Ferraz no cree en el 'sorpasso'

  • La dirección del PSOE calcula que hay dos millones de votantes aún indecisos. Andalucía se convierte en el sumidero donde Podemos puede perder el liderazgo Susana Díaz vuelve a advertir que Pablo Iglesias "no tiene proyecto de mayoría".

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HAY dos competiciones en estas elecciones que están resultando más inciertas de lo esperado, la segunda temporada de este serial inconcluso, a pesar de contar con los mismo actores y el mismo argumento, esconde algunas sorpresas que sólo se revelarán en el capítulo final. La primera, que es la sustancial, debe resolver la formación del Gobierno, el PP va por delante, pero casi por inercia; la segunda debe aclarar el liderazgo de la izquierda, puesto en duda por primera vez desde 1977. A pesar de la rotundidad de los sondeos conocidos ayer, que se suman al último del CIS, en la dirección socialista de Ferraz opinan que el sorpasso de Podemos al PSOE aún no está escrito, hay dos millones de votantes que aún no han decidido el sentido del sufragio, de los cuales una buena parte podrían ir a los socialistas. Pero, además, calculan que la ventaja de los morados en estos momentos no supera los cinco escaños. Ya es una convicción compartida en todas las formaciones que esta vez habrá 20 escaños que estarán en juego hasta la misma noche electoral, de ahí que en el PSOE, al menos en la dirección, opinen que aún quedan días para superar a Podemos, al menos en escaños.

Y a medida que transcurren los días va quedando claro que el territorio donde se juega esta competición de la izquierda es Andalucía; por dos motivos, porque Podemos no ha terminado de acertar en la comunidad, está mucho más escorado hacia el radicalismo agrario que a la progresía urbana, y porque la socialista Susana Díaz no le ha dado respiro. Prácticamente es la única líder del PSOE que un día sí y otro también trata de resolver la duda maliciosa en la que está instalado su partido, entre Mariano Rajoy y Pablo Iglesias. Si el sábado pasado sostuvo desde Vélez-Málaga que los votos de los socialistas andaluces no servirán para pagar los privilegios de Ada Colau, de lo que se deduce que no apoyaría a Iglesias en una investidura, ayer estuvo aún más clara en su oposición a los morados. "Pablo Iglesias no puede dirigir este país porque no tiene un proyecto mayoritario", dijo desde la Sierra de Segura, en Jaén, donde los socialistas y los podemitas liderados por Diego Cañamero sostienen una batalla por un parlamentario.

A Podemos no le ha pasado esto por alto. Juan Carlos Monedero, uno de los fundadores de Podemos, acusó a Susana Díaz desde Extremadura de estar inhabilitada para hablar de privilegios, mientras Alberto Garzón señaló a Andalucía "como motor del cambio". Ada Colau contestó que los privilegios son los del "caciquismo andaluz" del PSOE y que ella defiende "derechos".

Los sondeos indican que el PSOE puede sacar a Podemos una diferencia de siete a ocho escaños, una brecha que es sustancial para evitar el adelantamiento. En el resto de las comunidades, los morados aventajan o empatan con el PSOE, aunque los socialistas están en posiciones muy bajas en Madrid, Barcelona, Valencia o Vizcaya, algunas de las grandes circunscripciones del país. Por eso, la batalla de Andalucía se dirime escaño a escaño, por el quinto socialista en Sevilla, por el segundo en Jaén, por el de Almería, se trata de un escenario no previsto que, quizás, atraiga más visitas de los principales candidatos. Mariano Rajoy vuelve mañana a Granada, una de las provincias claves, y Pablo Iglesias protagoniza con Alberto Garzón en Cádiz el único mitin en Andalucía que comparten los dos dirigentes. Podemos está muy fuerte en la Bahía, donde sus marcas blancas, las que se presentaron a las municipales con distintos nombres, apoyan o gobiernan paradójicamente con los socialistas. Así ocurre en las ciudades de Cádiz, Jerez y Puerto Real, aunque en El Puerto el alcalde socialista acaba de romper con los podemitas.

La campaña pasa hoy por uno de esos hitos que marcará el devenir de las dos semanas que restan: el debate entre los cuatro candidatos. El líder de Ciudadanos, Albert Rivera, y el socialista Pedro Sánchez son los que llegan más ajustados, puesto que sus posiciones son menos relevantes, necesitan un cambio para no seguir en los últimos puestos. Ciudadanos está achicando su espacio entre el voto útil que pude ir al PP y la lucha en la izquierda. Rivera fue el único que mantuvo su agenda ayer.

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