Referéndum sin que se note

  • Podemos propone a Pedro Sánchez negociar la cuestión catalana en una mesa distinta Rajoy y Rivera emplazan al candidato socialista a pactar para formar Gobierno El aspirante del PSOE mantiene la incertidumbre de con quiénes negociará

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MARIANO Rajoy y Albert Rivera emplazaron ayer a Pedro Sánchez a negociar la formación de un Gobierno a partir del próximo lunes, pero el candidato socialista sigue a lo suyo, que es intentar que Podemos no le sobrepase en número de escaños. Los únicos sondeos que se conocen, que son los publicados desde Andorra (El Periódico) , indican que el partido de Pablo Iglesias se sitúa a dos puntos por encima del PSOE, aunque ambos podrían empatar en número de escaños. De ser así, el sorpasso estaría peligrando a pesar de haber sido festejado por los podemitas, en cuyo caso Sánchez volvería a intentar un acuerdo con Ciudadanos y Podemos a dos bandas. Sí, este 26-J se parece bastante al 20-D, la repetición de las elecciones será la fórmula que aconseja la Constitución para resolver la crisis parlamentaria de ingobernabilidad, pero en nada asegura la resolución del asunto; es más, el resultado del próximo domingo será más complicado, a estos efectos, que los de diciembre.

Después de que sus propuestas contradictorias sobre el referéndum de independencia de Cataluña se convirtiese en un elemento de desconcierto, Pablo Iglesias propuso a Sánchez ayer que la cuestión catalana se abordase en una mesa paralela a la de la formación del Gobierno. Sería un asunto que se abordase desde Cataluña por los representantes de En Comú y del PSC, lo que en realidad tampoco es nada nuevo.

Albert Rivera emplazó a Rajoy y a Sánchez desde Avilés a comenzar a negociar un acuerdo "sin condiciones" a partir del lunes, mientras que el presidente en funciones apostó desde Barcelona por la gran coalición entre populares y socialistas. Como después de diciembre. Y como después de ese mes, Mariano Rajoy dio a entender que no comparecerá ante el Congreso en una sesión de investidura si no alcanza los acuerdos de modo previo. Todo sigue igual, Ciudadanos y PP miran a Pedro Sánchez, pero el socialista quiere ser presidente y, para ello, sería imprescindible el apoyo de Podemos. El respaldo y ganarle, claro, al menos en escaños, aunque Pablo Iglesias ya ha explicado que la fuerza mayoritaria será aquella que alcance más votos, no más actas de diputados.

Sí, toda esta campaña es bastante desconcertante, ni se han movido los vetos ni las líneas rojas ni se han diluido las fronteras partidarias. En el mismo día, en el de ayer, Iglesias defendió lo uno y lo otro. Por la mañana, en la Cadena Ser, aseguró que el referéndum no es una línea roja, pero en La Vanguardia se publicaba que la consulta es "irrenunciable". La verdad es una incógnita envuelta en una espesa bruma que llaman claridad. Después de sus contradicciones, desde Podemos se explicó que el referéndum no debe obstruir la negociación del Gobierno de izquierdas, por lo que se trasladaría a una mesa distinta y situada en Cataluña. Es una buena síntesis que aúna los dos conceptos: irrenunciable sin ser línea roja, una cuadratura circular.

Los socios de Iglesias en Cataluña, dirigidos por Xavi Domènech, mantienen el referéndum como propuesta, aunque estarían dispuestos a negociar otra alternativa.

A la cuestión catalana, Pedro Sánchez acompaña otra duda que no quiere resolver: ¿pactará el PSOE con Podemos si los morados quedan segundo? Imposible de saber, conocemos que el socialista no le dejaría a Iglesias las llave de su piso, que no se fía de él y otras tantas muestras de rechazo por el estilo, pero no sabemos si le haría presidente del Gobierno. O vicepresidente. Todos los días, dirigentes socialistas y podemitas intercambian duras muestras de desconfianza, de rechazo, pero no sabemos si todo es fingido o ni ellos mismos saben qué hará su partido. El portavoz Antonio Hernando y la podemita Carolina Bescansa se enzarzaron en un debate en La Sexta. "¿Ya no tengo las manos manchadas de cal? ¿Ya lo soy la casta?", preguntaba Hernando a una Bescansa abierta a los pactos. "Nos tenemos que entender", explicaba.

Y como colofón de esta segunda temporada -mismos personales, mismos argumentos- de final tan engañoso como intrigante, hay un reparto de papeles, es ahora Pedro Sánchez y el PSOE quienes reivindican el pasado del PCE, después de que Iglesias dijese que se sentía orgulloso de haber sido "un joven comunista", aunque "no me gusta este manoseo de la historia, y menos cuando muchas personas murieron por ser comunistas", reprochó el socialista. El escenario final de esta campaña dibuja un enfrentamiento en la izquierda por lograr o mantener el liderazgo. Quizás ése sea el resultado final de todo, y que si el PSOE es adelantado, sus diputados opten por una retirada, sin Sánchez.

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