Pedro Sánchez hace esperar

  • España se dirige hacia la misma situación de 'impasse' que vive desde el 20-D. El día después del debate acrecienta la sensación de que el acuerdo está muy lejano. La CEOE clama contra otra repetición y urge a encontrar una solución: "La que sea".

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PEDRO teje como Penélope un fino sudario mientras espera que el divino Aquiles regrese de Troya, pero los pretendientes se están dando cuenta del engaño dilatorio. Pedro Sánchez teje y desteje la tela, y los galanes se impacientan con la espera, pero el socialista no sabe si Aquiles -léase el PSOE- sólo está malherido y volverá un día a Ítaca o si, por el contrario, murió en las negras aguas del Mediterráneo. Pablo Iglesias está desesperado y Mariano Rajoy, que está condenado a necesitar el apoyo del PSOE mediante la abstención, disimula ante la indecisión de Sánchez; todavía confía en que una mano amiga lo aparte de Ferraz la noche del 26 de junio. Y así podríamos seguir con el símil de Odiseo con más o menos acierto, pero el día posterior al debate a cuatro nos enfrenta a esta realidad: los partidos no son capaces de romper las membranas para llegar a acuerdos de Gobierno, y nos aproximamos al 26 de junio sin saber si quiera si en julio, o en agosto, habrá un Ejecutivo. O si habrá que recurrir a unas terceras elecciones, como estrambote de este funeral del bipartidismo. Diez años estuvo la hermosa Penélope esperando a que regresase Ulises. Pablo Iglesias y Mariano Rajoy son los pretendientes con más opciones, pero éstos son sus problemas.

Pablo Iglesias. El líder de Podemos dijo ayer de Sánchez: "Ojalá lo tenga claro pronto, y anuncie si prefiere llegar a un acuerdo con nosotros antes que dejar al PP". Durante el debate, Iglesias intentó un pronunciamiento del socialistas, pero Sánchez se dedicó a tejer y a destejer. Aunque Iglesias le está poniendo en bandeja un acuerdo en el que se queda con la Presidencia del Gobierno, lo cierto es que Sánchez y el Comité Federal del PSOE son los que tienen la palabra del próximo Gobierno de España. A los socialistas andaluces les gustaría que su candidato también aclarase, pero en el otro sentido, que nunca hará presidente a Pablo Iglesias. El candidato quiere esperar hasta la noche del 26 de junio .

Pero quienes se oponen a un acuerdo con Podemos podrían tener un problema con los resultados si junto a Podemos suman una cifra de diputados cercanos a los 176. Según el último sondeo publicado, el de El Periódico de Cataluña, contarían 172 escaños, con lo evitaría el apoyo prohibido de los independentistas. Bastaría la abstención del PNV. Por eso, Pablo Iglesias había asegurado en las últimas horas que ambos partidos están cerca de la mayoría absoluta. Si el resultado es de este tamaño, Sánchez podría abrir otra solución contraria a la que sostiene una buena parte del PSOE, que es la de pasar a la oposición.

El sudario de Pedro Sánchez, el objeto de discordia, es la reivindicación del referéndum de independencia de Cataluña. Iglesias sostuvo en el debate que esto ya no es una línea roja, fue un tanto confuso, pero su hombre en Cataluña, Xavi Domènech, explicó ayer que de momento no hay una propuesta mejor "sobre la mesa" que el referéndum al estilo de Canadá. Es decir, que es negociable siempre que el PSOE les presente una alternativa.

Mariano Rajoy. El presidente del Gobierno necesita el voto de los socialistas para gobernar, los sondeos no indican que la suma de sus escaños y los de Ciudadanos se acerque a la mayoría absoluta. El resultado podría ser aún peor que el del 20 de diciembre. Si PP y Ciudadanos cuentan con menos diputados que Podemos y PSOE juntos, y si Rajoy baja de los 123 escaños, podría haber un cambio de liderazgo en los populares: una propuesta alternativa. Es lo que viene solicitando Albert Rivera, y lo que sugirió en el debate a cuatro.

A pesar de la imperiosa necesidad de aliados, Mariano Rajoy no hace ni un gesto y se queja de su falta de apoyos, pero ni establece puentes ni crea climas de colaboración. En el debate se demostró que su situación es de una aplastante soledad, Albert Rivera quiere que el PP elija a otro candidato y con Pedro Sánchez no se entiende. Su portavoz en el Congreso, Rafael Hernando, hizo amigos ayer desde Almería al llamar "Heidi con coletas, zombi y veleta" a Iglesias, Sánchez y Rivera, respectivamente. Los populares confiaban en que un ascenso de Ciudadanos le diera opciones a la coalición, pero el partido naranja parece crecer desde los votos del PP, no de los del PSOE, con lo que la suma sigue siendo insuficiente.

Una de las alternativas al impasse de la que se habló después del 20-D fue la de un Gobierno de concentración en el que no estuviera ni Mariano Rajoy ni Pedro Sánchez y que incluyese a Ciudadanos. La solución a la danesa. Como diría Joan Rosell, "lo que sea", pero que no haya otra repetición electoral.

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