Sánchez rechaza a Iglesias

  • El socialista asegura que el líder de Podemos no puede ser presidente del Gobierno La incierta política de pactos del PSOE condicionará la salida de la crisis parlamentaria A partir de hoy, sólo habrá sondeos desde Andorra, luz de un anacronismo patrio

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Afalta de seis días para las elecciones, el socialista Pedro Sánchez sigue sin revelar qué hará el PSOE si queda tercera fuerza, pero suma con Podemos alrededor de 170 escaños, suficientes para formar Gobierno si cuentan con el PNV. Ha dado un paso más, quizás un gran paso para él, pero insuficiente para la españolidad. Al ser interrogado ayer en Onda Cero por Carlos Alsina, respondió: "No vamos a apoyar a un Gobierno de Rajoy ni del PP, ni a ningún Gobierno que fragmente España o ponga en riesgo la recuperación económica y el Estado del bienestar. Iglesias no cumple con dos de estas condiciones". Y repregunta: ¿Me garantiza que los diputados socialistas no apoyarán a Iglesias? Podría haber contestado con un sí; al fin y al cabo su respuesta anterior indicaba una claridad no vista hasta ahora, parecía que Sánchez rompía esta duda brumosos, pero volvió a la incertidumbre. "No vamos a apoyar a un Gobierno del PP e Iglesias no va a ser presidente". No fue un "no le haremos presidente", sino un "no será". Y es posible, sí, es posible que Pablo Iglesias no llegue a ser presidente del Gobierno, porque en el caso de quedar en tercer puesto, Pedro Sánchez ya no tendría mando sobre los diputados socialistas y éstos nunca harían jefe del Ejecutivo al líder de Podemos. Lo dejó entrever anoche en El Hormiguero. Sánchez dijo que no le dejaría las llaves de su casa. ¿Y las llaves de La Moncloa? No lo dijo, pero parece que no.

La creencia que hay entre los dirigentes del resto de los partidos es que si el PSOE es adelantado por Podemos, el propio Sánchez anunciaría esa misma noche que deja la Secretaría General. Los barones tendrían que pilotar la transición hasta el nuevo congreso y liderar la negociación de la investidura del futuro presidente. Sin embargo, hay en el PSOE algunas personas que no terminan de confiar en su secretario general, y sostienen que si empata o gana a Podemos en escaños, podría intentar negociar con Pablo Iglesias y Albert Rivera en una nueva edición de lo ocurrido en los últimos meses. Así lo han explicado algunas fuentes de este partido, aunque también confían en que la sensatez se abrirá paso.

No obstante, los socialistas no han arrojado la toalla de este combate a cuatro. Aún consideran que es posible atrapar a Podemos. El PSOE va a realizar en estos días medio millón de llamadas telefónicas y ha impreso 10 millones de folletos. Sabe que la abstención es su cadalso, pero que es ahí donde también se encuentra una honrosa salvación.

En el programa El Hormiguero, el candidato socialista vaticinó que habrá "un Good bye, señor Rajoy" porque ni él ni Albert Rivera van a darle el apoyo, y volvió a repetir que no respaldará a Iglesias mientras Podemos apoye "la fragmentación de España". A pesar de los intentos casi inquisitoriales de Pablo Motos por aclarar la incógnita de esta campaña, Sánchez sólo llegó a sostener que serán necesarios tres partidos para formar Gobierno, lo que incluiría, en su caso a Podemos.

La sombra demoscópica se ha echado ya sobre España. De acuerdo con una legislación tan analógica como anacrónica, desde ayer no se pueden publicar sondeos en el país. Todos las encuestas coinciden en otorgar el primer puesto al PP, seguido de Podemos, pero el último de El Periódico de Cataluña da un empate entre Podemos y el PSOE en número de escaños. Este diario seguirá publicando sondeos hasta el viernes, a través de su edición en Andorra. Si durante la dictadura, Radio Pirenaica sorteaba la prohibición, aunque en realidad emitía desde Bucarest, Andorra alumbra ahora al conjunto de la opinión pública. Esta limitación es una de las causas de los fallos que se atribuyen a los sondeos, ya que es a partir de ahora cuando se comienza a asentar el voto.

Sin embargo, lo que en estas elecciones va a resultar decisivo es la abstención y el grado en que ésta afecta al electorado de cada partido. Las vacaciones escolares comienzan en dos días y para el fin de semana se esperan temperaturas veraniegas en casi todo el país. En Sevilla y Córdoba, los termómetros llegarán a los 33 grados, dibujan un magnífico fin de semana en la playa. El PP cuenta con el voto más leal, mientras que el socialista es el que más duda. Una participación por debajo del 69% puede alterar el sentido de lo visto hasta el momenos en los sondeos; es un porcentaje que comienza a otorgar grandes pluses al partido que quede en primer lugar.

Mariano Rajoy se ha lanzado por el voto de Ciudadanos con el argumento de que en muchas provincias, allí donde no lograron actas el 20 de diciembre, los sufragios de los naranjas no van a servir para nada. Es un ataque a la línea de flotación de Ciudadanos por la vía del voto útil. Rajoy estuvo ayer en Málaga, una de las provincias donde el PP puede perder un diputado, como ocurre en Huelva, donde el presidente estará el jueves próximo. Hoy visita Toledo, donde hay un escaño que ganarían respecto al mes de diciembre. Albert Rivera respondió con otra apelación a la utilidad: si Ciudadanos subiese dos puntos, habría diez escaños naranjas más para apuntar a la gobernabilidad del país. En la pasada campaña electoral, Ciudadanos cometió un error de bulto el último día al anunciar que estaban dispuestos a gobernar junto al PP. No parece que ningún partido vaya a caer en este tipo de errores.

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