Una herencia envenenada

  • Podemos tira de Zapatero a la caza del socialismo desmotivado.

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DEFINITIVAMENTE Pablo Iglesias tiene claro su objetivo para estas elecciones. El lunes le insistió una y otra vez a Pedro Sánchez para que le dijera sí a un acuerdo poselectoral y, visto que éste no le hace caso, se ha decidido a ir un paso más allá. La estrategia de Podemos de ofrecerse como una versión 2.0 de la socialdemocracia durante estos días de petición del voto está surtiendo efecto y los del partido morado han decidido lanzarse a degüello en los días que quedan hasta llegar a las urnas. El último paso fue el dado ayer por su autodenominado líder coleta morada, quien declaró sin cortarse que "Zapatero ha sido el mejor presidente de la democracia" y que le consulta cuando tiene alguna duda. Y, lo que es mejor, que éste le responde. Órdago a la grande.

Antes de hacerse una moción de censura a sí mismo un día de mayo de 2010, el hombre de la ceja era visto por gran parte de la izquierda española como la reencarnación de la utopía. Su desafío a la bandera de EEUU, las políticas y leyes sociales puestas en marcha durante su primer mandato y ese mensaje de que todos somos muy buenos caló hondo. Tanto que el marido de Sonsoles se llevaba a todos de calle. Tanto que hay muchos que olvidan que su política económica fue un desastre, que negó la crisis cuando ésta era ya más que evidente o que gran parte de los padecimientos de España en los años siguientes se debieron a la envenenada herencia que nos legaron sus medidas. Y ahí es donde Pablo Iglesias quiere pescar. En esa izquierda socialista que se encuentra ahora huérfana de proyecto, a la deriva y despegada de su dirección política.

Ante esta opa hostil, Pedro Sánchez intenta mantenerse a flote. El zapaterismo, que él mismo ha reivindicado no pocas veces, fue un desastre para su partido: rompió todos los lazos con el pasado, desmanteló los cuadros internos en numerosas zonas del país y provocó la imparable caída de sus siglas. El primero en sufrirlo fue Alfredo Pérez Rubalcaba y ahora le toca a su sustituto al frente de la secretaría general. A pesar de ostentar ahora una importante cota de poder autonómico y municipal merced a una demencial política de pactos, el socialismo anda herido de muerte.

El puño y la rosa cosecharon el 20-D los peores resultados en las urnas desde que Franco era corneta y el próximo 26-J no parece que la cosa vaya a mejorar. Pablo Iglesias lo sabe y quiere recuperar la ilusión de los que en 2004 votaron a Zapatero ofreciéndoles el mismo paraíso que aquel. La estrategia va encaminada a evitar que esos electores se queden en casa y para ello hay que hacer lo que sea. Coleta morada tiene claro que ahí hay un caladero enorme en el que pescar. El PSOE lo sabe, pero desconoce cómo hacerle frente. Igual hasta Sánchez acaba admitiendo que es cierto que la herencia de Zapatero está más que envenenada.

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