frágil burbuja. Una cuarta parte de los electores decidieron el voto durante la última semana de la campaña de diciembre, según demostró el barómetro poselectoral del CIS.

¿Podría ocurrir algo así en esta campaña? Es decir, ¿será Sánchez capaz de imprimir un giro en este escenario? Todo es posible, aún hay un 30% de indecisos, pero el sorpasso del CIS es rotundo. La subida de Podemos se hace prácticamente a costa del PSOE, que comenzaría a desaparecer de algunas provincias; una de ellas,  Vizcaya, territorio simbólico del PSOE histórico, donde se presenta como cabeza de lista quien ha sido presidente del Congreso, Patxi López, la pequeña patria de Ramón Rubial y los mineros de la  Margen y los obreros de la Naval de Nicolás Redondo. Desaparecido. Pero es que, además, el PSOE sería el cuarto en la circunscripción de Madrid, el tercero en Valencia y el segundo o el tercero en la de Barcelona,  un rotundo fracaso que les lleva a la irrelevancia en las principales ciudades del país. Los socialistas sólo ganarían en dos provincias: Sevilla y Huelva. Nada más, un resultado de este tipo provocaría la dimisión de Sánchez, voluntaria o inducida, y la celebración de un congreso extraordinario, un proceso turbulento en el que además debería decidir qué hacer: si abstenerse ante Rajoy u otro candidato de la derecha o del centro de derecha o apoyar a Pablo Iglesias como presidente. En circunstancias normales, el PSOE se retiraría a la oposición y dejaría gobernar al PP, pero Sánchez ha hecho gala de un empecinamiento más allá de los racional. 

Podemos logra subir gracias a tres diputados en Andalucía, dos en Barcelona y un reguero de pequeñas provincias, tales como Segovia, Guadalajara o Salamanca, es el partido que se lleva los restos. Con ello se confirma que en una igualdad de tres, o de cuatro, el crecimiento destacado de uno lleva a la pérdida del resto.

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A pesar del resultado, el PSOE  es el partido que más simpatías despierta y el mayoritario cuando a los encuestados se le pregunta qué partido le gustaría que ganase. Mientras un 19,8% prefiere al PSOE, un 19,6% responde el PP. Esto podría indicar que ni el candidato ni sus propuestas tienen fuerza entre un electorado que ha dejado de serle leal por ello.

La campaña que se concebía como la segunda temporada de una serie con el mismo argumento y los mismos actores ha cambiado hacia la intriga, la hace más interesante en su final. 

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