Susana Díaz y Fernández Vara urgen a dejar gobernar a Rajoy

  • El PP espera que haya Gobierno a finales de julio y comenzará a negociar con los socialistas, aunque se abre a PNV y C's. Ni Ciudadanos ni Ferraz quieren apoyar a un Ejecutivo presidido por el actual presidente en funciones, se mantienen los vetos.

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 Aunque no haya una alternativa, las direcciones del PSOE y de Ciudadanos intentan soslayar el apoyo que Mariano Rajoy necesita para ser investido, los vetos se mantienen como después del 20 de diciembre, pero las nuevas elecciones han cambiado sustancialmente la fortaleza de este bloqueo parlamentario. Dos de los presidentes autonómicos más importantes del PSOE, la andaluza Susana Díaz y el extremeño Guillermo Fernández Vara, se atrevieron a pedir ayer lo que sólo sostuvieron entonces en privado: el PSOE debe pasar a la oposición y dejar gobernar a Rajoy. 

Fernández Vara fue el más explícito de los dos, y solicitó que su partido facilite la investidura del candidato popular mediante una abstención. Por su parte, Susana Díaz, en una rueda de prensa donde la derrota del PSOE andaluz se traslucía en los rostros de sus dirigentes, afirmó hasta en tres ocasiones que "los españoles nos han mandado a la oposición". "El PSOE debe reconstruir su proyecto político desde donde los ciudadanos nos han colocado, que es en la oposición", explicó la presidenta andaluza, que justificó por qué se arroga haber detenido el sorpasso de Podemos a los socialistas: 537.000 votos le separan de la lista de Pablo Iglesias en Andalucía. En la comunidad donde la suma de IU y Podemos se iba a traducir en cuatro escaños morados nuevos, la coalición de izquierdas sólo ha obtenido uno más. Como Susana Díaz y Fernández-Vara, el resto de barones críticos, los que han obtenido los mejores resultados, caso de Aragón y de Castilla-La Mancha, urgen a los suyos a que dejen que España cuente pronto con un Gobierno, para comenzar la nueva travesía interna a partir de octubre, en el congreso del partido que debe elegir al secretario general.

Mariano Rajoy resumió el éxito electoral del PP en la noche del pasado domingo con dos simples datos: en estos comicios han votado un millón menos de españoles, pero su partido ha conseguido 700.000 votos más. Son números redondos, como sus nuevos 14 escaños, que llegan hasta los 137. El PP se ha nutrido de votos procedentes de Ciudadanos, de UPyD, de Vox e, incluso, algunos del PSOE. "La sola posibilidad de que podíamos pactar con Podemos nos ha quitado votos", sostuvo Susana Díaz. En efecto, Podemos, el partido emergente que rozaba La Moncloa en unas encuestas tan unánimes como erróneas, ha quemado al que se le ha acercado, y si no pregunten a IU, cuya alianza con los morados sale cuestionada para el futuro. Su impulsor estratégico, Julio Anguita, quien ya intentó el adelantamiento en los años noventa en beneficio de Aznar, aseguró que el resultado era "frustraste".

Mariano Rajoy quiere formar Gobierno a finales de julio, y para ello va a solicitar un acuerdo de coalición con el PSOE, aunque todo indica que los socialistas no quieren entrar ni mucho menos en el Ejecutivo. El argumento del presidente es que España necesita un Gobierno con fuerte respaldo parlamentario para afrontar cuatro años, no quiere un simple pacto de investidura que le deje débil ante la oposición, Bruselas y los mercados. Rajoy también hablará con Ciudadanos y con el PNV y Coalición canaria. "Con todos", explicó en su rueda de prensa en Génova. Si el PP consigue en una negociación el apoyo de Ciudadanos y de Coalición Canaria -con ellos suma 170 síes- , podría sumar la abstención del PNV y de algunos diputados del PSOE. Bastarían con seis abstenciones socialistas. Pero esto resulta algo más complicado, ya que los nacionalistas vascos están muy reticentes. En el País Vasco se celebran elecciones autonómicas en octubre, el domingo ganó allí Unidos Podemos y el PNV no quiere aparecer en esta cita como uno de los comodines de Rajoy. En cualquier caso, y aunque la situación de bloqueo se mantiene como si nada hubiese sucedido en España en estos seis meses, el candidato popular tiene un carta magnífica: no hay alternativa. Aunque PSOE, Ciudadanos y Podemos pueden sumar para elegir a un presidente, ninguno de los tres partidos ha reclamado ese liderazgo, al contrario de lo que pasó en diciembre.

Los tres jóvenes candidatos han salido derrotados del 26 de junio, todos ellos han perdido miles de votos, cerca de un millón Unidos Podemos que, sin embargo, ha salido beneficiado por la ley electoral al traducirse la merma millonaria en el mantenimiento del número de escaños: 71, los que sumaba antes con IU. Su líder, Pablo Iglesias, se abstuvo de dar explicaciones ante la prensa. Su dirección está abrumada, no sabe qué ha ocurrido y su secretario de Organización, Pablo Echenique, fue el encargado de comparecer ante los medios. Ante la pregunta de si habían hecho autocrítica, Echenique se metió en un berenjenal ontológico: en su opinión, antes de sacar conclusiones, hay que conocer los datos, porque de lo contrario, los argumentos terminarán contaminando las cifras. Pero Unidos Podemos ha perdido 1.200.000 votos desde diciembre con independencia de esta renovación del principio de incertidumbre formulado por el científico dirigente morado.

En casa de Albert Rivera tampoco hay alegrías. Son ocho escaños menos, casi medio millón de votos perdidos, aunque el líder de Ciudadanos se aferra al sentido de los algo más de tres millones de sufragios que conservan para clamar por un cambio regeneracional del Gobierno. Sostiene que no veta a Rajoy, pero como si lo hiciese: si el presidente sigue, los naranjas no entrarán en el Ejecutivo. En el peor de los casos, aunque no lo explican así, se abstendrían, pero ellos esperan que sea el PSOE quien lo haga forzado por la situación. "Si hubiera un cambio de Gobierno, una nueva etapa, un nuevo presidente, entonces nosotros sí apoyaríamos al Gobierno", explicó Rivera, el único candidato junto a Rajoy que salió ayer a dar la cara en una rueda de prensa. "No vamos a apoyar ningún Gobierno de Rajoy (…) Y si no, a la oposición", sostuvo el líder de los naranjas.

Como se está leyendo, los partidos de la oposición no levantan la barrera. Por eso, son importantes las declaraciones de los barones territoriales del PSOE, son ellos los que han abierto una brecha en una postura que sólo les ha traído seguir cavando en los peores resultados de la historia. Parece que Ferraz prefiere que sea Ciudadanos los que apoyen a Rajoy para no tener que justificarse ante su electorado. "Si Rajoy quiere hablar, que lo haga con sus afines ideológicos". De este modo, solventó el portavoz socialista, Antonio Hernando, este dilema. Las terceras elecciones no parecen posible, hay que descartarlas, pero aún no hay una solución cierta al bloqueo institucional.

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