Carrera contrarreloj solidaria por la utilidad

  • Como en los minutos finales de 'Masterchef', afloran los nervios y también los mensajes directos definitivos

SE agota el cronómetro. Sólo falta oír a Pepe Rodríguez metiendo bulla nerviosa a los candidatos. Este partido se acaba, sin prórroga ni penaltis, y el espectador confía en que sean los jugadores los que se pongan de acuerdo para no volverles a oír pedir el voto y dar la promesa en bastantes meses. Son los días del voto útil. Del mensaje directo, de los titulares al grano aunque muchos indecisos aún no se hayan alimentado de propuestas y sinceras intenciones en estos días de la marmota.

Pedro Sánchez insistía ayer ante Ana Rosa Quintana que ese pacto por el cambio que ha venido pregonando y que incluya a Podemos dependerá de la fortaleza parlamentaria que pueda lucir el PSOE. Los socialistas confían en una nueva remontada, en que el guiso cocinado a toda mecha termine encandilando al personal, por la cara bonita. En el PSOE hay madera de último minuto de Masterchef. Sorpasso sobre sorpasso. Pablo Iglesias, sin embargo, ya sabe lo que es encarrilar una recta final a la baja. Es lo que tiene mantener un ritmo vivo durante tanto tiempo. De ahí en parte su estrategia de languidez y mesura. De calma y confianza. Tensa calma, más bien.

En Onda Cero, con Carlos Alsina, no le sirvió su reiterativo cuento del bar y el camarero que se aprovecha de la economía de sus vecinos para tirar hacia adelante. ¿Pero cuánto cuesta contratar a un trabajador? repetía Alsina, que no le gustan las fábulas, ni los sonsonetes huecos. Iglesias sorprendió a más de un oyente con su nueva postura de que el Reino Unido siga en la UE. El referéndum ensombrecía el jueves y atenaza este viernes, entrelazándose con este cruce de atropellos de cocineros, mientras miran con la ceja arqueada a la costa de la Armada Invencible.

Ciudadanos ha sido la formación previsora en pedir el voto útil, la llave que favorezca el pacto. Ha sido su objetivo principal en la campaña, ya que los de Rivera parten desde atrás. Sobre esa utilidad ha entrado en faena el PP, con un vídeo que vuelve a dar en la yugular de lo que observan como rival más débil. Y el discurso más fácil. "Albert, vota PP", piden con satírica guasa los populares. Les ha salido un vídeo digno de El Mundo Today.

Los populares han jugado con las mismas bazas mediáticas de las que se venía aprovechando su competencia a la izquierda. Así ya no hay mensaje que se destaque en las plataformas. El PP cuenta atrás poniendo de fondo aullidos de lobos. Por un país seguro, por una España unida. Albert, sé útil, piden por falsa caridad.

En la carrera contrarreloj los rostros y voces se van a solapar entre magacines e informativos. Ya no quedan programas de cascabeles. Las últimas apariciones han sido para Rajoy, en El Hormiguero y anoche en Dos días y una noche. Más andarín, igual de calmado; menos plasmático, igual de pragmático. Y anoche sin Eurocopa.

Quien ríe último, ríe mejor. El público apenas se ha reído pero, efectivamente, Rajoy ha sido el último en el prime time.

Hoy toca la corneta, las premuras de los jueces del tiempo. Soraya se reserva la hora estelar de Radio Nacional. En Espejo público (Griso otra vez ahí) están emplazados hoy los candidatos, desfile de entrevistas con cada uno, más Pablo Casado como recambio por el masajeado Rajoy. En Al rojo vivo, futurible líder para la información nocturna de este domingo, abre hoy a las nueve de la mañana.

Primeros, segundos, terceros espadas van a la puja por el último titular en una campaña que se remata con esta petición del voto útil y a la que le ha faltado, qué menos, que un segundo debate a cuatro.

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