Elecciones inéditas, campaña difícil

  • La polarización derecha-izquierda, claves de esta repetición de la contienda

Esta campaña es algo inédito en la historia de la democracia española. Son las primeras elecciones generales repetidas por la falta de acuerdo para formar Gobierno. Es una campaña con muy poco tiempo y distancia con respecto a la anterior. No es fácil para los partidos hacer públicos grandes cambios estratégicos: se entendería como el reconocimiento de que hace unos meses se estaban equivocando en la campaña del 20-D. Además, los partidos tienen que convencer al electorado de que vale la pena volver a votar a los mismos candidatos a pesar de haber pertenecido a la "legislatura fallida".

Otra cosa es que, de aquí al día 25, se vayan a producir algunos cambios más sutiles en la orientación de esta campaña. Eso apunta el profesor de la Universidad de Sevilla y experto en comunicación política Juan Luis Manfredi.

El PP aparenta seguir la estrategia anterior: ofrecer un acuerdo a los partidos que considera constitucionalistas sobre la base de que encabece el Gobierno la formación más votada, pero "ahora envía señales a los demás partidos de que para hacer eso posible está dispuesto a estudiar las variantes que se le ofrezcan", explica Manfredi.

Su objetivo es claro: recuperar votantes fugados a Ciudadanos haciendo hincapié en la necesidad del voto útil ante la "amenaza" que representa Unidos Podemos. Los populares basan su campaña en la fidelidad de su electorado. El partido de Albert Rivera podrá aprovechar la baza de ser el único que dice abiertamente que no aspira a gobernar "per se". Su posición es quizá la más abierta de la campaña, al contar con el mayor nicho de electores no movilizados el 20-D. Tiene que centrar sus esfuerzos en movilizar a los indecisos. La única dificultad reside en que se trata de un electorado que tiende al abstencionismo si no es atraído por asuntos políticos que le interesen especialmente, explica el profesor de la Universidad Pablo de Olavide (UPO) y doctor en Ciencia Política José Francisco Jiménez-Díaz. "Sin embargo, Rivera es el líder que mejor lidera y controla a su propio partido". Jiménez Díaz cree que "en este asunto los demás líderes lo tienen mucho más complicado que él. El potencial votante de C's "es joven, urbano y con un alto nivel de estudios. Parece que su líder llega mejor con sus mensajes a ese electorado, el cual, sin embargo, se puede desmovilizar y desencantar muy pronto, así que hace falta mucha intensidad política".

Al contrario que al PP y a Unidos Podemos, a C's le perjudica una campaña muy polarizada entre izquierda y derecha. El partido naranja mantiene su estrategia de presentarse como el centro y competir en este espacio ideológico, aunque esta vez con matices: dejando entrever que está más cerca de los que mejor luchen contra la corrupción, poniendo así precio (pero no fecha) a su hipotético apoyo tanto al PP como al PSOE.

El problema del PSOE es su electorado muy cambiante y volátil, sobre todo en el centro ideológico, zona en la que se ubican gran parte de los electores en España. Pedro Sánchez tiene que hacer todo lo posible para atraer a este electorado de centro. Eso convierte al PSOE en el partido con más competidores. También sufre los efectos de una excesiva polarización izquierda-derecha, al igual que C's.

El mayor cambio estratégico de cara al 26-J ha sido la coalición Unidos Podemos, que supone un cambio a mejor, según sus criterios: toda la izquierda "de verdad" contra los distintos matices del centro y la derecha. Es una polarización arriesgada, que no convence a parte de los electores fugados de Podemos a IU en el 20-D, pero la unión "rescatará" varios escaños que le negaba la Ley D'Hont al partido de Alberto Garzón.

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