España se la juega

  • Históricas. Son, sin ninguna duda, las elecciones más importantes de los últimos cuarenta años; en las anteriores los votantes sólo debían decidir si querían un Gobierno del PSOE o del PP.

LAS encuestas han coincidido en que el PP gana hoy y Podemos es segunda fuerza, y los tracking que manejan las empresas especializadas, y que no se pueden publicar porque lo prohíbe la ley, insisten en esa línea. Sin embargo, no se deben hacer pronósticos de futuro en base a los sondeos: todos advertían en el Reino Unido que los últimos días se había producido un avance considerable de la permanencia e, incluso, al cierre de las urnas se aseguraba que el Brexit perdía por 4 puntos de diferencia. El resultado fue exactamente el contrario. Habrá que ver cómo puede afectar a las elecciones españolas. Cómo pueden afectar las conversaciones mantenidas en la sede de Interior por el ministro Jorge Fernández y el director de la Oficina Antifraude de Cataluña, Daniel de Alfonso. Porque la filtración, ahora, de una conversación de hace dos años tiene una clara intencionalidad electoral.

España se la juega hoy. Son, sin ninguna duda, las elecciones más importantes celebradas en los últimos cuarenta años. En las anteriores los votantes sólo debían decidir si querían un Gobierno del PSOE o del PP (o de UCD o de AP), partidos dirigidos por personas capaces, con sentido del Estado, con programas coincidentes en los asuntos verdaderamente relevantes como las garantías sociales, política antiterrorista, relaciones exteriores o Defensa, y candidatos con una importante trayectoria política y equipos capaces en los que se incluían personalidades de amplia experiencia en diferentes campos. Es la explicación de que Rajoy mantenga una posición más segura en su partido: no todos los socialistas consideran que Pedro Sánchez represente los mejores valores de la historia socialista.

Ahora, sin embargo, cabe la posibilidad -el peligro para un sector importante de españoles- de que, bien porque cuenta con la mayoría de los votos bien por la ayuda del PSOE, España sea gobernada por un partido como Podemos, que representa el populismo, la inexperiencia, las políticas antisistema y propuestas económicas de imposible cumplimiento . De forma inteligente, diseñaron una campaña de apuesta por la moderación y una pretendida socialdemocracia, pero sólo pueden engañar a quienes desean ser engañados, que desgraciadamente son muchos. Su principal baza es la posible alianza con el PSOE para formar el "Gobierno del cambio" por el que clama Sánchez y que ya intentó sin éxito tras las elecciones de diciembre. Entonces Podemos rompió las negociaciones en el último momento, pero no se sabe hasta qué punto serían capaz de ceder ahora con tal de gobernar. Para que ese pacto se concrete sólo existe un escenario en el que el pacto sería imposible: con el PSOE vencedor sobre Podemos. Si se produce el llamado sorpasso y Podemos cuenta con más votos que los socialistas, éstos impedirían con todos los medios a su alcance que Pablo Iglesias se convirtiera en presidente del Gobierno, e incluso es posible que el propio Sánchez también se negara. Sólo quiere pactar con Podemos si es para convertirse él en presidente. Para que eso ocurriera podría ceder en puntos que hasta ahora asegura que son innegociables.

El PSOE no aceptaría convertir a Iglesias en presidente porque defiende un programa contrario a algunos de los aspectos que los socialistas consideran fundamentales para garantizar una España sólida, unida y segura en todos los aspectos, incluidos los derechos sociales. Pero existe una razón más para negarse: si Podemos preside el Gobierno gracias a la ayuda del PSOE, este partido queda irremediablemente destrozado y con escasas posibilidades de sobrevivir. Situación que tienen muy en cuenta los dirigentes regionales del partido así como la práctica totalidad de los muchos hombres y mujeres que forman parte de la mejor historia del PSOE, y que si ahora se presentan unidos en la campaña para tratar de impedir que Podemos se convierta en el principal referente de la izquierda, no ocultan en privado su desazón por la forma en que Sánchez ha llevado el partido desde que se hizo cargo de la secretaría general hace dos años.

Son los que han advertido que pondrán pie en pared para impedir que Iglesias sea jefe del Ejecutivo -en eso sí han conseguido que Sánchez se sume- al tiempo que explican que si se cumplen los peores pronósticos, el relevo del aún líder se debe hacer de la forma más rápida posible para trabajar sin perder tiempo en la reconstrucción de un partido desanimado por el declive que sufre en los últimos años.

No hay conversación con socialistas estos días que no gire en torno a la nueva dirección socialista. Dan a Sánchez por amortizado si no gana las elecciones. El problema ahora es que los nombres que se barajan para dirigir la nueva etapa no cuentan con la certeza de que obtengan el necesario escaño de diputado. Y no se concibe en el PSOE un secretario general que no sea diputado, aunque sí un presidente de partido, y es ahí donde los últimos rumores colocan ahora a Susana Díaz. Pero ni Patxi López, ni Eduardo Madina, nombres siempre en candelero, tienen garantizado un sillón en el Congreso.

El futuro Gobierno lo decidirán tres partidos, PP, PSOE y Podemos. Ciudadanos no es decisivo a no ser que se equivoquen todos los profesionales de la demoscopia y mejore de forma espectacular los escaños que le adjudican los sondeos, que en el mejor de los casos serían los logrados en diciembre. Con ellos, 40, no suma suficiente para facilitar el gobierno a Rajoy ni a Sánchez, a no ser que PP o PSOE superen los 135 diputados, algo que niegan las encuestas.

Por otra parte, el pacto alcanzado con el PSOE hace tres meses perjudica a Ciudadanos en la convocatoria de hoy, pues un porcentaje importante de votantes que se inclinaron por el partido de Albert Rivera no se han sentido cómodos con ese acuerdo que, además de afectar a la imagen de centro derecha de Ciudadanos, no permitió a Sánchez formar Gobierno.

Las cartas están ya, todas, sobre la mesa. Con una última e inesperada: la del Brexit. Los expertos coinciden en que afectará a la jornada electoral española más que cualquier otra circunstancia de las muchas manejadas los últimos días.

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